Detectan bug en el Curiosity

Detectan bug en el Curiosity

Fue encontrado en un algoritmo de compresión de datos desarrollado hace 20 años.

A poco más de cumplirse 2 años de la llegada del Curiosity a Marte, se han percatado en la Tierra que su software tiene un bug. Para mayor precisión, se encuentra en el algoritmo de compresión Lempel-Ziv-Oberhumer (LZO), cuya primera versión fue desarrollada en 1994 por Markus Oberhumer.

Para fortuna de la NASA, el bug no tiene implicaciones prácticas muy amplias, de acuerdo con su creador. No obstante, puso a disposición del público la actualización a la versión 2.07, que corrige el error detectado. Oberhumer explicó también que se trata de una actualización de seguridad importante, a pesar de que no se conocen sistemas afectados hasta el momento.

Se ha corregido una condición potencial de desbordamiento en las variantes “seguras” de los descompresores, que podía dar lugar a un posible desbordamiento del búfer al procesar datos de entrada que fueran comprimidos maliciosamente de forma intencional.

Entonces, todo parece indicar que el Curiosity se hará acreedor a una nueva actualización de software. Sin embargo no se tratará de un problema mayor para la NASA, dado que luego de su llegada a suelo marciano, el rover recibió una actualización que en la agencia espacial calificaron como un “trasplante de cerebro”.

Fuera de la curiosidad que despertó por tratarse de un algoritmo utilizado en una de las misiones más famosas de la NASA en los últimos años, el bug hallado en el LZO muestra algunos de los riesgos de reutilizar el código. Un analista del Lab Mouse Security resalta este punto, al señalar que el algoritmo original ha sido reutilizado desde 1994, propiciando que el bug se encuentre presente en una amplia gama de dispositivos… y en dos planetas diferentes.