NB Labs: Rock Band Blitz

NB Labs: Rock Band Blitz

Un notable regreso a los orígenes de Harmonix en los juegos musicales.

Plataformas: Xbox 360 (analizada), PlayStation 3
Desarrollador: Harmonix Music Systems
Distribuidor: Harmonix Music Systems
Precio: USD $15, 1200 MS points

Harto tiempo ha pasado desde que Harmonix se metió en el negocio de los juegos musicales, más de 10 años desde el debut de FreQuency en la PlayStation 2. En aquellos tiempos, los juegos eran mucho más oscuros en su interfaz, menos amigables en su curva de dificultad, y no había que usar ningún periférico extra para jugar.

Rock Band Blitz es la vuelta de Harmonix a sus orígenes, aunque el paso del tiempo no ha sido en vano. Con el respaldo de la marca Rock Band detrás, este Blitz es básicamente una vuelta de tuerca hacia sus primeros juegos (un acercamiento similar ya lo habían tenido con Rock Band Unplugged), pero ahora más grande, más colorido, y más social.

El concepto detrás de Rock Band Blitz es bien sencillo de entender, aunque no tanto de dominar y profundizar. Una canción se compone de cuatro o cinco pistas que representan a un instrumento en particular, ya sea bajo, batería, guitarra, voz y hasta teclado, por los cuales van cayendo las notas -solo dos por pista- en un esquema similar al de Rock Band. Luego, una serie de notas bien tocadas aumentan el multiplicador de esa pista en concreto, por lo que hay que ir saltando de pista en pista tratando de acertar notas e ir subiendo de nivel.

Cada canción está dividida en checkpoints, segmentos que marcan un tope en el multiplicador de los puntos. La idea es subir al máximo ese número antes de llegar a un checkpoint, ya que cada segmento de la canción tiene un límite de nivel al que se puede aspirar, y solo al pasar por uno de estos puntos de control se libera el multiplicador para seguir aumentándolo. Cada sección agrega tres níveles al multiplicador de puntaje; por ejemplo, pasar por el primer punto de control con todos los instrumentos en nivel cuatro significa que el marcador se desbloquea hasta nivel siete, y así hay que seguir tocando notas y notas hasta llegar al siguiente checkpoint y volver a repetir la secuencia.

La principal dificultad pasa por ponerle atención a los checkpoints, ya siempre se considera el multiplicador más bajo de todas las pistas para desbloquear el siguiente límite. Si alguien se olvidó de subir de nivel alguna pista y solo se ocupó de las demas, el nivel de esa pista olvidada termina siendo el que determina el nivel máximo del multiplicador de todas las otras pistas, por lo que hay que estar siempre con un ojo pendiente de toda la carretera musical. La clave está en conocer las canciones que se tocan, saber en que momentos vienen partes ausentes de la mezcla y dosificar el paseo a través de las pistas, de forma de tenerlas siempre todas en un nivel similar.

En Rock Band Blitz es imposible perder. A diferencia de cualquier otro Rock Band, aquí fallar sucesivamente al presionar los botones simplemente deriva en un bajo puntaje y pocos premios al terminar una canción. Los premios se dividen en “Blitz Cred”, que sirven para ir desbloqueando los varios potenciadores, y monedas, que permiten utilizar esos potenciadores dentro de una canción.

Los potenciadores se dividen en tres tipos. Los de éxtasis necesitan de una barra de energía que se va acumulando al golpear las notas blancas (similar al esquema del Rock Band original) y entre sus variedades se cuentan el duplicar los multiplicadores de puntos, hacer que una pista se vaya tocando de forma automática, o hasta lanzar cohetes que despejan el camino de notas más adelante y entregan bastantes puntos. Los potenciadores de nota ubican ciertos bloques al azar en las pistas que al tocarlos sueltan una pelota de pinball que rebota por la partitura virtual, o explotan los bloques cercanos, los incendian, o hasta permiten tocar una secuencia de bloques especiales que si se completa bien da una importante bonificación de puntos. Por último, están los potenciadores de pista, que aumentan los puntos que da una pista en particular.

Rock Band Blitz viene “desde la caja” con una lista de 25 canciones, pero ese número es fácilmente aumentable gracias al catálogo de la tienda Rock Band, ya que todos los temas lanzados hasta la fecha se pueden adquirir para Blitz, o importarlos si es que ya los habían comprado antes. En mi caso, tenía una buena cantidad de canciones que había comprado hace años para el primer Rock Band, y no hubo problema alguno para usarlos en Blitz. Y al revés, las canciones incluídas en Blitz se pueden jugar en Rock Band 3 con sus respectivos instrumentos.

Harmonix apostó muy fuerte por el aspecto social de Rock Band Blitz con Rock Band World, una aplicación para Facebook que vincula las cuentas de PSN o Xbox Live a la de Facebook y permite llevar un recuento de estadísticas de juego, así como otras interacciones competitivas y colaborativas con el resto de amigos. Desde la aplicación se pueden comenzar desafíos bajo el formato de “Guerra de Puntuación”, donde dentro de un límite de tiempo dos personas compiten para ver quien saca el mejor puntaje en una determinada canción. El ganador se lleva un buen premio en monedas, dicho sea de paso.

Pero por contrapartida, tanta integración con Facebook trae consigo un problema fundamental: si no hay conexión a internet desde la consola, las opciones de juego están muy limitadas. Y estas van más allá de lo obvio, como el hecho de que no se puedan subir los puntajes a la red, sino que también se limitan los modos de juego y ni siquiera es posible utilizar los potenciadores, algo definitivamente ridículo. Se entienden las pretensiones de Rock Band de impulsar el juego social, pero introducir bloqueos al núcleo jugable es, a mi entender, llegar demasiado lejos.

Rock Band Blitz es una muy bien llevada mezcla de estilos que le llega como anillo al dedo a los fanáticos de los juegos rítmicos con pequeñas dosis de puzzles, muy en la vena del ya mítico Audiosurf. La interfaz es muy llamativa y amigable, las bases del juego están excelentemente diseñadas (herencia directa de FreQuency y Amplitude), y con el valor agregado de la marca Rock Band el juego gana muchos enteros. Ya el hecho de integrar la librería completa de la tienda Rock Band es un acierto tremendo, y si bien la experiencia social no es tan simultánea como al jugar Rock Band 3 con un amigo al mando de otro instrumento, los modos cooperativos y competitivos sirven bien como extensión de la oferta.

Pero dejando de lado los accesorios, Blitz termina siendo un juego muy entretenido, que puede dar para horas y horas de juego. Tal como uno se echa una partida de Tetris casi por distracción, Rock Band Blitz se puede disfrutar de la misma forma: una partida solo para pasar el rato, escuchar canciones que nos gustan, y apretar los botones al ritmo del tambor. Como buen juego de Harmonix, la fórmula pocas veces falla.

Lo imperdible:

– El sistema central de juego es liviano a la vez que profundo
– El gran catálogo de Rock Band se integra a la perfección entre Rock Band 3 y Rock Band Blitz
– Ganar una Guerra de Puntuación en el último minuto no tiene precio

Lo impresentable:

– Las limitaciones a la hora de jugar sin conexión a internet

¿Qué significa esto?