FIFA 14 [NB Labs]

FIFA 14 [NB Labs]

Fútbol táctico y cerebral al servicio de la efectividad.

Plataformas: Xbox 360 (analizada), PlayStation 3, PC
Desarrollador: EA Canada
Distribuidor: EA Sports

Mauro Icardi (delantero del Inter de Milán) toma el balón cerca del área grande, por el costado izquierdo. En su sprint lo acompaña siempre un defensor que no le da espacio alguno para enfilar directo hacia el arco, sacar el centro fácil, o entrar a la zona penal. La línea de fondo está cada vez más cerca. Y por tratarse del universo FIFA, la solución a esa jugada es bastante espectacular a la vez que efectiva: enganchar en dirección totalmente opuesta para dejar al defensa fuera de acción, y quedar con espacio libre para cerrarse hacia el arco o tirar el pase de la muerte.

La gran gracia de FIFA 14 es que la resolución de aquella jugada -que quedará para el final de este artículo- es radicalmente diferente a jugadas similares en FIFA anteriores. Ese enganche letal donde los jugadores podían salir corriendo en dirección opuesta como si nada pasara y desafiando todas las leyes de la física prácticamente ya no está permitido. Nada de esto significa que FIFA cambió por completo y que estamos frente a una recreación totalmente fiel del fútbol como lo conocemos, pero todas las modificaciones, con lo pequeñas que puedan parecer a simple vista, terminan siendo bien efectivas de cara a lo que uno -aficionado al deporte- entiende como fútbol.

En cierta medida, la experiencia de FIFA 14 es harto más cerebral y hasta más táctica que lo logrado por su antecesor directo. Son varios los factores que hacen que el juego sea más lento y se sienta más “pesado” en general, aunque quizás el más notorio es el efecto de la inercia en los movimientos de los jugadores. Los cambios de dirección en plena carrera son en teoría fáciles de ejecutar, pero más difícil es entender cuando hacerlos para que sean efectivos. Igualmente, se simplifica un poco la realización de los regates hábiles -ahora no es necesario presionar el gatillo izquierdo- pero el concepto se aplica de la misma forma: saber visualizar el momento preciso para ejecutarlos y así dejar al defensor atrás sin perder la pelota.

Clave para entender y darse cuenta de lo que ofrece FIFA 14 en la actual generación es observar los valores del motor de físicas que entran en acción al disputar los balones. El rebote de los cuerpos en medio de la brega por la pelota está más presente en lo visual y queda la sensación de tener una mayor influencia en el ritmo de juego, pero no es hasta ver como dos jugadores se estrellan en plena carrera cuando se entiende lo que busca EA Canada. El fútbol actual de élite se basa en potencia física y técnica en velocidad, y un partido de FIFA 14 entre dos equipos de cinco estrellas es precisamente eso: un alarde de capacidad física donde sale ganador el que entiende mejor el juego y comete menos errores.

Los matices aparecen con más claridad a la hora de elegir equipos con jugadores menos hábiles. La inclusión de ligas sudamericanas seguramente hará que muchos jugadores -reales- descubran con horror que los otros jugadores -los virtuales- tienen enormes problemas para controlar un balón en carrera o para dar un pase al pie a compañeros parados a tres metros de distancia. Por capacidades (entiéndase: estadísticas), un jugador de un equipo medio de la liga chilena no puede competir al nivel de una Premier League o una Serie A. Y para quien trate de imponer el ritmo de juego de un campeonato europeo en una liga sudamericana, el resultado va a ser frustrante. Ahí nuevamente se aplica el concepto que engloba todo lo que es FIFA 14: un fútbol más lento y más propenso a los errores de los jugadores, siempre considerando en la comparación a sus antecesores.

La gran limitante de EA Sports al momento de diseñar un juego como FIFA 14 puede considerarse también como una fortaleza, teniendo siempre en mente el resultado final. El ciclo de vida de esta generación está llegando a su fin y la serie no está ajena a ello. FIFA ya probó su excelencia en el pasado y la sigue probando con su más reciente entrega, pero la impresión que viene quedando desde hace un tiempo es que el espacio para mejoras y cambios es cada vez más acotado. Aún así, el trabajo de EA Canada es aplaudible por el solo hecho de detectar las cuestiones relevantes para el juego, y enfocarse en ellas. ¿Hace cuánto tiempo se venía pidiendo una nueva interfaz de menús? Hoy por fin FIFA se actualiza al respecto, quizás un poco tarde, pero lo que hay es funcional, moderno, y definitivamente menos engorroso que lo que se venía arrastrando desde épocas inmemoriales.

Más importante aún que la interfaz, está el hecho de que los cambios y ajustes en el motor de físicas, de disparos, y de movimiento del balón -algunos más sutiles que otros- terminan impactando la jugabilidad más allá de lo que se ve a simple vista. Las barridas al momento de defender ahora sí sirven como recurso. La IA presiona más arriba cuando va perdiendo, pero no es una presión exagerada como la de FIFA 13 en dificultad Clase Mundial. Tampoco esto quiere decir que se terminarán definitivamente las tácticas baratas que año tras año aparecen en los diferentes modos en línea, o que habrán jugadores y equipos exageradamente poderosos e imbatibles hasta el cansancio. Pero con lo jugado hasta ahora, y con muchas horas de FIFA 13 en el cuerpo, es evidente que hay una tendencia menos frenética. Los usuarios parecen poco a poco entender que no se puede correr a lo loco, y quien trate de hacerlo con un equipo no apto para ello en el papel terminará invariablemente cometiendo errores de todo tipo.

Los detractores de EA Sports dirán que FIFA 14 es un juego conservador. Y no dejarán de tener razón, pero sería injusto valorar el juego solo por la mayor o menor “cantidad de renovación” que incluya. Lo que sí es justo es aceptar a FIFA 14 como un producto sobresaliente en sus propios términos: ya sea para el que busca una versión más táctica del fútbol, como para el que quiera poner todos los valores de control en automático y echar a correr la pelotita siempre hacia adelante.

Finalmente, la jugada narrada en el primer párrafo se resolvió con algo tan simple como presionar el gatillo izquierdo, frenar al delantero, y dejar que la inercia haga lo propio con el defensor. Ni enganches ni regates dignos del mejor Neymar Jr., sino que un movimiento súper trivial que se ve en todas las canchas del mundo y que hasta ahora en FIFA pocas veces fue la primera opción. Menos espectacularidad a cambio de mayor efectividad parece ser la tendencia, algo que los fanáticos de la esencia de este deporte, con toda seguridad, van a agradecer.


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