Steam Machines, ¿buena idea, mala idea? [NB Opinión]

Steam Machines, ¿buena idea, mala idea? [NB Opinión]

La nueva propuesta de Valve esta dejando más interrogantes que certezas de cara a su público objetivo.

Desde la trilogía de anuncios de Valve hace unos meses atrás, la idea de las Steam Machines siempre me pareció la menos clara de todas. Porque un sistema operativo como SteamOS o el Steam Controller son definitivamente cuestiones más concretas, pero un computador pre-armado por un puñado de fabricantes y con configuraciones tan disímiles se aleja un poco de la filosofía de “accesibilidad” que plantea Valve.

Viendo el precio y las configuraciones de las Steam Machines mostradas por GabeN hace unos días, la pregunta, al menos para mí y se que para varios más, cae de cajón: ¿Qué sentido tiene comprar una máquina de Alienware, IBUYPOWER, o quien sea? ¿Cuál es la verdadera ventaja sobre armarse un equipo relativamente competitivo, instalarle el SteamOS -que es gratis-, e introducirse poco a poco en el nuevo mundo de Valve? Ni pensar en venderle la idea a alguien que ya tenga un equipo comprado especialmente para jugar, o con la potencia suficiente para correr uno o dos juegos de los más potentes.

El problema que muchos vemos con las Steam Machines es que la indefinición del concepto le está jugando una mala pasada a Valve. Para la compañía, los entornos cerrados son su kriptonita personal y por eso se entiende que hagan amistad con todos los fabricantes que quieran subirse al carro. Pero las Steam Machines no son una consola, y el modelo más barato a la venta (USD $500) no va a durar siete años; con suerte, dos antes de empezar a mover piezas por dentro. Entonces, el primer piso parece definitivamente excesivo.

Durante los últimos años, Valve se ha ganado -y merecidamente- su lugar en el mundo del PC gracias a sus políticas con Steam y la apertura de un modelo que en consolas es particular y estrictamente cerrado. Aún así, Steam es claramente un ambiente controlado por la compañía, con sus propias reglas y una dirección en general bien definida y determinada. Las Steam Machines, por su parte, hasta ahora se muestran como todo lo contrario: una idea dispersa, lanzada al aire para que cualquiera la agarre, la modifique, la empaquete y la venda a su propio gusto, y donde solo hay que respetar el sistema operativo y la inclusión del Steam Controller para poder ponerle el nombre.

Luego de que Gabe Newell se bajara del escenario del CES, el concepto de Steam Machines se complicó demasiado, más de lo que cualquiera esperaría por tratarse de Valve. Hoy por hoy, no hay dobles lecturas respecto de la nueva propuesta de Valve: la gran estrella del show es el SteamOS, y en menor medida, el Steam Controller. Las máquinas de Steam surgen como una alternativa compleja y excesivamente fragmentada en cuanto a precios y especificaciones; en la historia de la tecnología para videojuegos, dichos adjetivos muy pocas veces han dado resultados.

SteamOS instalado en los equipos de siempre y sin gastar un solo centavo extra parece ser la gran opción por ahora. De la misma forma, las Steam Machines hacen ruido, pero suenan como una idea totalmente innecesaria, y seguirán así hasta que alguien ponga los puntos sobre las íes con una oferta realmente atractiva; mientras tanto, a Valve no parece importarle mucho. Aunque por otro lado, y por tratarse justamente de Valve, hay que darles el beneficio de la duda.