Cómo el “todo conectado” puede implicar menor privacidad

Cómo el “todo conectado” puede implicar menor privacidad

El todo conectado en nuestra vida nos ayudará a hacernos la vida más fácil, pero presenta problemas básicos de privacidad.

Existen grandes tendencias en esta conversión de la vida tradicional y analógica a la vida digital. Para dentro de unas décadas será lo establecido, lo normal, la regla por la que la próxima generación no entenderá como una vez, alguien puedo vivir sin estar conectado a todo el mundo. Por ejemplo el internet de las cosas.

No solo el estar conectado, también el que todo esté conectado contigo. El internet de las cosas es otra de esas bonitas definiciones que se espera explote dentro de pocos años. De la misma forma que ahora todo el mundo tiene un smartphone en su mano y la posibilidad de conectarlo a internet por poco dinero, el resto de objetos a tu alrededor también se conectarán a internet.

Uno de los ejemplos más expandidos para explicar el internet de las cosas es que por ejemplo tu nevera podrá conectarse a internet y saber que productos faltan, añadirlos a la lista de la compra y que incluso se copeen automáticamente. Pero es algo mucho más. Imagina el poder conectar cada bombilla de casa a internet, cada enchufe, cada TV, incluso, por qué no, tu armario.

Toda tu vida en internet es ahora mismo un sueño que está en pañales. Conocemos sistemas que ya están empezando a revolucionar el internet de las cosas. Conocemos bombillas conectadas a internet de varias marcas como Philips y LG. O el sistema de Belkin donde puedes conectar aparatos a internet. Empresas que han empezado a revolucionar este tipo de productos como Nest, recientemente adquirida por Google. Y por qué no, también la tecnología vestible, como Android Wear aportan a esta futura vida siempre conectados.

El inicio de una revolución está aquí, acaba de empezar y tan solo podemos soñar con todas las posibilidades que abre, también de los problemas que puede generar.

Redifiniendo la invasión a tu privacidad

Tantos dispositivos conectados puede provocar un grave problema de seguridad y es que prácticamente toda tu vida está online, en una serie de bases de datos, ceros y unos que representan que comes, que vistes, cuando enciendes una luz, que música escuchas, que libros lees, que webs visitas, con quien hablas, a que hora te duermes, como has pasado la noche, incluso si has tenido pesadillas.

Tu vida, representada en ceros y unos, al alcance de personas con malas ideas. El “allanamiento de morada” cambiará radicalmente de significado, porque lo que importa no es lo que tengas en tu casa, si no lo que tienes personal en internet.

Esto es el verdadero Big Data. Estas son unas bonitas palabras para resumir la colección de grandes cantidades de datos de personas y exponerlas en números y gráficas. Tú ya no eres una persona, eres una serie de datos que de ser robados, pueden venderse y traficar con ellos, exponiendo tu vida a otras personas. Y tan solo acabamos de rozar el problema de estos servicios, como la reciente vulnerabilidad de los servicios WeMo de Belkin.

Edward Snowden está en lo cierto, para prepararnos para el futuro que llega, se necesita primero que las empresas implicadas sean claras con nuestra privacidad. No solo hay que cifrar el contenido de los servicios que usamos todos los días, las empresas se enfrentan a tener nuestros datos más personales y la seguridad tiene que ser tan clara, como transparente y fiable.

No deberías asustarte. No deberías marcharte a una cabaña en la montaña y olvidarte de internet. Esto que he descrito pasará, pero pasará tan gradualmente que quizá no nos demos cuenta. Las infiltraciones a servicios y robos de datos estarán siempre presentes, pero el verdadero control es nuestro, simplemente decidiendo que servicio no quieres usar y que no quieres compartir.

Debemos abrazar cada nueva tecnología que nos llega como lo que son, herramientas para hacer nuestra vida más sencilla. Pero con conocimiento, sabiendo las implicaciones que provoca poner en un servidor en alguna parte del mundo toda nuestra vida.