The Last Mile: Proyecto para convertir a prisioneros en emprendedores tecnológicos

The Last Mile: Proyecto para convertir a prisioneros en emprendedores tecnológicos

Un programa piloto lanzado en la prisión de San Quentín, San Francisco, busca reinsertar socialmente a los reclusos facilitándoles herramientas para crear su propio emprendimiento tecnológico.

¿Proyecto con conciencia social o simple experimento con cobayos humanos? Este tipo de interrogantes son los que nos solemos plantear cuando leemos noticias sobre acciones que, a pesar de tener una interesante base teórica, en la práctica suelen chocarse contra obstáculos de la vida real que terminan por vencerlo.

Es por esto que quizás el proyecto Last Mile (última milla) tendrá el desafío de lograr superar esas barreras para demostrar que pueden haber alternativas para personas que se encuentran cumpliendo una sentencia en la cárcel y que en muchos casos y por distintos motivos, ya nunca podrán reinsertarse en la sociedad en forma normal porque esa marca los seguirá por siempre.

En la cárcel de San Quentin en San Francisco, una pareja de emprendedores decidió trasladar toda su experiencia en el mundo de los negocios y de su aceleradora de proyectos KickLabs, a un programa destinado a brindarle herramientas concretas a los reclusos para crear sus propios emprendimientos y lograr una exitosa reinserción social.

Este proyecto combina capacitación en tecnología, marketing, comunicaciones y finanzas con el objetivo de que los seleccionados logren crear un plan de negocios sobre una idea propia y que pueda tener sustento en el mundo real.

En relación a los costos que supone capacitar y acompañar un proyecto en sus primeros pasos, las autoridades que aprobaron el proyecto consideraron que mantener a prisioneros reincidentes implica un costo mucho mayor, ya que estadísticamente, el 30% de los prisioneros que cumplen su condena reinciden en un período de no más de tres años.

En Estados Unidos, el costo de mantener a una persona en la cárcel es de USD$31.286 al año, lo que implica que una inversión en un programa como The Last Mile podría significar una interesante inversión a futuro para reducir esos costos.

La experiencia creada por Chris Redlitz y Beverly Parenti inscribió a siete interesados en el proyecto piloto de 2012 y ya tiene a los inscriptos 2013, pero planean hacerlo más grande y en otras instituciones del estado. Según sus creadores, el objetivo es “utilizar la tecnología para producir un cambio social”, y está apoyada en su nombre, que alude a ese último tramo de reclusión que viven los prisioneros antes de quedar en libertad y los interrogantes que se les plantean por tener que readaptarse al mundo exterior.

¿Crees que un proyecto como Last Mile podría lograr resolver una problemática tan compleja como la reinserción social de personas que cumplen condenas por delitos y que la tecnología podría ser la llave para esta reinserción?

Link: This startup accelerator for prisoners is creating the next generation of entrepreneurs (policymic)