La privacidad en la nube: el elefante en la habitación en #GLF2014

La privacidad en la nube: el elefante en la habitación en #GLF2014

El Foro de Líderes Gubernamentales de Microsoft señala por qué debemos confiar en la nube — pero no explica cómo.

La segunda jornada del Foro de Líderes Gubernamentales de Microsoft tenía como panel principal la discusión sobre la confianza en la nube. En la inauguración, Hernán Rincón, presidente de Microsoft para América Latina había mencionado la necesidad que existe de que la ciudadanía confíe en los servicios en la nube y en el manejo de la privacidad para mejorar la competitividad. En ese marco, el panel se antojaba como el plato principal.

Lamentablemente, la privacidad de datos fue el elefante en la habitación. El panel inició con una larga exposición de Dan Mannion, Director Mundial de Soluciones del Sector Público de Microsoft, quien habló de una definición del cómputo en la nube y, nuevamente, de la necesidad de confiar en ella (pero sin decir cómo). Pese a su intento bienintencionado por simplificar a la audiencia el término –gobernantes y empresarios–, el resultado fue vago, abstracto.

Posteriormente fue Claudio Poggi, gobernador de San Luis (Argentina), quien intervino para hablar sobre sus esfuerzos en inclusión digital y disminución de la brecha digital. Un logro loable, sin duda, pero carente de relación con el tema del foro.

Después, Evandro Freire, de la Secretaría de Hacienda de Sao Paulo, habló sobre el uso de la nube para la migración de documentos fiscales a formato digital. También hizo referencia al caso mexicano del SAT –que opera bajo la nube de Windows Azure– y tocó la responsabilidad de los gobernantes de buscar proveedores de servicios en la nube que sean confiables y seguros.

Fue hasta la intervención de Alfonso Oñate, secretario de Protección de Datos Personales del Instituto Federal de Acceso a Información de México, que el tema se tocó de forma explícita. Oñate comentó abiertamente que los ciudadanos tiene resistencia a adoptar la nube, especialmente si desconocen dónde se alojan los datos y cuál es el manejo que se les da.

En su respuesta, Poggi fue elusivo –quizá porque no es un tema de su dominio– y sólo atinó a sugerir que los gobiernos deben dar certeza jurídica y que se deben difundir los beneficios de la nube. Freire fue más profundo: habló del Marco Civil de Internet y la propuesta que tenía para que todos los datos de servicios externos se alojara en servidores en el país –propuesta que finalmente fue desechada por el Senado y suprimida de la ley–. Sin embargo, el marco sí señala que los datos de servicios en el extranjero deben regirse por la legislación local.

Así mismo, Freire enfatizó sobre la contratación de proveedores confiables para servicios de nube pública, al tiempo que indicó la necesidad de invertir en infraestructura local (por ejemplo, la construcción de centros de datos en el país) para proveer de servicios a los ciudadanos. No obstante, quedaron en el aire temas sobre regulación de privacidad de datos o el uso que hacen tanto gobiernos como proveedores de esa información.

Mientras que el foro en general presentó –en diversos momentos– la apuesta por la nube como solución por su ahorro de recursos (la digitalización fiscal en México y Brasil) o para implementar políticas públicas exitosas (la más sonada, el Mapa Social de Colombia para visualización de inversión social), el tema de privacidad apenas si fue mencionado.

El balance general del Foro de Líderes Gubernamentales

Después de dos días del evento, hay que entender un par de cosas antes de emitir un juicio: una es que el foro está diseñado para tomadores de decisiones en gobierno e iniciativa privada; esto no es excusa para evitar el tratamiento profundo de un tema tan sensible, pero sí una atenuante para entender el porqué de una postura tan general y la ausencia de otros actores sociales.

Segundo, ojalá Microsoft considere un cambio en el formato para la siguiente edición. Los paneles (o plenarias) poco hicieron para fomentar la discusión, con un pírrico debate entre ponentes. Además, la ausencia de un espacio para preguntas del público no permitió que el foro se enriqueciera con las perspectivas y dudas de los asistentes. Mucha unidireccionalidad, poco diálogo.

Aún así, Microsoft propuso un ejercicio que permitió conocer casos de éxito repliclables en otras ciudades apoyando con el uso público de la tecnología. Ejemplos como el desarrollo económico de Manizales (Colombia) a través de las TIC o la inversión en infraestructura en San Luis (Argentina) para lograr 90% de acceso a Internet son historias que merecen la pena contarse, compartirse y reproducirse.

Desgraciadamente, estas virtudes sólo hicieron más notoria la ausencia de la discusión sobre privacidad. El foro fue exitoso en transmitir la idea de que confiar en la nube (tanto desde el gobierno como de los ciudadanos) es positivo para el desarrollo económico y social. Pero responder por qué debemos confiar –bajo qué parámetros, con qué condiciones, con qué derechos y responsabilidades– quedó como la gran materia pendiente.