Pro Evolution Soccer 2014 [NB Labs]

Pro Evolution Soccer 2014 [NB Labs]

por

PES se despide honrosamente de una generación en la que nunca se encontró por completo.

Plataformas: Xbox 360 y PlayStation 3 (analizada)
Desarrollador: PES Production
Distribuidor: Konami

Sin lugar a dudas, Pro Evolution Soccer 2014 es la entrega más importante de la serie en los últimos años, ya que, a pesar de tener deficiencias evidentes y quedarse de nueva cuenta rebasada por la competencia, la edición de este año marca la despedida de una turbulenta generación y le hace un guiño por demás interesante a la siguiente tanda de consolas. La pregunta obligada es: ¿valió la pena hacerle tanto ruido a la integración del FOX Engine? La respuesta es sí, aunque con importantes reservas de por medio.

Apenas comenzar el juego las cosas se perciben un tanto diferentes a entregas pasadas, con el aria Nessun Dorma llegando a nuestro canal auditivo y fungiendo como una especie de insignia que nos hace soñar con las viejas glorias de Winning Eleven. Por desgracia, una vez entrados de lleno en el juego, el cuadro completo no resulta tan deslumbrante como la obra de Giacomo Puccini, aunque sería un error decir que estamos frente a un producto mediocre sin ningún atisbo de carisma.

La realidad es que PES 2014 suma puntos en diferentes campos, pero es en la jugabilidad donde hay que reconocerle el esfuerzo. Y es que para esta entrega, el equipo desarrollador se ha decantado por la simulación en vez de continuar con la tradición arcade, lo que se traduce en partidos con un ritmo más lento donde la paciencia se recompensa, tarde o temprano, con goles. Claro que para potenciar esto fue necesario hacer cambios de fondo.

La trayectoria del balón, por ejemplo, es un aspecto que se siente más trabajado a comparación de PES 2013, por tanto la variedad de pases, tiros y la forma de controlar el balón se sienten más realistas –con todos los fallos ocasionales que eso implica. El sistema de dribles también ha cambiado significativamente, y ahora se utilizan las dos palancas análogas para mantener la posesión de la redonda y zafarse de la marca con algunos simples movimientos.

De igual manera, la locomoción de los jugadores sufrió su más que bienvenido retoque, con animaciones más fluidas y un sistema de colisiones mejorado que reduce (mas no erradica) esos encontronazos robóticos de antaño. Esto toma especial importancia a la hora de disputar un balón hombro con hombro con el adversario, para lo que se recurre al análogo derecho para “meter cuerpo” y tratar de sacarle la pelota.

Es probable que en este punto algunos piensen que Konami está tratando de replicar los aspectos más sobresalientes de FIFA para integrarlos en su propio juego, y en cierto grado puede que tengan razón; pero sería demasiado arriesgado suponer que PES ha decidido tirar su identidad al retrete en un vano intento de seguir el camino de EA Sports.

Aún percibo en Pro Evolution Soccer un catálogo de personalización más robusto que en su competencia, con opciones particulares que van desde cambiar las habilidades de los jugadores de manera individual, hasta crear Jugadas Combinadas en la pizarra y ponerlas en práctica en determinados momentos del partido.

Tristemente, la Inteligencia Artificial no es tan agraciada como los otros componentes del juego. Basta ver las ridículas ocasiones en las que la defensa se queda estática en el área chica mientras el rival hace de las suyas, o cuando el portero se encuentra mal ubicado y deja balones sueltos servidos en bandeja de plata para algún jugador del equipo contrario. Estas situaciones no ocurren todo el tiempo, pero cuando lo hacen realmente pueden echar a perder un marcador.

Otra de las mecánicas que han sido mejoradas es el pase a profundidad avanzado o manual, una inmejorable opción para aprovechar los espacios vacíos con un mayor grado de precisión. Esta vez, un punto de mira aparece en el campo y el jugador puede controlarlo con total libertad para determinar el lugar exacto del pase. Claro que esto requiere de constante práctica, así que es probable que los jugadores acostumbrados a la vieja usanza se queden con las asistencias automáticas tal y como están.

