Metro: Last Light es el "triunfo de los desvalidos", dice ex presidente de THQ

Metro: Last Light es el "triunfo de los desvalidos", dice ex presidente de THQ

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Jason Rubin revela las precarias condiciones que atravesó el equipo 4A en el desarrollo del juego. Toda una anécdota...

En una entrevista con el sitio Game Industry International, Jason Rubin, ex presidente de la extinta publicadora THQ, reveló las diferentes problemáticas que atravesó el estudio 4A para desarrollar Metro: Last Light. Desde escases en el equipo de cómputo, hasta soportar climas adversos, el estudio ubicado en Kiev, Ucrania, tuvo que librar diversos obstáculos para ver realizado su proyecto.

De acuerdo con Rubin, el presupuesto del que disponía 4A para hacer su trabajo “era menos de lo que algunos competidores utilizan para hacer las secuencias de video dentro de sus títulos”. Es decir, “aproximadamente un 10% de lo que comúnmente destinan los estudios grandes a sus juegos estelares”.

Las condiciones del espacio físico tampoco eran buenas, pues el también fundador de Naughty Dog afirmó que los programadores “se sentaban en sillas plegables, literalmente codo a codo, y ocupaban mesas que hacían parecer las instalaciones más como cafetería de escuela que un estudio de desarrollo”.

Cabe señalar que Rubin trató de comprar sillas más cómodas ordenándolas desde Polonia, ya que no pudo encontrar nada decente en Kiev; sin embargo, el reducido espacio de la oficina provocó que se cancelara la orden y conservaran sus incómodas sillas plegables.

Si era imposible comprar sillas, imaginen la odisea que representaba adquirir hardware decente. No fueron pocas las ocasiones en las que un integrante del equipo tenía que viajar a Estados Unidos para conseguir un kit de desarrollo o comprar una PC más poderosa, la que por cierto se tenía que esconder al entrar a Kiev para no malgastar el paupérrimo presupuesto en impuestos.

Gran parte del problema de 4A también recayó en el clima extremo que predomina en Kiev, ya que en repetidas ocasiones se estropeaba la calefacción y tenían que luchar en contra del entumecimiento de los dedos causado por las bajas temperaturas. Incluso, en ocasiones ni siquiera podían salir de sus casas por la gran cantidad de nieve que abarrotaba los caminos.

Para rematar, Jason Rubin también relató una ocasión en la que Dean Sharpe, productor ejecutivo del juego, se topó enfrente de su casa con un grupo de georgianos armados que le ordenaron desocupar su departamento antes de que terminara el día.

Rubin aclaró que sus palabras no son para que las personas vayan corriendo a comprar el juego, sino para que todos se den cuenta de las adversidades que a veces tienen que enfrentar los estudios en la realización de sus proyectos.

“Si te interesa el arte de hacer juegos, entonces también debes de prestar atención al producto final. La lucha y el viaje se vuelven una parte importante de la historia. Es como en los deportes, cuando vitoreas el equipo que viene desde atrás y triunfa a pesar de las posibilidades.

“Creo que el trasfondo hace que las cosas sean mucho más dulces. Por ejemplo, Pelé fue quizá el mejor jugador de futbol de todos los tiempos, pero se vuelve más interesante saber que aprendió a patear el balón con el pie descalzo porque no le alcanzaba el dinero para comprar zapatos”, comparó el ex presidente de THQ.

Metro: Last Light se puso disponible esta semana, y hasta el momento ha cosechado notables calificaciones dentro de la prensa especializada… Toda una lección de vida y compromiso.

Link: Jason Rubin: Metro: Last Light is the "triumph of an underdog" (Game Industry)