Thunder Wolves [NB Labs]

Thunder Wolves [NB Labs]

Explosiones como si estuviéramos en los 90.

Plataformas: XBLA (analizada), PSN, PC
Desarrollador: Most Wanted Entertainment
Distribuidor: bitComposer Entertainment
Precio: USD $9.99, 800 MS Points

Hubo una época donde los juegos de naves y disparos eran más populares. Desde los más clásicos y sencillos con vista aérea o lateral, hasta algunos un poco más elaborados como Aero Fighters o Nuclear Strike, que si bien profundizaban un poco el concepto, seguían siendo fieles a su naturaleza arcade. Thunder Wolves hereda justamente todo lo bueno (y lo no tanto) de esos juegos, donde el único objetivo era volar todo lo que no fuera aliado.

Thunder Wolves se adueña al pie de la letra del concepto de shooter arcade protagonizado por naves (helicópteros en este caso). En cada nivel hay que barrer con todos los enemigos existentes, sin importar (mucho) el objetivo principal. Ya sean estructuras, vehículos, baterías antiaéreas, o soldados corriendo a pie, todo explota y todo suma puntaje al marcador; mientras más efectivo seamos al apuntar, mayores son las bonificaciones recibidas.

El esquema de misiones no tiene una estructura ni novedosa ni revolucionaria, pero sí está todo planteado de manera que no se siente estar haciendo lo mismo una y otra vez. Es cierto que todo da vueltas alrededor de disparar y destruir, pero entremedio hay espacio para proteger un camión o un grupo de sobrevivientes, jugar al sniper a distancia, tirar misiles aéreos en vista tipo radar (muy al estilo de algunas misiones de Modern Warfare), o hasta entrar en modo automático donde solo hay que preocuparse de ser certero con la mira. Tal como una canción de rock duro -como la banda sonora del juego-, el ritmo está siempre arriba pero se matiza bastante bien con diferentes elementos que ayudan a que la experiencia de juego no sean tan monocromática.

Como siempre en este tipo de juegos, lo más importante termina siendo el control de la acción. Los helicópteros tienen un arsenal bastante variado, que va desde la munición principal e infinita hasta la más potente que igualmente es infinita pero que tiene algunas limitaciones en su uso. Ir completando misiones permite ir desbloqueando nuevos helicópteros con diferentes características: más resistentes, con mejor capacidad de movimiento, o con armas secundarias más potentes. Aún así, nada cambia radicalmente de un vehículo a otro, ya que todos son lo suficientemente efectivos para cerrar una misión sin problemas.

Lo cierto es que Thunder Wolves parece por momentos fuera de época. La historia que se cuenta -bastante inconexa- habla sobre misiones bélicas en los años 80 y 90 que son la más pura definición de excusa. La narración sirve para darle un marco a las misiones y nada más, en medio de conflictos que fueron la base para muchas historias contadas hace 20 años atrás. El tono de los diálogos no es como para tomar muy en serio, con las clásicas exageraciones y los clichés sobre soldados y gente que vive para manejar vehículos, armas, y ser badass dentro de su contexto.

Por tratarse de un shooter arcade, al final lo que cuenta es la experiencia de juego. Thunder Wolves es capaz de entregar eso sin demasiadas complicaciones, aunque hay algunas cosas que quedan en el aire y que definitivamente le quitan algunos puntos. El juego es bastante corto (tres horas), y en las dos primeras misiones queda claro lo que da el juego hacia adelante en cuanto a escala, mecánicas, y ambición en general. Por otra parte, es realmente inconcebible que un juego de este estilo no permita configurar aspectos tan básicos como invertir la mira al apuntar. En la versión de PC el problema fue corregido mediante actualización, pero en consolas todo está igual que en el primer día. Aún así, que no venga la opción de fábrica no se entiende.

Dejando de lado los detalles más feos, Thunder Wolves llena bastante bien el espacio en el que se clasifica, sobre todo considerando que los juegos de naves y disparos hoy en día no son muy abundantes. Está lejos de ser un título complejo como los que van destinados al formato físico, pero su simpleza es efectiva a la hora de valorar la experiencia de juego: esa experiencia es explosiva, llena de acción, y aunque algo corta, difícilmente alguien pueda sentir que pagó más de lo que recibió. Quien sienta atracción por los aviones y los disparos y le gustaría revivir viejas sensaciones en un formato más moderno, debería al menos probar la demo.

Lo imperdible:

  • El rock duro de la banda sonora
  • Dentro de su esquema simple y lineal, se ofrece bastante variedad
  • Explotarlo todo desde el aire siempre va a ser satisfactorio

Lo impresentable:

  • No poder invertir la mira
  • Una hora más de duración era ideal

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