Abyss Odyssey [NB Labs]

Abyss Odyssey [NB Labs]

Monstruos en Santiago, 1890.

No podía ser de otra forma. Después de dos Zeno Clash y un Rock of Ages, la propuesta estética-visual y jugable de todo lo que hace el ACE Team tiene una linea definida, por más que sus juegos sean un amalgama de estilos y géneros.

Y Abyss Odyssey no escapa a esa fórmula, si se le quiere llamar de esa manera. La misma fórmula que para el estudio chileno se trata de no repetir exactamente lo que hicieron antes.

Plataformas: PC (analizada), Xbox 360, PlayStation 3
Desarrollador: ACE Team
Distribuidor: Atlus
Precio: USD $15

 
En Abyss Odyssey se cuenta una historia sucedida en Santiago en 1890, cuando desde la tierra surgió un brujo cuyos sueños llenaron de monstruos y problemas a los habitantes de la ciudad. Los soldados no son lo suficientemente fuertes como para enfrentar a ese brujo, pero sí lo es Katrien, la (primera) protagonista que gracias a su espada puede hacer frente a la mayoría de los enemigos sin chistar.

Quizás lo más llamativo durante los primeros minutos y las primeras secciones del juego, es que a la mezcla previamente conocida se le agrega un nuevo elemento del que prácticamente nadie dijo nada hasta ahora. Porque en Abyss Odyssey se pelea como si fuera un juego de peleas, se navega por el escenario como si fuera un juego de plataformas y se desenrrolla en su aventura como si fuera un roguelike (lectura añadida: ¿qué es un roguelike?)

A golpes en el abismo

La verdadera chicha (usando un chilenismo que bien vale para la ocasión) está en el sistema de combate de Abyss Odyssey. No es que cada personaje esté lleno de movimientos y ataques especiales a memorizar; en ese sentido, está más cerca de un Smash Bros. cualquiera que de Street Fighter, por nombrar dos ejemplos conocidos. Pero el arsenal que hay es suficiente para profundizar en la lucha que generalmente es contra dos o tres enemigos al mismo tiempo. Hay un botón de bloqueo, hay otro botón para esquivar y hasta hay cancels que requieren de bastante precisión. También hay un sistema de niveles para mejorar los ataques especiales, la defensa, o hasta el maná que se puede extraer al derrotar a los enemigos.El método de lucha se combina de buena forma con la personalización de los protagonistas, siempre en base a objetos y armas, algunas hasta con efectos secundarios. A grandes rasgos, Abyss Odyssey en lo que es combate se deja jugar tranquilamente y solo genera inconvenientes cuando los ataques vienen de ambos lados y cuesta un poco zafarse con facilidad (eso sí, hay algunas habilidades que permiten relajarse respecto a esto último).

El abismo está dividido en decenas de mini secciones o niveles a recorrer, obviamente en descenso; cada uno con su dificultad propia y generados al azar en cada partida. Esa randomización de elementos afecta no solo al diagrama de juego, sino también a la estética donde otra vez los artistas del ACE Team hacen un trabajo notable y donde hay bastante inspiración de elementos del folklore local.

Luego, y si bien la muerte permanente aquí no lo es tanto, morir significa: que un soldado bastante debilucho tome el testigo para revivir al protagonista en un altar (los soldados pelean también, pero son lentos y no tienen el mismo poder de ataque). Muerto el soldado, y en caso que se haya montado un campamento en el descenso, se vuelve hasta ese punto. En caso contrario, el viaje es hasta la superficie conservando experiencia y dineros acumulados hasta el momento.

Construído así el sistema de juego, es lógico que se estarán revisitando escenarios y enemigos varias veces. Gracias a la aleatoriedad existente, nunca una partida es igual a la otra, aunque a fin de cuentas la variedad tampoco termina siendo tan grande como para que después de tres descensos las secciones se empiecen a parecer demasiado entre sí. De todas formas, en ningún caso se siente como un problema; simplemente, Abyss Odyssey revela que su longevidad no es tan grande en comparación a otros juegos del estilo.

A medida que pasan las horas, se va desbloqueando nuevo contenido en forma de más protagonistas o nuevas entradas al abismo con rutas más cortas y más difíciles. La dificultad en general es siempre relativa al tipo de enemigos que aparecen en un nivel -y no tanto a la cantidad- y a algunos obstáculos puestos estratégicamente en los escenarios como para complicar las cosas incluso más de lo que parece en primera instancia.

Quizás la mayor crítica negativa que se le puede hacer al ACE Team es que una vez derrotado el Brujo, poco queda por hacer. Para el jugador promedio el jefe podrá caer a la segunda, tercera, o hasta cuarta partida, pero habrá algunos más hábiles que podrán lograrlo en la primera pasada y que quedarán de brazos cruzados: ¿y ahora, qué?

Aún así, esa (poca) longevidad no debe malentenderse, porque Abyss Odyssey no pretende ser un Dark Souls de la vida ni nada por el estilo; nunca es tan difícil y su encapsulamiento como juego es claramente menor en escala y en propuesta. Aún así, esa cápsula viene en un envoltorio atractivo y bien diseñado que se vende a precio reducido: la aventura es interesante, el sistema de combate es bien profundo y competente, mientras que artísticamente es brillante. No veo la necesidad de exigirle más.



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