Científicos chilenos descubren un peculiar tipo de Enana Marrón

Científicos chilenos descubren un peculiar tipo de Enana Marrón

Una "estrella fallida" cuya temperatura bajó desde los 2800º K a unos pocos grados.

Seguramente han escuchado hablar de las enanas marrón, un cuerpo de tamaño mayor a un planeta pero menor al de una estrella. Considerados los cuerpos similares a estrellas más fríos conocidos, y detectados por primera vez a cuarenta años luz de la Tierra por el experimento WISE de la NASA. Estas “estrellas” no tienen la suficiente fuerza para fusionar los átomos y crear una reacción nuclear, por eso sólo mantienen el calor con el que nacen y se les conoce, coloquialmente, como “estrellas fallidas”.

Dentro de esta clasificación general hay un subtipo, las enanas Y, que son más raras que las enanas marrón, y un grupo de investigadores de la Universidad de Chile, El Centro de Astrofísica CATA colaborando con la Universidada de Valparaíso, el Instituto Milenio de Astrofísica MAS junto con la Universidad de Hertfordshire han descubierto una nueva Enana Y, que han nombrado “WISE J0304-2705”.

Este descubrimiento es más que un nombre complicado porque reúne algunas de las más importantes características de este tipo de cuerpos. Una temperatura inicial, hace más de 20 millones de años, superior a los 2800ºK que ha descendido hasta ser la misma temperatura que “una taza de café muy caliente”. Además, es un objeto de “alta gravedad y muy baja metalicidad” lo que hace que la luz que emite sea bastante peculiar.

Como las enanas no son capaces de producir energía nuclear el calor en ellas se disipa y solo queda una emisión de luz en la longitud de onda infrarroja, lo cual presentó un desafío incluso para los telescopios más poderosos en la Tierra, localizados al norte de Chile. “WISE J0304-2705” se une a las otras 20 enanas Y descubiertas hasta el momento, esperando a que nuevos, y más poderosos, instrumentos faciliten la continua investigación de este extraño y fascinante cuerpo.

Actualización: Una versión previa de este artículo decía, erróneamente, que la temperatura de la estrella era superior a los 2800 grados celsius. En realidad, la medida es grados Kelvin. Gracias a Pablo Fuentes por la corrección.