Recientemente se cumplieron dos décadas del lanzamiento de uno de los juegos más importantes y recordados de SNES. Do a barrel-roll!

Corrían tiempos más simples, más tranquilos, más ingenuos. La tecnología no estaba en todos lados y todo tenía una vibra distinta. Antes de las TV 3D, de los LCD y los plasma, antes de la banda ancha y las consolas en línea; entre cartuchos y CDs, entre clásicos y sencillez, entre consolas y arcades, entre 8 y 64 bits… bienvenidos a NB Oldies.

El tiempo vuela, los años pasan y los recuerdos quedan. Star Fox apareció a la venta a finales de marzo de 1993, introduciendo la tecnología del chip Super FX; atrás parecían quedar los ambientes planos abriendo la puerta a mundos y ambientes en tres dimensiones que maravillaban a todos, luciendo como el futuro.

En aquellos días las noticias corrían mucho más lento, la conectividad y la inmediatez eran sólo un anhelo, así que era más difícil lograr golpes publicitarios. Estos factores hicieron que Nintendo apostará con todo a promocionar Star Fox, su más reciente y ambicioso proyecto jugón y tecnológico en la CES de 1993. Su estreno representaba gráficas sin precedentes en consolas hogareñas, un salto enorme a los estándares de la época y una pequeña revolución cuya importancia e impacto caló hondo en los jugadores.

Los lanzamientos tomaban tiempo, apareciendo a la venta en Latinoamérica meses después. No recuerdo cuándo vi por primera vez Star Fox en acción, pero sí recuerdo muy bien cómo lo conocí: la revista Club Nintendo número 13. La edición apareció a la venta en septiembre de 1993 (varios meses después del lanzamiento del juego es USA) entregando amplia cobertura al CES de ese año, haciendo gala de imágenes y fotografías del gameplay de este ‘extraño’ juego de naves.

Mis ojos no podían creer lo que estaba viendo; los escenarios tenían profundidad, podías entrar a ellos (no sólo moverte de izquierda a derecha) y sus gráficas parecían hipnotizar, haciendo que todo saltase fuera de la pantalla. Extrañas y nuevas palabras comenzaban a dar vueltas… términos como ‘polígonos’, ‘perspectiva’ y ‘aceleradores 3D’ se mezclaban con otros conceptos (entonces novedosos) como la tecnología de rotación y el viejo y querido Mode 7, entregando la clara sensación que esto era el futuro. Tanto despliegue tecnológico cuenta con varias historias y detalles interesantes.

Star Fox (Starwing en el Reino Unido y varias partes de Europa) fue iniciado como un prototipo desarrollado en conjunto con los muchachos de Argonaut Software. Este trabajo debía correr en el hardware de SNES y, al ver sus limitantes, decidieron trabajar en mejorar su rendimiento con poligonos, naciendo como resultado el chip Super FX (el primer acelerador gráfico a la venta para público en general). Nintendo quería hace un juego con espíritu arcade, siendo Argonaut quienes llegaron al concepto de naves espaciales. El juego fue diseñado por y bajo la supervisión de Shigeru Miyamoto y Katsuya Eguchi, sus niveles y escenarios por Yoichi Yamada y su excelente música por Hajime Hirasawa.

La identidad visual de los personajes le debe bastante al creador de Mario ya que Miyamoto fue quien sugirió incluir animales, para que no fuese otro juego de robots y monstruos en el espacio. Takaya Imamura fue el encargado de crear los personajes tomando varios elementos de la cultura y el folklore japones (haciendo que el general Pepper fuese un perro y que Andross fuese un mono), de mascotas del equipo de trabajo e incluso de shows clásicos como The Thunderbirds.

Tanto trabajo, inspiración y esfuerzo rindió frutos. Tras la exhibición en el CES y la poderosa cuota de novedad que planteaba su estilo, Star Fox logró un hype que llegó al techo y que Nintendo pudo cumplir con un juego brillantemente bien ejecutado. Para los más jóvenes que crecieron acostumbrados a los polígonos, Star Fox puede lucir como un juego extraordinariamente sencillo, plano y con una tasa de cuadros por segundo que cae -en puntuales momentos- con mucha fuerza… pero para valorar lo que tenemos hoy hay que aprender y mirar al pasado.

La entrada de Star Fox -guardando las proporciones y probablemente un homenaje- fue una suerte de símil al inicio de Star Wars- Episodio IV, generando un gran impacto. Naves volando en el espacio, huyendo para luego ser destruidas por un enorme crucero espacial. Poco importaban los pocos cuadros por segundo o lo simple de sus texturas (detalles que en esos días pasaban más bien desapercibidos); se sentía nuevo, único, interesante, distinto y especial… aspectos que se prolongaban al jugar este título.

Algo en Star Fox simplemente lo levanta, lo hace funcionar como un todo. Un ejemplo de ello es el trabajo en equipo; a pesar de ser un título de un jugador y de contar con una estructura narrativa, paulatinamente comenzabas a trabajar en equipo y a preocuparte por tus aliados. Eventualmente (sea por rendimiento como jugador o porque les agarrabas cariño) uno comienza a velar por tus compañeros de escuadra, a apoyarlos y a cubrirlos de ser necesario. No se trataba de los mejores pilotos de la galaxia pero su presencia entregaba una nueva capa de profundidad al gameplay. Ya no se trataba de una sola nave, un solo gran piloto contra una amenaza espacial; ahora se trataba de amigos, de camaradas, de un equipo.

Es innegable que en la memoria de muchos están presenten e instalados como gratos recuerdos la salida de la base en Corneria, la gran batalla de Space Armada, Venom y el cara a cara con Andross. Todos estos momentos eran potenciados con excelentes detalles, escenarios secretos e easter eggs que no hacían más que prolongar su misterio y su encanto; frente a nosotros teníamos una nueva manera de jugar, de ver y de utilizar la tecnología del SNES. La personalidad de Star Fox era seria y algo oscura a pesar de su supuesta ingenuidad y en él encontrábamos grandes y variados escenarios (a pesar de lo apretado del hardware) y un nuevo mundo gráfico, excelentes batallas espaciales y una música que no hacía más que elevar y amplificar el resultado de la experiencia. De hecho, creo que fue el primer título que jugué en primera persona, al menos en su concepto moderno.

Star Fox fue uno de los puntos más altos de la vida del SNES, éxito que fue seguido por Star Fox 64 unos años más tarde (juego que merece su propio NB Oldie), legado que desde entonces ha quedado más bien a la deriva, dejando un vacío que ningún título ha podido llenar. Las posibilidades del chip Super FX pueden haber envejecido rápidamente pero las cualidades y características de este juego han permanecido en el tiempo.

Para mí, pensar en Star Fox es recordar automáticamente largas tardes recorriendo sus distintas rutas para llegar a Venom, su gran banda sonora, entretenidas batallas espaciales y competencias de puntaje máximo con compañeros de colegio. Con este venteañero juego a mi mente vienen tiempos sencillos, el recuerdo de una sensación de novedad que está hoy en peligro de extensión y un estado de fascinación visual que sólo se puede dar muy de vez en cuando. El tiempo no ha pasado en vano; Star Fox no es un juego perfecto ni mucho menos pero, para quienes lo conocimos cuando era toda una novedad, hasta el día de hoy jugarlo es todo un agrado. El peso de un icono.

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