2014 FIFA World Cup Brazil [NB Labs]

2014 FIFA World Cup Brazil [NB Labs]

Como los estadios de Brasil: a medio terminar.

Plataformas: PlayStation 3 (analizada), Xbox 360
Desarrollador: EA Sports
Distribuidor: Electronic Arts

La cita de EA Sports con el fútbol no falla. Anualmente, temporada tras temporada, torneo tras torneo, la firma saca todo el provecho de la licencia FIFA y eso en ningún caso está mal. Al contrario, hablaría mal de EA si no lo hiciera de esa forma después de pagar tantos millones por la marca FIFA.

Lo cual lleva al siguiente punto. Nadie podría negar que la serie FIFA en general ha ido evolucionando en el camino, más allá de que para muchos los cambios sean solo testimoniales entre juego y juego (sin embargo, basta hacer la comparación entre juegos de dos años para notar el crecimiento de la serie). Y por lo mismo, este 2014 FIFA World Cup Brazil es, después de varios años y sin contar el DLC de la Euro, un tropiezo.

Primero que todo, lo que viene en un juego calibre mundial de fútbol está ahí. Como su antecesor directo -el título del 2010-, este FIFA llega con una acotada pero en general variada lista de modalidades, todas lógicamente relacionadas a la Copa del Mundo. Escenarios históricos con sus respectivos desafíos, solo el torneo final o las clasificatorias completas comenzando en el lejano 2010 son elementos infaltables. Ganar la copa del mundo en línea también repite participación, y ahora se agrega el “Rumbo a Rio de Janeiro”, que es básicamente el mismo modo estrenado en el DLC/juego de la Euro, ahora ambientado en Brasil. Ganando partidos en línea se avanza de ciudad en ciudad hasta llegar a la final en Rio.

Luego, está el modo “Capitanea tu País”, y aquí es donde todo lo malo de esta versión empieza a salir a la luz. Históricamente, editar jugadores siempre ha sido un ejercicio amplio en FIFA; un agregado que siempre se da por sentado. Pero increíblemente, las opciones de edición en este modo -solo en este modo- son de vergüenza. Cara, posición en la cancha, un par de rasgos físicos, y eso es todo. Más extraño aún es que fuera de este modo de juego sí se pueden aplicar otras capas de edición, pero en el CTP el avatar creado desde cero tendrá un aspecto muy genérico.

Lo anterior es claramente un problema más estético que de fondo, pero lamentablemente las fallas no acaban ahí. La cantidad de partidos clase B que hay que jugar es excesiva y claramente inadecuada hasta el límite de lo tedioso. Es posible hacer partidos perfectos dentro de la cancha y aún así no pasar el corte del seleccionador. Enfrentamientos oficiales aparecen plagados de jugadores de segunda línea. Terminar con pantalla de “Game Over” en este modo es mucho más fácil de lo que parece a primera vista.

Los amantes de la rigurosidad en general fruncirán bastante el ceño al momento de empezar a revisar estadísticas y opciones varias en lo que respecta a las plantillas. Obviamente, estando en abril hay pocas cosas definidas en cuanto a los jugadores que estarán finalmente en la cita mundialera, pero las estadísticas de los jugadores para este juego datan de enero o febrero. Sería esperable que futuras actualizaciones -que las habrá- corrijan esta situación, pero mientras tanto, los que compraron el juego en su salida tendrán que conformarse con datos muy desactualizados.

2014 FIFA World Cup Brazil presenta bugs varios al momento de ordenar las plantillas y escoger a los 23 nombres definitivos para la nómina. Luego de un par de días, todavía no se que hacer para que mis 23 elegidos sean los que efectivamente aparezcan dentro del torneo; en la realidad, la nómina son los primeros 18 jugadores seleccionados (11 titulares, 7 suplentes), y el resto se completa con jugadores al azar y con un criterio ídem.

¿Por qué, por ejemplo, no se pueden cambiar los números de los jugadores a discreción? Las reglas FIFA exigen que la numeración vaya del 1 al 23. ¿Por qué no se pueden tener 12 jugadores en el banquillo, tal y como se permite en un torneo mundial, en vez de solo 7 suplentes? Ninguna pregunta tiene más respuesta que el descuido de EA en cuestiones reglamentarias que por tratarse de un juego con licencia oficial, deberían al menos ser opción. Ver a tipos como Willian siendo titulares con el número 37 parece una mala broma.

Entrando en el terreno de juego, la sensación que queda es extraña. Claramente se trata de un juego con el gen FIFA, pero no se siente realmente como una evolución -aunque sea mínima- de lo que es FIFA 14. No es un FIFA 14.5. El título del mundial de 2010 fue bueno por mérito propio y también porque de alguna forma sacudió la fórmula que hace cuatro años estaba mucho más limitada que ahora. Es cierto que ahora hay nuevos sistemas funcionando por debajo de todo, y que la apuesta de EA Sports va por el lado del jugador más casual -o más de evento-, pero el esquema de FIFA 14 es lo suficientemente flexible como para ajustarse y no alejar a nadie.

Claramente, este no es un FIFA 14 retocado. El ritmo es más de arcade que de simulador, y aún así detalles como los pases bala se ven completamente fuera de lugar. Hay características tácticas nuevas y que aportan de verdad, como los movimientos antes de ejecutar un corner, o los entrenamientos dirigidos en medio de la competición que permiten modificar y aumentar levemente algunas estadísticas. Preparar el aspecto defensivo antes de enfrentar a una potencia mundial puede marcar una diferencia.

Pero sumando y restando, los detalles extraños y poco pulidos de esta edición son más visibles que los cambios para bien. Después de varios años, por primera vez un nuevo FIFA se siente como un paso atrás en la serie.

2014 FIFA World Cup Brazil es a todas luces un juego no terminado. Un proyecto que tal vez con dos meses extra quedaría a un nivel más o menos presentable. En cambio, lo que salió a la venta es una especie de beta que necesita de una, dos, y hasta tres actualizaciones para ponerse al día.

El problema de todo esto es que los juegos de evento tienen una vida muy corta. Una vez acabado el mundial, se acaba la magia. Por eso no se pueden perder semanas de juego hasta la primera actualización para corregir ya no errores simples, sino características que o no funcionan o lo hacen a medias. Quien tenga el juego desde el día martes quizás podrá disfrutarlo, podrá ganar un mundial en línea, o clasificar a la copa con Islas Faroe. Y pasar un buen rato, porque el envoltorio en general es aceptable -eso sí, toma un tiempo acostumbrarse a la vuelta visual desde el FIFA 14 de las nuevas consolas-, y porque los cimientos jugables están ahí y de ninguna forma están rotos o no funcionan.

Pero al juego, definitivamente, le falta trabajo. Es en estos casos entonces cuando la recomendación es muy sencilla: considerando lo que cuesta, para que molestarse en hacer el gasto. Por ahora, mejor no.


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