Amor Muñoz, arte con circuitos bordados

Amor Muñoz, arte con circuitos bordados

La artista mexicana se inspiró en los esquemas electrónicos para mezclar arte y tecnología.

Amor Muñoz es artista visual, maker y docente en México DF. En su obra establece una relación entre tecnología, electrónica, textil y dibujo, resignificando estos elementos al ponerlos en conjunto y fuera de su contexto de origen.

En 2012 recibió Mención Honorífica, en la categoría de Arte Híbrido, en los premios Ars Electrónica (Austria), con su proyecto Maquila Región 4.

Desde el 22 hasta el 26 de octubre, Muñoz está en Stgo MakerSpace para dar una charla sobre arte, tecnología y D.I.Y (o hazlo tu mismo) y un taller llamado Textiles Electrónicos. Claudia Gonzalez, directora del maker y artista medial, aprovechó de entrevistarla.

– Claudia González: ¿Cómo se desarrolló en tu proceso creativo el vínculo hacia la electrónica y la tecnología?

Amor Muñoz: Mi trabajo siempre ha estado explorando el dibujo y las diferentes posibilidades que tiene éste en un campo expandido. Mi primer acercamiento con la electrónica fue asistiendo a un artista electrónico en algunos proyectos de robótica. Si algo me enganchó en primer instancia, fue la parte gráfica de la electrónica: los diseños PCB, los esquemáticos, el sistema de representación simbólica universal, etc.

Inicié con algunos ejercicios gráficos, uno consistía en desaparecer, mediante la labor del bordado, el imaginario tecnológico, con puntadas e hilo del mismo color de la tela base en donde estaba impreso el PCB. Después de esos ejercicios quise llevar el imaginario tecnológico a la funcionalidad sin dejar de ser dibujo y sin dejar de ser textil.

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– CG: En el proyecto Maquila Region 4 se observa un fuerte vínculo hacia lo social y hacia los procesos de producción tradicional; en ese sentido ¿qué relación estableces entre trabajo – tecnología y artesanía?

Amor Muñoz: MR4 es un proyecto que reflexiona sobre los procesos de maquila (fabricación) textil y electrónica. Es un laboratorio en donde se reconstruye o recrea un fenómeno social a escala. El proyecto busca insertarse en el ámbito de lo social y generar experiencias colectivas que utilicen el arte como una plataforma reflexiva.

Se trata de una fábrica nómada de arte tecnológico que opera en espacio público. Dicho móvil es emplazado en zonas marginadas de la Ciudad de México, Puebla, Campeche y Estado de México, ofreciendo empleo. La gente interesada, que transita en la calle, es contratada para manufacturar circuitos electrónicos textiles funcionales, recibiendo el salario mínimo de EE.UU. (7 dólares por hora).

Una vez realizadas las piezas, son codificadas e identificadas con un patrón bidimensional bordado a mano (código BiDi), el cual contiene información del empleado (nombre; tiempo trabajado; salario recibido; lugar de fabricación, contrato y tarjeta cronometrada). Dicha información encriptada puede leerse con un teléfono inteligente. MR4 hace visibles a los individuos perdidos en los medios de producción (trabajadores), otorgándole a cada uno, una cara que genere conciencia sobre el individuo.

Algo que me gusta mucho de las piezas realizadas en el proyecto, es que son piezas manufacturadas bajo los esquemas de producción Ford- Taylor, sistemas en serie, pero que al ser hechas a mano terminan siendo muy diferentes unas de otras, guardando así cierta personalidad.

MR4 busca favorecer los procesos de integración social a través del arte, procurando el avance y el logro de una sociedad más equitativa.

– CG: ¿Cómo fue tu experiencia en Ars Electrónica? De acuerdo a dicha experiencia, ¿cuál es tu visión acerca del arte tecnológico desarrollado en Latino América?

Amor Muñoz: Honestamente, siempre asocié este concurso con líneas de innovación y lo high tech. Pero por simple inquietud envié mi proyecto de Maquila Region 4 al concurso, sólo para ver qué pasaba. Tiempo después me fue notificado que el proyecto recibió una mención honorífica.Yo no lo podía creer, cuando MR4 ha sido un proyecto que casi nadie ha querido apoyar en México, que se ha desarrollado con muy bajo presupuesto, y un equipo de trabajo básico. El haber estado en Ars Electronica fue una experiencia que me ayudó a romper con ciertos paradigmas y a creer más en lo que estoy haciendo.

