La disputa por el copyright de Marx

La disputa por el copyright de Marx

Una editorial independiente y un sitio web se pelean por la propiedad intelectual de una obra de Marx.

Una disputa entre una editorial independiente y un sitio web sobre las obras de Marx y Engels ha despertado un interesante debate sobre el derecho de autor. La historia mínima va así: la página web Marxists.org fue contactada por el sello editorial Lawrence & Wishart para bajar la obra Marx/Engels Collected Works (u Obras Compiladas de Marx y Engels), considerada como la antología más completa de dichos autores en inglés.

De acuerdo con Wikipedia, la obra en cuestión consta de 50 volúmenes e incluye no sólo los textos de ambos pensadores, sino también cartas y manuscritos. El caso es que Marxists.org (también conocido como el Archivo Marxista de Internet, MIA) realizó una transcripción de los 10 primeros volúmenes y los puso a disposición en la red.

El pleito comenzó cuando Lawrence & Wishart solicitó al MIA que retirara esos contenidos por violación de copyright, señalando que están afectando los ingresos de la editorial. El MIA publicó en su página que los textos se retirarán a partir del 30 de abril, lo que despertó una reacción negativa contra L&W y una serie de dimes y diretes que veremos a detalle en los siguientes párrafos.

El punto de vista de Lawrence & Wishart

L&W es una editorial en Reino Unido que se define como “una de las pocas casas editoriales independientes que quedan en Gran Bretaña”. Fundada en 1936 con la unión de Martin Lawrence, la prensa del Partido Comunista, y Wishart Ltd, otra editorial liberal. Se especializan en obras marxistas; han traducido a autores como Antonio Gramsci y publicado ensayos de Stuart Hall, así como a una ola de autores de estudios culturalistas.

Tras el escándalo, L&W emitió un comunicado en el que señalan que están trabajando con un distribuidor para ofrecer una versión digital de las Obras Compiladas a las bibliotecas universitarias de todo el mundo:

Esto tendrá el efecto de mantener la presencia pública de las Obras, en la esfera pública de la biblioteca académica, pagada con fondos públicos Este es un modelos de bienes comunes que reembolsa a los editores, autores y traductores del trabajo que se han involucrado en crear un libro o una serie de libros.

La editorial señala que muchas de las traducciones de los trabajos de Marx ya se encuentran en el domino público y que están ampliamente disponibles tanto en línea como en impreso. Sin embargo, su edición de las Obras Compiladas –protegida por copyright– “es el resultado de un trabajo hecho por un periodo de más de 30 años”. Defienden su postura bajo el argumento de que infringir la propiedad intelectual de la obra “tiene el efecto de privar a una pequeña editorial radical de los fondos que necesita para mantenerse en existencia.”

La respuesta de Marxists.org

Los responsables del sitio web dicen estar “intrigados” por la solicitud de L&W. Lo primero que aclaran es que los 10 volúmenes que están disponibles en su página fueron publicados entre 1975 y 1978 y “L&W ha indudablemente recuperado sus costos y algo más gracias a estas ediciones anteriores.”

Aunque el MIA reconoce la gran labor de la editorial en difundir las obras de Marx, están en desacuerdo con la aproximación que tienen a la divulgación del autor, criticando el acuerdo que buscan con las bibliotecas universitarias.

El Archivo Marxista de Internet (MIA) existe porque queríamos abrir el acceso restringido, privilegiado de las bibliotecas en las universidades –donde los escritos de Marx y Engels se encuentran mayormente resguardados– y hacerlos disponibles para cualquiera con un módem (…) Al liberar estos trabajos, hemos incrementado vastamente el acceso a estos escritos importantes en todas partes del mundo y virtualmente a cualquiera en el mundo (…) Ponerlos en línea disponibles sólo para las universidad los restringe para la élite con acceso a esa institución, lo cual no es “público” de ninguna manera.

Después, MIA cuestiona cuál es el impacto real que tiene poner en línea 10 de los 50 trabajos, toda vez que la misma editorial les dio permiso de hacerlo hace 9 años. Así mismo, sostienen que no creen que el acceso a estos volúmenes afecten a la editorial; por el contrario, señalan que permitir el acceso a algunos de estos trabajos en realidad incrementa las ventas, no las perjudica.

Un fantasma recorre el mundo…

Es el fantasma del copyright. La disputa de L&W y el MIA es sólo otro episodio de la transformación en la que están inmersas muchas industrias de contenidos –la cinematográfica, la musical y, por supuesto, la editorial–.

El punto de L&W es legalmente válido: como dueños del copyright de esa obra, están en completo derecho de solicitar que se bajen los contenidos de la web para garantizar su derecho de explotación comercial. Por supuesto, L&W lo adereza con el argumento del impacto que tiene en las ventas para una editorial independiente y cómo el copyright es su forma de garantizar el sustento.

Pero MIA tiene otro punto válido, más allá de la discusión ideológica si es moralmente congruente que las obras de Marx y Engels no se difundan abiertamente: ¿la apertura es positiva o negativa para las ventas? En su comunicado, MIA menciona hasta el final que muchas copias de las Obras Compiladas son vendidas en perfectas condiciones en librerías de segunda mano. ¿Porque L&W elige ir contra el sitio web y no, por ejemplo, contra estos distribuidores?

Reitero: amén de las discusión sobre la libre distribución de esta obra de Marx y Engels, la disputa es interesante porque muestra “el complejo equilibrio entre derecho a educación y cultura, la gratuidad pública, las empresas culturales y la cultura p2p” (@hacklib dixit). No es que la editorial no pueda hacer dinero con las obras –algo que el MIA defiende también–, sino si el esquema actual no permite que existan ambas opciones (la distribución libre y la retribuida) al mismo tiempo.

Mientras ejercicios como las licencias Creative Commons han tratado de atacar el problema desde varios ángulos (por ejemplo, con la distribución libre de un capítulo de una obra para incentivar la compra), lo cierto es que esta disputa plantea un punto de reflexión necesario. ¿En realidad son enemigos irreconciliables el acceso abierto a la cultura –que plantea MIA– y el lucro socialmente responsable –que defiende L&W?