[metroimage ids=”38-243450,38-243451,38-243452,38-243453,38-243454,38-243457,38-243458,38-243459,38-243461,38-243463,38-243465,38-243469,38-243471,38-243474,38-243477,38-243481,38-243488,38-243492,38-243496,38-243499,38-243501,38-243503,38-243505,38-243507,38-243508,38-243509,38-243510,38-243512,38-243515,38-243517,38-243518,38-243522,38-243524,38-243526,38-243528,38-243530,38-243531,38-243533,38-243537,38-243540,38-243541,38-243542,38-243543,38-243544,38-243545,38-243546,38-243548,38-243549″ imagesize=”large”]

Una vuelta por la feria científica de la Universidad de Talca

No todo en la vida son ferias de electrónica de consumo.

La semana pasada nos llegó una invitación bastante particular por parte de la Universidad de Talca (en Chile), a una feria científica donde los protagonistas serían nada más y nada menos que niños y adolescentes que daban orgullosamente sus primeros pasos como investigadores.

Un reto y una aventura

La tarea de cubrir un evento así es compleja, no por el contenido en sí, sino por el enfoque que se le debe dar a la nota para que se transmita ese ambiente de inocencia y resiliencia que como espectador se percibe desde el primer momento.

Personalmente me encantan estas ferias científicas. A pesar que me encanta la ciencia (y estudio algo relacionado) debo admitir que tras visitar todos los puestos, aprendí muchas más cosas de las que en un principio esperé.

La variedad de cosas expuestas, no deja de ser interesante: desde un shampoo anticaspa que mezcla todo lo que la abuelita pudo recetar en algún momento, hasta un método para ahorrar gasolina usando hidrógeno, pasando por un estudio de respuesta transcripcional de material genético para saber cómo reacciona una planta al estrés hídrico.

No deja de ser interesante el hecho que estos proyectos fueron presentados por alumnos de entre 12 a 17 años de diversos colegios de la región del Maule y que sólo fueron seleccionados 60 de los más de 300 proyectos recibidos. Algunos proyectos eran tan interesantes y novedosos que al ver que contribuían al desarrollo tecnológico nacional, fueron financiados por fondos de privados o resultaron ganadores de concursos del Estado.

Tras visitar todos los puestos hice una pequeña recopilación que deja en evidencia que pese a que Chile no se caracteriza por ser un país de investigadores, las ganas para serlo están.

¿En qué están estos locos bajitos?

¿Qué había en aquella feria? Al menos 60 stands con diferentes experimentos, los cuales eran explicados por los mismos investigadores quienes eran supervisados por un profesor guía.

En uno de los primeros stands que visité había un experimento que prometía hacer durar la gasolina hasta en un 40% más, al usar hidrógeno como aditivo al mejorar la combustión. El equipo armó una máquina hidrolizadora que separa el hidrógeno del oxígeno en el agua y se demostró la capacidad de usar combustible mediante la inyección de hidrógeno a un recipiente de agua para luego poner un chispero en la superficie y que esta ardiera tras encenderla.

En otro de los stands me encontré con un proyecto que perfectamente da para hacer un paper y trata de evaluar el crecimiento de una planta (Fragaria Chiloensis – Frutilla) al evaluar la frecuencia de la transcripción mediante el sometimiento al estrés hídrico. En este caso, lo que hicieron los chicos fue hacer un análisis del ARN transcrito —mediante marcadores— a una planta con estrés hídrico y otra sin estrés hídrico, el resultado es que evidentemente ante estrés hídrico hay una mayor cantidad de ARN transcrito. Recordar que estas chicos participaron en Explora Conicyt.

Caminando un poco más vi algo bastante simple, pero que en un laboratorio de anatomía podría ser de bastante utilidad, así como también en una clase de hidrostática. Se trataba de una mano hidráulica que basaba su funcionamiento en jeringas con agua usando el mismo mecanismo que usa el músculo flexor superficial de los dedos.

No todo tenía que ser química, física y biología (dura) en la feria. También hubo tiempo para la psicología y la ejercitación física. Un grupo de adolescentes decidió lanzar un juego llamado Sanopoly, el cual funciona tal Monopoly con la diferencia de que en en lugar de propiedades hay estaciones de juegos físicos, penitencias, acertijos, etc. Pese a que puede sonar una idea repetida o básica, es interesante el público objetivo que tiene el proyecto: los abuelos. Las estaciones de trabajo están especialmente diseñadas para que pueda ser jugado por personas de la tercera edad y para ello ha requerido un trabajo importante, tras investigar las capacidades promedio de personas de edad avanzada.

