Cómo una mente brillante de la ciberseguridad prefiere usar localizador en vez de un smartphone

Cómo una mente brillante de la ciberseguridad prefiere usar localizador en vez de un smartphone

El investigador de seguridad desea vivir en un mundo utópico donde la creación y recopilación de datos estén prohibidos por la moral.

Poniendo en tela de juicio las actividades de las agencias de seguridad norteamericanas, Dan Geer opina al respecto y presume su preferencia hacia los buscapersonas, aunque estén por extinguirse, a optar por utilizar uno de los productos más populares en la era digital actual.

Como director de información de seguridad en In-Q-Tel, compañía sin fines de lucro que invierte su tecnología para ayudar a la CIA, y de lo cual reconoce que no es la mejor posición frente a toda la gente que está hambrienta de respuestas. Durante la entrevista que The Washington Post realizó se mostró muy duro con sus declaraciones sobre la nula privacidad.

Se le preguntó sobre qué opinaba al utilizar dispositivos de la era digital actual y cuánto confiaría con el tema de privacidad que acarrea EE.UU desde que Snowden apareció para declarar contra las actividades de la NSA. La evidencia en su respuesta no sorprendía, pero para él, aún más que la información, el tiempo es oro.

No cargo un teléfono celular. Honestamente, es molesto – que sería muy útil porque como ustedes saben, las cosas no son acerca de planear en estos días, sino más bien de coordinación. “Oh, ¿viste eso? Ven aquí.” Es acerca de la coordinación más que de planificación.

Para nosotros es muy fácil confiarle la información a los demás porque pocos tenemos el conocimiento suficiente o las ganas de saber hasta dónde llega esa información y si seremos capaces de recuperarla o eliminar por completo cualquier rastro de nuestra creación.

No soy un lúdito. Los temerosos de la tecnología destrozan máquinas. Pero estoy envejeciendo y es más fácil decir “¿por qué me importa?”  […] He cargado un localizador, pero sus creadores se van poco a poco a la quiebra a causa de esto [señala el smartphone con el cual fue grabada la conversación] por obvias razones.

Considera importante que para algunas situaciones o personas su localización es extremadamente  importante, así que posiblemente pueda rendirse y pasarse “al lado oscuro.” Al fin y al cabo casi todos los inventos que utilizamos en gran medida incorporan un localizador GPS, del cual muchos ignoran su presencia.

A manera de pregunta, sugirió que nadie estaba consciente de ello, o que tal vez la mayoría se preocupan poco porque viven de la mejor manera “sin ocultar algo,” citando al escritor Daniel Solove y su libro y desacreditar ese argumento, ya que basta con decir que aunque eres consciente de lo que haces, “eso no significa que quieres que todo sea grabado.”

El mundo ideal para Geer representa uno en el que por defecto, la comunicación y cualquier otro tipo de relación se quede donde está, el cual se plantee sólo por un momento, y, de ser el caso, confiarle la información a alguien que verdaderamente sea de confianza, como a un familiar. “Para mi el valor por defecto de <<la información no existe>> parece más natural que confiar en alguien para evitar que abuse de ella,” dijo Geer.

¿Pero qué es la confianza para el investigador de ciberseguridad? No se trata de un concepto más, tanto así que le agrada expresar su propia definición — y vaya que humilla al DRAE, refiriéndonos al tema de la seguridad y según el contexto.

Confianza, ¿cuál es la definición de confianza? Sabes que tengo una especie de definición personal de la privacidad y la seguridad. Para mi, la confianza es la disponibilidad de un recurso efectivo. […] Pero hay muchas situaciones por las cuales ahora no confió en un recurso efectivo, por lo que no confío en el. ¿Entonces cuál sería mi valor? La respuesta es, probablemente, la creación de datos es algo que debería evitar si puedo hacerlo.

Para finiquitar con un poco de sátira y agregando un toque de interpretación a lo que esperamos de la privacidad, el entrevistador y Geer concordaron en que la conversación podría haber sido vigilada en el momento de la entrevista.

En fin, este es uno de tantos ejemplos sobre cómo la privacidad se volvió de poco interés para la población mundial y cómo se volvió una debilidad que poco a poco será la mayor de todas. Sin embargo, no todos podemos alejarnos del mundo que nos rodea y como ahora lo conocemos, pero también deja claro que debemos responsabilizarnos de la información que compartimos, y que siempre estemos abiertos a las limitaciones, porque muchas veces eso te permite volver a ser humano sin dependencia.