De Xbox One, resoluciones, y los mensajes confusos de Microsoft [NB Opinión]

De Xbox One, resoluciones, y los mensajes confusos de Microsoft [NB Opinión]

Otra vez la compañía está eligiendo la peor forma de entregar información a sus potenciales usuarios.

Durante la última semana comenzaron a hacer algo de ruido las comparativas técnicas entre algunos juegos de siguiente generación -Battlefield 4 y Call of Duty: Ghosts-, resaltando las diferencias entre las versiones para Xbox One y PlayStation 4. Como era de esperarse, ambos juegos en la máquina de Sony tendrán una mejor presentación visual dadas las especificaciones superiores de la consola que ya se conocen de antemano.

Quizás el caso más llamativo es el de Call of Duty, que durante la actual generación siempre tuvo mejor rendimiento en la Xbox 360. La transición significa un cambio casi total al respecto, ya que en PS4 el juego se mostrará a 1080p, mientras que en Xbox One la resolución se quedará en 1280 x 720 pixeles, o 720p.

Más allá de las palpables diferencias de potencia entre una y otra consola de siguiente generación, en general para el jugador promedio de consola esto no debería ser un problema. Personalmente es algo que no me importa demasiado, siempre teniendo en cuenta que dejando de lado la parte visual, tanto Battlefield 4 como Ghosts serán el mismo juego en todas las plataformas donde salgan a la venta.

Pero lo que sí es bastante más cuestionable es ver cómo desde Microsoft le han bajado totalmente el perfil a la situación, incluso llegando a un punto donde la línea que separa la veracidad de la publicidad engañosa se hace muy difusa. A la conocida fijación de Major Nelson por hablar de los futuros juegos con adjetivos del tipo “grandiosos, visualmente impresionantes”, se suma ahora la liviandad con la que otros personeros importantes de Microsoft se refieren al tema, haciéndolo ver como algo que prácticamente no existe.

La guinda de la torta la puso Aaron Greenberg -uno de los jefes de la división de entretenimiento de Microsoft- durante el fin de semana. Respondiendo vía redes sociales a algunos usuarios que hacían comentarios respecto al tema, no tuvo empacho en decir que no había problema alguno en la Xbox One ya que gracias al reescalador de la consola “el juego llegaría a la TV igualmente a 1080p“. En otras palabras, Greenberg trató de decir que un juego a 1080p reescalados desde 720p -como el caso de Ghosts- es exactamente igual que a otro cuya salida de la consola es 1920 x 1080p. Dato: hay un 50% de pixeles de diferencia.

El problema no es que la Xbox One sea menos potente y que los juegos tengan que hacer algunas concesiones para mantener el nivel, como Ghosts o Battlefield 4. A simple vista, las diferencias tampoco son tan grandes como al comparar un juego de Wii con uno de Xbox 360. El verdadero quid del asunto está en que Microsoft otra vez cae en la pésima práctica de entregar mensajes poco claros, que desinforman y que mueven a engaño. En Estados Unidos, país donde la marca Xbox lleva la delantera, seguramente habrá muchos que comprarán aquel mensaje y se quedarán con las palabras Greenberg, Albert Penello y Major Nelson sin cuestionarles absolutamente nada. No todos los que compren una consola frecuentan sitios de internet, foros, o están al día con la contingencia.

Más que ninguna otra cosa, Microsoft necesita justificar un hecho concreto y palpable: que su consola cuesta USD $100 más cara que su principal competencia, y que técnicamente esta ya parte con un pie y medio de ventaja. Y en Redmond tienen material para dar la talla, ya sea hablando de su catálogo de salida -en mi humilde visión, es bastante más atractivo que el de Sony- o de las exclusivas que se vienen en el futuro. Ryse, Forza 5, Killer Instinct o Dead Rising 3 son muy buen argumento para competir en este lanzamiento.

Pero en vez de eso, la división de relaciones públicas y marketing de Microsoft está eligiendo otro camino: el de entregar mensajes confusos, hacer como que en realidad aquí no pasa nada, y que las distancias entre una y otra consola son un pelo de la cola. Pareciera ser que Major Nelson y su equipo no aprendieron nada durante los últimos meses.