Tizen necesita madurar

Tizen necesita madurar

En el corto plazo, la implementación de Tizen como sistema operativo de Samsung no parece la decisión más acertada.

Desde hace bastante tiempo los rumores y esperas sobre Tizen no se hacen más que desear. Y, si bien el sistema operativo ya recibió el apoyo de varias compañías, la pregunta es si realmente vale la pena colocar a Tizen en el mercado actual.

En primera instancia, partamos de la base que tan solamente hay un único producto oficial con este software. Está presente en una tableta nada más, mientras que su salida a los smartphones fue cancelada. ¿Esto es un indicio? Pareciera ser que sí.

Si bien ya se han mostrado capturas de la interfaz de este sistema operativo (mientras que algunos pueden hacerse con la tableta mencionada anteriormente) falta algo fundamental en este campo. Nos estamos refiriendo a las aplicaciones a nivel general. No sólo en smartphones y tablets — aspecto que debería ser el básico y fundamental — sino en el resto de dispositivos en los cuales podría llegar a ser implementados.

Recordemos que Samsung dijo que aplicará dicho OS en todos sus dispositivos. Si bien abarca la parte móvil, de seguro luego querrían extenderlo al resto de sus productos: TVs, heladeras/refrigeradores, y demás electrodomésticos que la firma vende. No solo de smartphones vive la gran surcoreana.

La verdad que suena tentador que un gigante como Samsung tenga su propio software y fabrique su hardware por sí misma, pero… ¿y el acuerdo firmado recientemente con Google por las patentes de Android por 10 años?

Me pregunto a qué está jugando Samsung. Quiere pero no se anima a dar el paso, ¿O acaso sabe en dónde está parada? Actualmente ésta gana más dinero con Android que la misma Google, y contando con dicho sistema operativo, se está accediendo de forma libre y gratuita al OS móvil dominante de todo el mercado – y por sobre todo, con una inmensa cantidad de aplicaciones para diversos dispositivos.

La posición en la que se encuentra la surcoreana en la actualidad le es muy favorable. Presenta productos “cada dos segundos”, de todas las variables habidas y por haber, su máquina publicitaria es enorme, su capital e ingresos también lo son, su imagen se ha acrecentado de una forma exponencial en los últimos 3 o 4 años. Todo ello acompañado de Android como “caballito de batalla”, y no le ha ido nada mal.

Es por ello que antes de lanzarse al zarpazo con Tizen, primero deben pulirlo en cada detalle y aspecto a dicho OS. No solo apariencia e interfaz, las aplicaciones deben ser numerosas pero por sobre todo de calidad. Como mínimo partiendo con las más populares, algo así tipo Windows Phone en sus comienzos.

Además, debe colocar mucho énfasis en la fluidez y los requisitos mínimos de su futuro software estrella si quieren que sea alagado… si hoy tuviéramos un gama baja Android, varios quisieran tirarlo cambiarlo enseguida por lo lento que anda. Pero no sucede lo mismo con Windows Phone, o el caso del Moto G.

En síntesis, Tizen OS todavía está muy inmaduro para salir. Querer presentarlo de cara al Mobile World Congress es un acto apresurado y, quizás, desesperado por independizarse sin saber exactamente el por qué.

El mercado actualmente cuenta con sistemas operativos muy desarrollados, podría decirse que 3 se reparten casi todo el pastel (Android, iOS y Windows Phone) -y otros que se van yendo más que viniendo, como BlackBerry 10-. Es importante este último dato, ya que si bien BlackBerry hizo propaganda y un buen OS, no le está yendo como quisiera.

Por lo tanto, no siempre es necesario aplicar todo lo que se tiene (publicidad excesiva, por ejemplo), sino saber captar a los espectadores con algo que los maraville por su función y funcionalidad. Esa es la clave para ir madurando un éxito que puede serle de mucho provecho a Samsung y a Intel, pero en su debido tiempo.