El rezago mexicano en banda ancha

El rezago mexicano en banda ancha

México aun tiene que hacer grandes avances en expandir su banda ancha.

La actualización de las cifras de la OCDE sobre penetración de banda ancha fue sin duda una de las noticias más importantes en el sector. En México se destacó el ángulo de ser los últimos en el “ranking” de acceso a banda ancha móvil, pero una lectura más amplia de los datos muestra que el problema verdadero no está en el lugar de la tabla, sino en la cuestión del acceso a la red.

La noticia es sin duda preocupante, sobre todo por el contexto: en México se espera que las reformas al marco legal de las telecomunicaciones cierren la “brecha digital” (al menos la del acceso) a través de medidas encaminadas a corregir fallas de mercado y despliegue de programas públicos enfocados a la conectividad.

Quizás ser el último del “ranking” de banda ancha móvil siempre es un ángulo periodístico más llamativo, pero la fotografía completa muestra que la penetración en términos de acceso fijo suma información que pinta un problema más amplio.

Acceso móvil, ¿no estábamos entusiasmados?

Hace unos meses un empresario local me preguntó si el incremento de consumo de aplicaciones y contenidos en Internet a través del móvil significaba que los mexicanos ya preferíamos “conectarnos” a través de las redes móviles.

Le expliqué que esa era la impresión general, pero que esto no implicaba que la banda ancha móvil esté sustituyendo el acceso fijo. En efecto, el uso del teléfono celular como principal método de acceso se ha incrementado, pero no ha desplazado el uso de las computadoras de escritorio o las portátiles que tradicionalmente dependen de acceso “cableados” (y que también habilitan a los teléfonos inteligentes). Por ejemplo,  el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) muestra que en el 2013 sólo el 9.5% de los usuarios tenían en su Smartphone su principal método de acceso.

No obstante, esta cifra vio un incremento significativo en un año, pues en el 2012, esta proporción era apenas del 1.5%. El acceso a través de teléfonos inteligentes se va incrementando en México, pero esto no siempre quiere decir que sea a través de redes móviles necesariamente.

Hoy en día se tienen valiosos análisis del consumo de contenidos en Internet, como el The State of Social Media que hace la firma Comscore por citar un ejemplo concreto. Sin embargo hay que advertir que aunque algunas de las conclusiones de estos estudios muestran que el consumo vía celulares va al alza, no implica que el acceso es a través de banda ancha móvil.

Desde el punto de vista del marketing la diferencia puede parecer nimia, pero es claro en términos de tecnología: el consumo de contenidos para móviles como aplicaciones o sitios puede ir en aumento, pero no todo ese consumo se hace a través de las redes inalámbricas, puesto que los usuarios buscan el apoyo de puntos fijos en la casa o el trabajo para economizar datos de su paquete o porque la velocidad es mayor en algunos casos.

OCDE, banda ancha móvil y banda ancha fija

Aunque la prensa haya destacado el “tropezón” de México en los indicadores de suscripciones móviles hay que recordar que la banda ancha fija y la móvil son mercados separados y que ofrecen al consumidor vías de conexión a Internet.

En México, como en la OCDE, hay más suscripciones de banda ancha móvil que fija:

Fuente: elaboración propia con datos de OCDE, 2014.

En la OCDE se registran 2.6 suscripciones inalámbricas por cada una de tipo fijo. Si México quisiera tomar este número como un estándar, quiere decir que México necesitaría 36.18 millones de suscripciones móviles para empatar el criterio.

Sin embargo, el “dato jugoso” de la medición de la OCDE es la penetración del acceso. En este sentido en esta área el promedio es de 72.3 suscripciones por cada 100 habitantes en banda ancha móvil  y 27 por cada 100 habitantes para acceso fijo. Los indicadores mexicanos respectivos son de 14 y 11.4 por cada 100 habitantes.

Fuente: elaboración propia con datos de OCDE, 2014.

Con base en los datos de la OCDE se puede ver que México obedece de cierta manera las tendencias, puesto que el promedio de la organización marca que el incremento en penetración de banda ancha móvil crece a mayor ritmo que las suscripciones fijas.

