Los monos que viven junto a Fukushima tienen menos glóbulos rojos

Los monos que viven junto a Fukushima tienen menos glóbulos rojos

La alta concentración de cesio estaría relacionada con los cambios en la sangre de los macacos de esa región.

A poco más de tres años del terremoto en Japón, los efectos negativos del desastre nuclear en Fukushima se notan en la fauna que habita cerca de la región. De acuerdo a un estudio realizado a los monos que habitan en el área boscosa de Fukushima se encontró que los niveles de glóbulos rojos y blancos son inferiores comparados con aquellos que habitan en terrenos más alejados de la zona de desastre.

El estudio publicado en Scientific Reports y realizado entre abril del 2011 y junio del 2012, determinó que la especie Macaca fuscata —que habita a 70 km de la central de Fukushima — cuenta con menos glóbulos rojos y blancos que los monos de la prefectura de Shimokita ubicada a 400 km de la zona de desastre. Los macacos sometidos a investigación también cuentan con una alta concentración de cesio en los músculos.

La alta concentración de cesio estaría relacionada con el conteo de glóbulos rojos ya que de acuerdo a otras investigaciones realizadas a niños de Chernóbil, el conteo bajo de glóbulos en la sangre se pudo deber a la presencia de cesio del suelo de la región. Respecto a los glóbulos blancos se encontró que los macacos jóvenes parecen ser más sensibles a la radiación ya que tienen conteos más bajos.

Los investigadores japoneses dicen que es necesario realizar más estudios ya que si bien existe una correlación entre el cesio y el conteo de glóbulos en la sangre, los monos podrían ser afectados por la exposición a otros materiales radioactivos como el estroncio-90.

Los efectos del desastre nuclear en Fukushima todavía están por venir y es posible que veamos una adaptación de la fauna ante este suceso. En Chernóbil se encontró que los pájaros que residen cerca del área del accidente han desarrollado una resistencia contra la radiación. Un estudio determinó que los altos niveles de glutatión ayudan a remover las moléculas radioactivas de tejidos biológicos.