Pienso que Latinoamérica tiene mucho que ofrecer en términos de tecnología, arte y ciencia. Contamos con una experiencia y óptica bastante diferente a la de otros países que generan tecnologías dominantes. No todo es “innovación”, existen apropiaciones tecnológicas y aplicaciones alternativas o emergentes muy interesantes que pueden tener mayor impacto y beneficio social que un ipad.

– CG: En tu opinión, ves algún vínculo entre el arte contemporáneo y las prácticas DIY? Qué opinas del denominado Movimiento Maker?

Amor Muñoz: Desde hace tiempo el arte ha estado vinculado a prácticas que operan bajo el nodo de la interdisciplinariedad. Ahora no resulta extraño observar proyectos artísticos en los que intervengan otros campos de conocimiento como la biología, astronomía, química, ingeniería, antropología, arquitectura, economía, etc.  Esto ha detonado generaciones de artistas provenientes de otras áreas.

Los artistas de formación reciben ciertas herramientas en la escuela, pero no suficientes para enfrentarse a problemáticas actuales. Poco a poco se han ido desvaneciendo las etiquetas específicas como pintor, escultor, etc. El hecho de trabajar entre distintos bordes obliga al artista a adquirir de manera autodidacta ciertos conocimientos para resolver nuevos problemas, así como hacer colaboración con especialistas en otras ramas del conocimiento. El arte electrónico es un ejemplo muy claro.

– CG: ¿Qué valor tiene para ti como artista el autoaprendizaje de los procedimientos tecnológicos que incorporas en tu obra? En ese sentido, qué importancia tiene el trabajo educativo que realizas en tu estudio?

Amor Muñoz: El autoaprendizaje ha sido mi única opción ya que vengo de una formación de abogado. Todo a sido un proceso largo, he aprendido conforme a la marcha. Desde que involucré la electrónica a mi trabajo han fluído de manera natural discursos que van de lo social, a lo económico y político. El elemento tecnológico no sólo se ha quedado en el plano formal y funcional sino que a sido parte del soporte conceptual de la obra, uno de los  ejes del discurso (tecnología y sociedad).

– CG: ¿En qué consiste tu último proyecto YUCA-TECH?

Amor Muñoz: YUCA-TECH es un proyecto de arte, de corte social, que busca crear trabajo colectivo para la solución de problemas locales, usando recursos low-tech y high-tech, yuxtaponiendo  conceptos como: tradición – tecnología e innovación- tecnologías de uso.

Se trata de un laboratorio de tecnología comunitaria, emplazado en la zona henequenera de Yucatán, para crear una serie de artefactos textiles fotovoltáicos y algunas piezas textiles conductoras de luz (usando fibra óptica), mezclando materiales inteligentes con fibras tradicionales dentro de un proceso artesanal local.

Es importante que las piezas realizadas trabajen con el sol y representen una mejora en la vida de la comunidad: estas deben tener un largo alcance, es decir, un beneficio comunitario (energía gratuita, acceso a crear tecnología propia, DIY, etc.).

Es importante que la comunidad viva la experiencia del arte y explote al mismo tiempo los beneficios de la tecnología. Se busca generar conocimiento para poder crear tecnología propia, tecnología con identidad.

– CG: ¿Qué relaciones de lenguaje crees que se desarrollan en la intersección del textil con materialidades orgánicas y tecnológicas?

Amor Muñoz: Yo lo enfoco mucho a los sistemas de producción. Aparentemente lo textil no tiene mucho que ver con lo tecnológico pero para mi el textil “per se”  es tecnología. El textil ha estado presente en las revoluciones tecnológicas de la historia de la humanidad. Recordemos el papel protagónico que tuvo la industria textil dentro de la revolución industrial. Un ejemplo, como antecedente histórico de la  informática es el telar de Jacquard que podía reproducir automáticamente patrones de tejidos leyendo la información codificada en patrones de agujeros perforados en tarjetas de papel rígido.