Al lado de ese stand había uno que me llamó bastante la atención ya que tenía hamsters que servían para demostrar la hipótesis de su proyecto en vivo y en directo. Estos chicos, mediante el condicionamiento operante adiestraron hamsters para que pudieran recorrer un laberinto y poder llegar a la salida. Demostraron en vivo qué sucedía cuando el animalito consumía etanol (obviamente diluido): el hamster comenzaba a recorrer erráticamente el circuito y llegaba a instantes donde realmente parecía no saber dónde estaba. Como muchos sabrán, eso es debido al efecto depresor que tiene el etanol en el sistema nervioso central, ya que estimula la producción del neurotransmisor GABA y también actúa sobre los receptores GABA A (que son permeables al cloro), estableciendo hiperpolarizaciones de membrana en las neuronas. ¿Lo expliqué bien? Espero que me haya ido bien en neurofisiología.

No di muchos pasos hasta encontrarme con un grupo de chicos de un liceo técnico los cuales mostraban una solución para los criadores de aves (pollitos y codornices) y que pretende ser un referente de bajo presupuesto en lo que se refiere a crianza desatendida.

Tras meses de estudios, estos chicos determinaron variables como “a qué temperatura deben estar los huevos”, “a qué temperatura deben estar los pollitos nacidos”, “días promedio desde que es un embrión hasta que es un pollito”. Pese a que suena muy fácil de realizar, es bastante complejo porque debieron estudiar cómo es el ambiente que proporciona la gallina (mamá) a los huevos y establecer las condiciones de humedad, tiempo y temperatura necesaria, así como evaluar los movimientos que se le proporcionan al huevo. Mediante software programado por ellos mismos y diversos mecanismos de regulación ambiental lograron establecer un medio apto para que del 80% de los huevos puestos en la incubadora, nazca un pollito.

Otro de los stands que me llamó la atención era uno que mostraba los efectos de la radiación UV sobre planarias. Si la biología no es ajena a ti, bien sabrás que las planarias (platelmintos) se reproducen por fragmentación, es decir, si cortas una planaria por la mitad, tienes dos planarias, las cuales se regeneran.

Estos chicos mostraron cómo se lleva a cabo la regeneración post-fragmentación, luego de esto se llevara a cabo bajo condiciones de radiaciones extremas de radiación UV. Es una excelente manera macro de demostrar lo que ocurre con nuestra piel a nivel micro, precisamente producto de la radiación UV muchas de nuestras células quedan con deficiencias y son los procesos de control (apoptóticos) los encargados de regular la población de células anormales.

Más adelante una pareja de niñas me explicaba que si cultivabamos plantas en presencia de Viagra o anticonceptivos podía incidir en el tiempo y cantidad de flora así como también otras diferencias de fenotipo con respecto a un control. Resulta curioso el caso del Viagra, la verdad me quedó como tarea para la casa el saber porqué quedaban más vigorosas las plantas, debe ser por alguna interacción del Sildenafilo en la producción del NO (oxido nitrico). Es dificil del creer, pero hace un tiempo Telegraph también escribió un artículo sobre aquello.

El último experimento que quise incluir en esta nota, es por dos razones: la primera es porque efectivamente el proyecto no deja de ser interesante y la segunda es porque las niñas (de cuarto básico) que lo hicieron se entusiasmaron con la idea de ser entrevistadas y saber que iban a salir en uno de los sitios más populares de tecnología de la web.

El proyecto trata de una caja de aislamiento acústico, que no sólo se vale de las típicas cajas de huevo, sino que también de las botellas rellenas con bolsas plásticas. Increíblemente la temperatura dentro de la caja no difiere en más de 5 grados respecto al ambiente y el nivel de aislamiento es impresionante, a tal punto que aislaba más de 95% del ruido externo cuando el micrófono era introducido en la caja.

Palabras al cierre

Chile es un país que poco a poco está haciendo ruido con proyectos de investigación, lentamente se van abriendo nuevas vías de financiamiento que tienen como fin dar una base fuerte para que las hipótesis salgan del escritorio y lleguen a terreno para dar curso al proceso analítico. Cosas tan pequeñas como una feria científica son el indicio más claro que el ánimo y la cultura de investigar e indagar utilizando la ciencia está.

Muchos de los proyectos vistos en la feria son principalmente ilustrativos y tratan de explicar fenómenos comunes de una manera macro, sin embargo hay muchos otros que se presentan de una manera sólida como un camino para resolver una problemática específica, de hecho muchos están siendo financiados por fondos regionales y estatales.

Espero que el espíritu emprendedor de todos los que participaron en la feria científica no se pierda y sepan transmitirlo a sus compañeros.

Link: Feria Cientifica UTalca