Fantasma de Edward Snowden ronda la conferencia de seguridad de RSA

Fantasma de Edward Snowden ronda la conferencia de seguridad de RSA

La compañía intentó convencer de que son confiables y no filtran información a la NSA.

La firma de seguridad RSA estuvo en medio de una polémica luego que documentos filtrados por Edward Snowden revelaran que la compañía habría impulsado el uso de algoritmos con fallas, que habrían permitido a la NSA burlar la seguridad de los sistemas protegidos a través de estos. Varios expertos decidieron entonces abandonar su conferencia, que se realizó por estos días en Estados Unidos.

El tema de los documentos de Snowden está lejos de quedar atrás, y RSA se dedicó a tratar de convencer a las empresas de que son confiables, y que no han instalado puertas traseras en sus sistemas para que el gobierno de EE.UU. espíe. “¿Ha trabajado RSA con la NSA? Sí. Pero eso ha sido un hecho público por casi una década”, aseguró Arthur W. Coviello, presidente de la firma, indicando que muchas empresas de seguridad trabajan con la agencia gubernamental.

Por su parte, ejecutivos alemanes y agentes de inteligencia llamaron a Snowden un héroe, y aseguraron que sus revelaciones han significado un impulso a sus negocios ahora que las empresas buscan alternativas para los productos y servicios estadounidenses.

En paralelo, se organizó además otra conferencia a modo de protesta tras las revelaciones sobre RSA, llamada TrustyCon. Según denunciaron sus organizadores, RSA habría intentado boicotear su conferencia llamando al lugar donde se realizaría el evento para que no les permitieran llevarlo a cabo. Al final, TrustyCon se ejecutó sin problemas.

Lo que queda en destacado al final es que se generó un gran nivel de desconfianza en la comunidad de seguridad. “No podemos confiar en nada con ningún nivel de certeza”, dijo en el escenario de TrustyCon el criptógrafo Bruce Schneier. “Por un lado, se siente como paranoia. Por el otro, parece que las personas paranóicas no fueron lo suficientemente creativas”, agregó.

Link: New York Times