China quiere construir dos supercolisionadores

China quiere construir dos supercolisionadores

China quiere construir el anillo acelerador de partículas para dominarlos a todos.

Al igual que la Tierra Media, la física de partículas es gobernada por aquel que tenga el anillo único y actualmente el anillo es propiedad del CERN, coloquialmente conocido como el  Gran Colisionador de Hadrones. Pero el poder del anillo es caprichoso y nunca se mantiene por mucho tiempo en posesión de un solo grupo, anteriormente estuvo en las manos del FERMILAB en los EE.UU y ahora está buscando un nuevo portador, y China quiere ser el que lo lleve.

El proyecto sería el primer, y probablemente, el único supercolisionador de su generación que se construya por el tamaño, los costos y la complejidad del diseño. Es, tal vez por eso, que China está interesado en montarse en la burbuja de los anillos y en su propuesta se incluyen dos colisionadores: un experimento de positrones-electrones y un “súper colisionador de protones”.  Todo esto para el año 2035 y, “si es necesario”,  sin inversión extranjera.

El costo estimado del proyecto es de USD$ 3.000 millones y estaría optimizado para reutilizar el túnel entre los dos experimentos. Todo es hermoso y bonito cuando a los científcos les prometen juguetes nuevos, pero  ahora la pregunta es, ¿cómo venderle un proyecto científico multimillonario que empezará a entregar resultados, si todo sale bien, dentro de 25 años a un grupo de burócratas?

La plataforma es muy simple: EE.UU quiere retomar su lugar como potencia científica pero está teniendo problemas para financiar el los proyectos, su último “Super Colisionador” está, hasta la fecha, abandonado. Europa tiene el poder y ya está mirando hacia el futuro para poder ampliar su LHC y continuar estudiando el bosón de Higgs y la física más allá del modelo estándar, pero el apoyo al proyecto no es total. Las voces en contra alegan que el dinero sería mejor invertido en otros proyectos con mayor beneficio social.

Durante 2015, CERN reactivará el LHC con más poder y nuevas entrañas, lo que le dará unos años más de vida, pero no hay planes en concreto para una secuela. Esta es la oportunidad que China ha estado esperando para saltar, en otra área, al escenario internacional. Ya tienen una economía capaz de apoyar el proyecto, una reputación para grandes obras cimentada por los Juegos Olímpicos y un gran cuerpo de investigadores. Tal vez solo sea cuestión de tiempo para que China forje un anillo para atraerlos a todos y atarlos en los túneles bajo Beijing, donde se extienden las sombras.