Alemania regresaría a las máquinas de escribir para proteger sus secretos

Alemania regresaría a las máquinas de escribir para proteger sus secretos

Ante las amenazas del entorno virtual, el gobierno alemán busca regresar a lo básico cuando trate asuntos delicados.

Recientemente, la relación entre el gobierno estadounidense y el alemán se ha vuelto más tensa. Especialmente luego de que Alemania solicitara que el representante de la CIA en ese país abandonara su territorio debido a acusaciones de espionaje. La decisión se sumo a las investigaciones emprendidas en ese país en contra de agentes de inteligencia alemanes que se encontraban al servicio de Estados Unidos.

En un nuevo episodio de esta historia, somos testigos de una jugada interesante del gobierno alemán. Si Estados Unidos -y otros países- vigilan sus redes y los dispositivos conectados a ellas, Alemania se desconectará de la red para tratar sus asuntos más importantes. Al menos esa es la estrategia del comité creado por el Parlamento alemán para investigar las conductas de la NSA.

De hecho, ya tenemos una máquina de escribir e incluso es una máquina de escribir mecánica, no electrónica.

La declaración es del presidente del comité investigador, Patrick Sensburg, quien se toma en serio la seguridad de sus comunicaciones. Debido a que reconoce la importancia y sensibilidad de su trabajo, se ha pronunciado por realizar una auditoría de seguridad a su teléfono móvil y a los de sus colegas. Incluso, ha señalado la necesidad de utilizar herramientas de cifrado:

Tenemos que tratar de mantener segura nuestra comunicación interna y enviar mensajes cifrados de correo electrónico, utilizar teléfonos cifrados y otras cosas, que no voy a mencionar, por supuesto.

Hay que reconocer que Alemania no es el primer país que recurre a las máquinas de escribir para proteger la seguridad de sus comunicaciones, dado que Rusia ya lo intentó. Aunque sí es el primero que lo hace para protegerse del espionaje de otros países y de la vigilancia masiva a través de medios electrónicos, al más puro estilo de James Bond en Skyfall.