NB Labs: Guacamelee!

NB Labs: Guacamelee!

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¡Lucharán, a dos de tres caídas sin límite de tiempo!

Plataformas: PlayStation 3 y PlayStation Vita
Desarrollador: Drinkbox Studios
Distribuidor: SCEA

“El despiadado Carlos Calaca salió de su tumba
Pues con la más bella del pueblo quería bailar cumbia
Aunque no contaba con que el más pobre jimador
Se iba a transformar en un poderoso luchador”
.

Las populares “calaveritas” del Día de Muertos representan una de las tradiciones más arraigadas en el pueblo mexicano, y aunque pudieran parecer rimas simples y superfluas, su gran versatilidad e irreverencia las convierten en algo único e irrepetible. Lo mismo pasa con el juego Guacamelee!, título desarrollado por el estudio independiente Drinkbox que rescata algunos de los modelos más añejos de la industria para mezclarlos con ingeniosas mecánicas. ¿El resultado? Diversión garantizada.

De jimador a luchador

Guacamelee! pone al jugador en la piel de Juan, un humilde cortador de agave que debe rescatar a la hija de El Presidente de las huesudas manos de Carlos Calaca, el antagonista en turno. Para cumplir la encomienda, el paupérrimo jimador abandona sus temores más profundos y se convierte en un respetado luchador gracias a la ayuda de una misteriosa máscara que le otorga habilidades dignas del emblemático Santo.

El cuadrilátero está listo, las cuerdas firmes y el público enardecido, pero las cosas no son tan sencillas como suenan… nunca lo son. Para dar con el paradero de la damisela en peligro y patear el anoréxico trasero del malo, el jugador debe superar varias pantallas plagadas con los secuaces de Calaca, un ejército conformado por esqueletos charros, Chupacabras voladores, plantas asesinas y colosos con martillos.

Durante los primeros momentos del juego el control podría parecer excesivamente simplista, pues sólo hay un botón para golpear, otro para rodarse y esquivar y un tercero para saltar; pero a medida que la historia progresa el repertorio robustece con nuevas habilidades que no sólo sirven para mandar volando a los adversarios de un lado a otro, sino también para ingresar a otras áreas.

Por ejemplo, el Gancho del Gallo conecta un poderoso puñetazo en la quijada de los enemigos, pero también destruye los bloques rojos del camino; lo mismo sucede con el Cabezazo Olmeca, que pone a raya a los peligrosos esqueletos al mismo tiempo que hace trizas a los bloques amarillos.

La mecánica anterior dota al juego de una curva de aprendizaje considerable, ya que memorizar la gran cantidad de combos disponibles no es una tarea sencilla (sobre todo en plena batalla, donde cada golpe cuenta). De igual forma, el hecho de revelar nuevas pantallas desbloqueando las diferentes habilidades transforman a Guacamelee! en una experiencia al puro estilo de Metroid, pues el elemento de reexploración para aumentar la barra de vida o energía se vuelve una constante.

Y ya que estamos hablando de la aventura de Samus, es importante recalcar los irreverentes cameos de Nintendo que el equipo de Drinkbox decidió incluir dentro del juego: desde la aparición de las estatuas Chozo de donde se obtienen las habilidades, hasta los cartelones anunciando al luchador “El Linko”, es imposible no soltar una risa de vez en cuando con las ocurrencias de los desarrolladores.

Entre dos mundos

Como buen representante del género plataformero, Guacamelee! está armado con escenarios donde saltar de una superficie a otra, esquivar púas y rebotar entre las paredes -como Ryu Hayabusa- será pan de todos los días. Sin embargo, hay un ingrediente especial que transforma al juego en una experiencia única: la transición del mundo de los vivos al mundo de los muertos.

Durante la travesía encontraremos algunos portales a mitad de camino que nos transportarán en menos de un parpadeo al mundo de los muertos, donde las cosas cambian de esencia y aspecto. Esto sirve para desaparecer o aparecer plataformas, paredes, bloques, etcétera. La cuestión es saltar constantemente de un mundo a otro para borrar los obstáculos y revelar el camino a seguir.

Al principio es mandatorio entrar en contacto con los portales para desplazarse de un mundo a otro, pero cerca a la mitad del juego se obtiene la habilidad para hacerlo a voluntad con sólo pulsar un botón, y es aquí donde las cosas comienzan a ponerse verdaderamente sabrosas.

De vez en cuando el jugador se topará con escenarios donde las plataformas están, por decirlo de alguna forma, incompletas, por lo que será necesario pasar de un mundo a otro para rellenar esos espacios vacíos y llegar al otro lado. Esto desencadena un ejercicio de habilidad motriz que exige apretar los botones en el momento exacto y evitar caer irremediablemente a una muerte segura. Por ejemplo, hay secciones donde se pide rebotar de una pared a otra para superar el obstáculo, pero entre salto y salto se debe pulsar el botón de “cambio de mundo” para encontrar la próxima pared.

Lo anterior es sólo una explicación sencilla de lo que nos presenta Drinkbox en Guacamelee!, pero vaya que el estudio canadiense ha hecho un singular trabajo en no desaprovechar esta característica tan ingeniosa. Es cierto que algunas veces puede ser frustrante confundir los botones y repetir todo desde el principio, pero todo sea por el bien del reto.

Cambiar de mundos se aplica magistralmente al elemento de las plataformas, pero también hay que reconocer su buen uso en el campo de batalla. No son pocas las ocasiones en las que nos encontramos a un nutrido grupo de siluetas de enemigos que no podemos tocar, así que hay que cambiar al mundo de los muertos para revelarlos.

¡Qué viva el luchador!

La fórmula de Guacamelee! también está complementada por algunos jefes que no ofrecen mucho reto, pero que hacen reír por su diseño e hilarantes diálogos. Quizá hubiera sido agradable ver más en el repertorio, pero los que están cumplen su función de agregar más identidad al paquete. Una mención honorífica a Cara de Flama, porque nunca ha existido villano más ebrio que él.

Asimismo, la arquitectura de los escenarios, sin ser impresionante, logra darle vida al mundo del juego con brillantes colores y efectos de luz muy vistosos, lo que combinado con la música del Marichi nos sumerge por completo en la experiencia. Claro, hay estereotipos mexicanos aquí y allá, pero no creo que ofendan en lo más mínimo a nadie.

Por cierto, el juego también puede jugarse con dos personas de forma local, y aunque no fue diseñado exactamente como una aventura cooperativa -dada la dificultad de coordinarse en los saltos- sí es un extra que todos agradecemos.

Calificar a Guacamelee! como un simple tributo a las glorias pasadas de la industria sería quedarnos a medio camino. Si bien el concepto de plataformas en 2D no es tan popular como antes, los últimos años nos han arrojado varios títulos que bien podrían hacernos pensar en un renacimiento del género. Juegos como Dust: An Elysian Tail, Limbo, Outland y hasta Shadow Complex nos recuerdan que no se necesita de una opulenta chequera para conseguir el brillo que los jugadores buscan.

Lo imperdible
– Control sólido y bien implementado
– Experiencia plataformera sumamente entretenida
– Escenarios coloridos y banda sonora fiestera
– Irreverente en todos los sentidos

Lo mejorable
– Campaña corta; un poco más de 5 horas

¿Qué significa esto?