Ryse: Son of Rome [NB Labs]

Ryse: Son of Rome [NB Labs]

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Matar bárbaros nunca fue tan aburrido.

Plataforma: Xbox One
Desarrollador: Crytek
Distribuidor: Microsoft Studios

Cuando un juego antepone la espectacularidad a los demás elementos que lo integran, hay que avanzar con precaución, pues es muy fácil caer en el discurso de “se ve bien y funciona, pero su trascendencia resulta ser tan efímera como cualquier otro demo tecnológico”. Ryse: Son of Rome aterriza en esa pista, y aunque se convierte en ese juego que demuestra lo bien que luce la nueva generación de Microsoft, una vez arrancado ese resplandeciente envoltorio no hay mucho por descubrir.

La historia de Ryse se ubica en una Roma convulsionada por el engreído liderazgo del emperador Nerón y el constante rose en contra de los britones. Ahí encontramos al soldado (después centurión) Marius Titus, que luego de perder a su familia durante un asalto bárbaro, emprende un viaje en búsqueda de la sangre que pueda saciar su sed de venganza.

Como seguramente ya se habrán imaginado, la trama del juego está basada en algunos pasajes de la tradición romana y su mitología, pero las únicas referencias históricas reales son los nombres de los actores y las locaciones. Para explicarlo de una forma más clara y concisa, podríamos decir que Ryse es a los videojuegos como la película de 300 es al cine, por lo que el resultado es acción pura acompañada de algunas pinceladas de historia.

Desafortunadamente, el principal problema del juego no se encuentra en su falta de interés por entregar un relato más complejo (algo que viniendo de Crytek no debería de sorprender a nadie) sino que se queda a medio camino en lo que intenta.

A tan sólo un par de horas de haber iniciado la campaña, Ryse ya habrá ofrecido prácticamente todo lo que tenía bajo la manga: un combate funcional (muy similar a las mecánicas de la serie Batman: Arkham) y vistosas ejecuciones coreografiadas que se antojan como el plato fuerte del juego.

Sin lugar a dudas, el recorrer los diferentes escenarios destazando enemigos a diestra y siniestra puede sonar como una experiencia divertida; sin embargo, el hecho de hacer la misma cosa una y otra vez le va restando una gran cantidad de brillo al juego y deja al descubierto una de sus faltas más graves: su monotonía.

Y es que machacar botones exactamente en el mismo orden para bloquear un ataque, contraatacar y finalmente asestar una ejecución, es todo lo que ofrece esta epopeya virtual, y aunque es cierto que existen algunas actividades diferentes (como usar un escorpión, organizar a las tropas en una formación de tortuga, o activar algunos mecanismos para seguir avanzando) al final no terminan por romper con la redundancia del juego y se quedan ahí como una mera curiosidad.

Otro de los aspectos en donde queda evidenciada la falta de creatividad de Ryse es en el diseño de los personajes; pero no se confundan, no me refiero a que las gráficas queden a deber y no cumplan con su misión de darle la bienvenida a la nueva generación. Más bien apunto al hecho de que todos los enemigos son un vil “corta y pega” con los mismos patrones de movimientos.

En total, son cerca de cinco o seis clases de tropas adversarias que podríamos clasificar de acuerdo a su equipamiento: bárbaros con espada, bárbaros con hacha, bárbaros con escudo, bárbaros con arco, bárbaros con garrote, entre otros pocos más. El problema es que estos enemigos se repiten durante toda la primera mitad de la campaña, y cuando parece que las circunstancias podrían dar un giro, salen a escena otro tipo de adversarios cuyo único cambio lo encontramos en su vestimenta.

Por desgracia, las opciones de avance de Marius Titus tampoco contribuyen mucho a cambiar el espíritu lineal del juego, pues a pesar de que se pueden adquirir nuevas ejecuciones y comprar mejoras en los atributos del personaje, todo termina recayendo en el plano de lo estético y no tienen mayor importancia en el apartado de la jugabilidad.

¿Hartos de ver la misma ejecución en la que el centurión lanza a su enemigo por el aire y le cercena una pierna antes de que caiga al piso? Siempre estará abierta la posibilidad de seguir sumando puntos de valor para adquirir una nueva coreografía. No obstante, una vez adquiridas todas las mejoras, la vida del juego roza peligrosamente el cero.

Luego de terminar la campaña principal, que en dificultad normal no debería de tomarle a nadie más de cinco horas, todos están invitados a darle una oportunidad al apartado multijugador, en el que las opciones competitivas se han hecho a un lado para dejarle espacio a la cooperación entre jugadores.

En términos generales, lo que ofrece el juego en línea de Ryse no es otra cosa que una reproducción a escala menor de lo que encontramos en la campaña principal, sólo que esta vez estaremos acompañados de otra persona que nos ayude a superar las partidas. Para esto, ambos gladiadores son puestos en un coliseo que va cambiando su arquitectura de acuerdo a la meta programada, que va desde acabar con todos los enemigos en pantalla, hasta destruir catapultas o nidos de arqueros.

Al igual que el núcleo principal del juego, el matar enemigos en compañía de otra persona se convierte en una actividad satisfactoria durante las primeras horas; pero la falta de variedad poco a poco le va restando méritos a la experiencia y termina por desgastar la limitada fórmula.

Si el objetivo de Crytek con Ryse: Son of Rome era mostrar las nuevas capacidades de la consola con gráficas bien detalladas y bellos escenarios que te quitan el aliento, entonces los desarrolladores pueden sentirse orgullosos de su trabajo. Pero, si por el contrario, su meta apuntaba a entregar un juego con mecánicas interesantes y una historia profunda, entonces deben de analizar seriamente el juego y trabajar más duro para sus próximos lanzamientos.

¿Qué significa esto?