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Crea diferentes electrodomésticos caseros gracias a la impresión 3D

Tiene que existir una total reconversión de muchas industrias para que tengamos impresoras en casa.

Las impresoras 3D son una revolución y su uso se considera una de las posibles “revoluciones industriales en un futuro no muy lejano”. Es una promesa no escrita, no considerada por ningún fabricante y no encontrarás ningún dato que de verdad nos haga pensar que en N años todos tendremos impresoras 3D para poder crear nuestros objetos.

Es la ilusión de un sueño que puede revolucionar la economía mundial. ¿Poder fabricar tus propias herramientas en tu casa? ¿Poder crear un reemplazo para una pieza de un objeto cuando antes tenías que tirar y comprar otro? Las implicaciones de un futuro con impresión 3D en el hogar es algo que puede asustar a miles de empresas de todo el mundo. De la misma forma que el teléfono hizo olvidarse del telegrama o el coche con motor hicieron inservibles a los caballos, toda economía tiene los días contados hasta que encontremos algo mejor con lo que reemplazarlo.

Ahora mismo, en esta misma época en la que estás leyendo estas palabras existe el ejemplo más claro, el coche eléctrico. Durante décadas la industria del motor se ha hecho cargo de que las baterías eléctricas para coches no evolucionasen, mofándose de la potencia de estos coches, de su ineficiencia energética y de como al final no son más que juguetes. ¿Te puedes imaginar lo que supondría esta revolución de impresión a la obsolescencia programada?

No esperes ver dentro de poco una impresora 3D en tu casa. Ni ahora, ni en dos años ni en la próxima década. Tiene que existir una total reconversión de muchas industrias, empezando por la propia que crea impresoras.

Se necesitan varios factores importantes:

  1. Una industria que empiece a crear más modelos de impresoras 3D baratas para competir entre ellas.
  2. Una bajada de precios de los materiales que se usa para imprimir.
  3. Más desarrolladores y diseñadores que publiquen o vendan los planos para objetos.
  4. Una audiencia dispuesta a invertir inicialmente bastante dinero para a la larga recoger sus frutos.

Durante los últimos meses me he leído cada artículo que pasaba por delante de mí acerca de la impresión 3D y de lo que puede generar en nuestra sociedad de consumo. Todos los artículos que puedas encontrar se pueden categorizar en dos pilares, los que creen que es una verdadera revolución en ciernes y los que creen que es una revolución para una clase alta y elitista de la sociedad de consumo.

Nada más alejado de la realidad.

El impacto en diferentes sociedades

La impresión 3D en una sociedad capitalista puede verse como un capricho, de la misma forma que los teléfonos móviles se empezaron a ver por las calles de las grandes ciudades. El poder de esas primeras personas, los que están dispuestos a pagar mucho por poder fabricar cualquier cosa, está el futuro más inmediato de esta tecnología. O para resumirlo, si no hay “early adopters”, no verás en los próximos años una impresora 3D a la venta en un centro comercial.

Pero la impresión 3D tiene un impacto mucho más fuerte que la comunicación móvil o internet haya podido generar. Me gustaría proponerte un ejemplo, que podría ser un pueblo en algún país que se le considera “pobre”, económicamente claro. En este pueblo alguien ha logrado llevar una impresora 3D y material que puede ser pagado colectivamente entre los habitantes para conseguir accesorios y herramientas para sus cultivos o sus ganaderías como ejemplo más básico.

El impacto en una pequeña comunidad en la que tan solo necesita una materia prima como es el plástico que se calienta y se enfría para crear formas puede ser enorme.

Pequeños electrodomésticos impresos

Un ejemplo es el Open E-Components, que ha logrado fabricar sistema de componentes por módulos para construir varios productos. El artistas detrás de este proyecto ha conseguido crear con impresión 3D un módulo rotatorio, un módulo de luz, uno de calentador de aire, calentador de líquidos y un módulo de calentamiento. Pueden funcionar por separado, pero si se combinan, se puede lograr crear productos como un ventilador, un secador de cabello, una batidora…

Las posibilidades son enormes, pero volvemos al punto 3, diseñadores que creen modelos bajo un estándar para que por fin, el consumismo tenga un competidor. Sería tu decisión que sistema de consumo elegir.

Link: Open E-Components (Vía Designboom, Wired)