Fuente: elaboración propia con datos de OCDE, 2014.

Pero esto no quiere decir que México deba desestimar las cifras o el lugar que se le da en el ranking. Para mantener en el 2014 los mismos porcentajes requerirá de todas maneras de un incremento. Las estimaciones poblacionales indican que en México habrá 119.7 millones de habitantes, lo que implica que para el 2014 tendrían que suscribirse 184 mil 357 líneas móviles y 150 mil 674 fijas más para mantenernos “tablas” (en la misma proporción), cantidad que parece asequible con el mercado actual.

Una buena y una mala.

La lectura de los datos de la OCDE dejan dos conclusiones para México. Una buena y una mala.

Primero la buena.

Los datos recopilados por esta organización muestran que aunque México esté al final del ranking de penetración de banda ancha, registra un crecimiento superior al promedio de la OCDE. Por ejemplo, mientras que del cuarto trimestre del 2012 al 2013 las suscripciones móviles en promedio registraron un 15% de incremento promedio para la OCDE, en México este indicador registró un 40% en ese mismo periodo aproximadamente. En accesos fijos, la organización registra un promedio de crecimiento del 3% del último trimestre del 2012 al 2013, y México un 5%.

En suma, México enfrenta un rezago al compararlo con los países miembros de la OCDE en penetración de banda ancha, pero muestra un incremento relevante en el sector de suscripciones móviles y uno ligeramente por encima del promedio en los fijos. Estos indicadores deben servir para evaluar si las disposiciones para el mercado que deriven de la reforma en telecomunicaciones tienen efecto como “acelerador” del acceso a través de suscripciones y en qué medida los programas públicos ayudan a combatir la brecha del acceso.

Si se quisiera pedir un milagro para que en el 2014 México tuviera la misma penetración promedio que se registra en la OCDE, se requerirían de 18.4 millones más de suscripciones a servicios de banda ancha fija y 70.3 millones de suscripciones de banda ancha móvil (debe recordarse que la telefonía celular en México está relativamente difundida, con aproximadamente 90 millones de líneas al cierre del 2013, por lo que lo que falta no son “celulares”, sino cuentas con acceso a banda ancha móvil).

Ahora, la mala noticia.

México es también según cifras de la OCDE el país con la peor distribución de su ingreso, y el ingreso como tal tiene su reflejo en la “brecha digital” si la contemplamos como acceso a servicios de conexión a Internet. En unidades de Dólar PPA (Paridad Poder Adquisitivo) México registra un PIB per cápita de 16 mil 953 dólares, mientras que el promedio de la organización es de 36 mil 427.

Si tomamos en cuenta que esta estadística significaría que una persona cuenta con mil 412 dólares al mes No obstante, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos del INEGI (2012) muestra que tres deciles de hogares se encuentran por debajo de este nivel de ingreso. Supongamos que un usuario del decil más pobre, que recibe 540 dólares cuenta con poca información y decide adquirir por separado tres servicios de telecomunicaciones sin acudir al triple play: un paquete de Internet y teléfono al hogar de Telmex (Telmex 1000) le costaría 433 pesos, más un plan móvil Telcel Plus 40 MPP, agregaría 215 pesos. Si a eso el usuario agrega un paquete de televisión restringida Básico de SKY tendría que desembolsar otros 299 pesos al mes. En total realizaría un pago al mes de 947 pesos, aproximadamente 73 dólares de esos 540 dólares, un 14% de su ingreso.

En este sentido, México también tiene el problema del ingreso como un factor de “brecha digital”. En este ejemplo se expuso el gasto de una persona con poca información y que no recurre a servicios empaquetados, pero el punto central es que si las tarifas no bajan (o el ingreso no se incrementa), la canasta de telecomunicaciones puede ser un gasto significativo para la persona, lo que la puede llevar a prescindir de servicios de acceso a banda ancha móviles o fijos.

El tema que nos muestra la actualización de la OCDE es que no estamos en una competencia contra unas naciones todavía, sino contra condiciones internas que se vuelven en catalizadores de brechas.