Logran crear un cable de fibra óptica hecho de aire

Logran crear un cable de fibra óptica hecho de aire

Utilizando solamente aire de diferentes densidades se logró crear un "cable" similar a la fibra óptica.

Howard Milchberg, profesor de física e ingeniería en la Universidad de Maryland, tiene un sueño y lo ha estado persiguiendo durante los últimos años; hoy ese sueño se convirtió en artículo publicado por la revista arbitrada por pares Optica.

En el artículo se recogen sus investigaciones sobre las llamadas “guías de onda de aire” y en las conclusiones, entre las posibles aplicaciones, se presenta una en especial, la posible aplicación que llevó a Milchberg a comenzar toda la investigación, la creación de una red instantánea de fibra óptica a cualquier punto de la Tierra o del espacio.

La fibra óptica funciona con un principio tan simple y elegante que uno de los dos Nobel de física de  2009 se entregó al investigador cuyo trabajo resultó en el desarrollo de la misma. La luz pierde intensidad con la distancia y la fibra funciona como una tubería para la luz, contrarrestando ese efecto. Pero el problema es justamente ese, ¿cómo soportar una “tubería” para la luz que vaya hasta el espacio o al otro lado del mundo? El trabajo de Milchberg es, a grandes rasgos, una manera de de guiar la luz por grandes distancias y sin un límite de poder, como sucede con la fibra óptica.

Para lograr esto el equipo de investigación creo una “pared” de aire de alta densidad atrapando un núcleo de aire con baja densidad. La pared cuenta con un indice de refracción menor que el del núcleo, lo mismo que sucede en un cable tradicional de fibra óptica. En resultados preliminares se encontró que la señal guiada por la “guía de onda” mejoraba 1.5 veces, lo cual permite crear redes que cubran distancias que anteriormente eran imposibles por la debilidad de la señal.

El siguiente paso es demostrar que las guías pueden funcionar en distancias mayores a 50 metros y después comenzar con las aplicaciones de prueba.

Las primeras pruebas propuestas incluyen el análisis químicos de lugares inaccesibles como la atmósfera o dentro de reactores nucleares y, también, la creación de mapas topográficos utilizando un instrumento similar al radar.