Ya desde la pasada entrega de PES, los desarrolladores manifestaron interés en darle al jugador un poco más de control con la característica “Control Total”, y ahora refuerzan ese compromiso dentro de su simulador con combinaciones más amigables y sencillas de aplicar dentro de los encuentros. La recomendación, desde luego, es hacerle varias visitas a la sección de entrenamiento de rendimiento para practicar y aprovechar todas las bondades del juego.

En el apartado gráfico, la inclusión del FOX Engine le ha caído bastante bien a esta entrega de PES, con animaciones faciales mucho más expresivas y estadios bellamente iluminados. Desde el punto de vista estético, este es el título más favorecido en la historia de la franquicia; sin embargo, esto también ha traído una evidente disminución en la tasa de cuadros por segundo en las secuencias de repeticiones, celebraciones, presentaciones de los equipos y hasta en la paleta de cambio de estrategia (lo cual me parece algo increíble). Eso sin mencionar los largos tiempos de carga antes de comenzar un partido.

Por desgracia, el apartado sonoro también se nota descuidado, pues a pesar de que se incluyeron comentaristas argentinos (Mariano Closs y Fernando Niembro), chilenos (Fernando Solabarrieta y Patricio Yáñez) y mexicanos (Luis García y Christian Martinoli) en un claro esfuerzo de consentir al público latinoamericano, los guiones se sienten repetitivos, poco trabajados y terminan por hastiar a los pocos partidos. Es una lástima que este aspecto no esté tan bien desarrollado como el abanico de sonidos de los estadios, en donde los espectadores reaccionan a las acciones de los encuentros con silbatinas, ovaciones, gritos y festejos de acuerdo a las acciones del visitante o local.

Sobre el modo online no puedo decir mucho, pues rara vez pude terminar un partido completo debido a las constantes desconexiones y el infernal lag. Espero sinceramente que pronto llegue un nuevo parche para solventar esto, pues a menos que tengas una buena conexión y te topes con algún contrincante de tu localidad, jugar en línea es un dolor de cabeza.

Ya sabemos que una de las mayores deficiencias de PES desde que FIFA empezó a tomarse las cosas en serio ha sido el número de licencias tanto de equipos como de estadios, y aunque este año se agregó a las escuadras de la liga chilena y argentina con sus respectivos torneos, las ausencias de varias escuadras europeas son difíciles de ignorar. Ese es un tema por el que ya no vale la pena seguir quejándose, pero lo que sí me bajó un poco los ánimos fue el corto repertorio de modos de juego.

Como en la entrega pasada, tenemos las competiciones UEFA Champions League, UEFA Europa League, Copa Libertadores, Copa Sudamericana y la Recopa Sudamericana. La adición de este año es la AFC Champions League, aunque quizá de este lado del charco pase sin pena ni gloria (a menos, claro, que seas un fanático del balompié asiático).

Los otros modos, Liga Master y Ser una Leyenda, apenas han sufrido algunos cambios y permanecen muy similares a lo que vimos en PES 2013. En la Liga Master ahora puedes fichar en otros equipos según tu desempeño y hasta convertirte en seleccionador nacional, aunque se ha eliminado la mecánica de equipamiento, contratación de personal y el sistema de conversación entre los jugadores. Por su parte, en el modo Ser una Leyenda ahora puedes escoger la posición de portero, pero en el fondo sigue siendo lo mismo.

En términos generales, Pro Evolution Soccer 2014 se siente como un juego incompleto, tanto así que parece que la implementación del FOX Engine obligó a los desarrolladores a trabajar a marchas forzadas para tener listo el juego en orden de salir a la par con su competencia. No obstante, considero que el gran aporte de esta versión es dejar buenos cimientos en la jugabilidad para la siguiente entrega, la cual seguramente se paseará en la PlayStation 4 y Xbox One.

El equipo detrás de PES vivió esta generación dando palos de ciego hasta encontrar una base decente sobre la cual trabajar, así que el horizonte para los subsecuentes juegos se ve más esperanzador. ¿Logrará PES 2015 meterse de lleno a la batalla futbolera? El próximo año lo sabremos.



¿Qué significa esto?