Google pierde apelación y lo obligan a borrar a empresa canadiense

Google pierde apelación y lo obligan a borrar a empresa canadiense

El fallo de la Corte de Apelación obliga a Google a aplicar la medida a nivel internacional.

En junio, la Corte Suprema de la provincia canadiense de Columbia Británica tomó una decisión en torno a un juicio por espionaje industrial que incluyó a Google de manera indirecta. Un grupo de empresas acusó a otro de haber robado sus ideas de desarrollar un nuevo producto, para posteriormente elaborarlo y distribuirlo por Internet en sustitución del original.

Ahí es donde entra Google. Debido a que buena parte de los productos eran vendidos a través de los sitios web del grupo empresarial acusado, la Corte ordenó al buscador que dejara de mostrar estos sitios entre sus resultados de búsqueda. La empresa accedió a hacerlo a través de Google Canada, pero la Corte decidió que la solución se implementara a nivel mundial, algo a lo que Google se negó.

Google argumenta que incluso si la corte fuera competente, la orden solicitada no debería ser cumplida por dos razones principales:

(i) porque equivaldría a una orden a nivel mundial que no podría hacerse cumplir y

(ii) porque constituiría una intromisión injustificada en las actividades comerciales de Google como motor de búsqueda.

Con esa motivación, Google acudió ante un Tribunal de Apelaciones para solicitar una revisión del caso, pero también para que le fuera otorgada una suspensión en contra de la decisión de la Corte Suprema. Sin embargo, como refiere Barry Sookman en su blog, aunque el Tribunal aceptó iniciar el juicio de apelación, se negó a otorgar la suspensión en contra de la medida, por lo que Google está obligado a desindexar los sitios web de los demandados a nivel mundial.

Google argumenta que si la orden se hace cumplir en espera de la audiencia de la apelación y filtra los resultados globalmente, esto tendría un “impacto directo e irreversible” sobre Google(…) No hay evidencia de que Google incurrirá en costos significativos al efectuar la orden, o que dichos costos serán irreparables. Ni que la incapacidad de los usuarios de encontrar en línea a los sitios web infractores dañará la imagen de Google o de sus negocios.

En pocas palabras, el Tribunal no encontró el lado negativo de que una orden emitida desde una provincia de un país se haga cumplir a nivel internacional. De cierta forma, el caso muestra lo complicado que puede ser que las autoridades comprendan el funcionamiento de Internet. En este caso, podría parecer más oportuno emprender medidas en contra de los acusados, en vez de atacar a uno de los intermediarios, como es el caso de Google.