A primera vista: Dragon Ball Z Kinect

A primera vista: Dragon Ball Z Kinect

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Todos levanten sus manos y revisen nuestras primeras impresiones del nuevo juego de Goku.

Cuando Namco Bandai anunció que su próximo juego de Goku y compañía se iba para Kinect, muchos de los aficionados a la serie se apresuraron a sentenciar un fracaso inminente para el proyecto; después de todo, ¿cómo combinar exitosamente un título de peleas con un ritmo tan veloz y un dispositivo que no ha demostrado mucha precisión hasta la fecha? Luego de pasar un rato con Dragon Ball Z Kinect y revivir algunas batallas de la obra de Akira Toriyama, estas son nuestras primeras impresiones del título.

Al igual que muchos de ustedes, yo crecí viendo, respirando y soñando con Dragon Ball, un fanatismo que en más de una ocasión me llevó durante mi infancia a imitar los movimientos de los protagonistas del anime frente a un espejo o jugando con un amigo. Dragon Ball Z Kinect revive precisamente esa nostalgia de antaño, pero esta vez juntar las manos para realizar el popular Kame-hame-ha sí tendrá efecto –por lo menos en pantalla.

Contrario a lo que podría pensarse, el juego no se trata de tirar golpes al aire sin sentido ni estrategia. La gente de ChunSoft ha programado un repertorio aceptable de movimientos que nos tendrá un buen rato esquivando, cargando chi, saltando golpeando y pateando para aplastar al contrincante, todo ilustrado en los extremos izquierdo y derecho de la pantalla que nos muestra las poses correctas y el timing exacto para realizarlo.

Si se quiere desatar los poderes especiales (dos por personaje) no basta con juntar las manos y esperar a que ocurra la magia, antes se tendrá que llenar una barra de energía haciendo la pose de cargado (flexionando las rodillas y extendiendo los brazos a los costados). Sin embargo, esta disminuirá si somos golpeados, por lo que aplicar defensa en el momento adecuado (anteponiendo ambos brazos al rostro) será fundamental para lograr juntar el poder suficiente.

Para defenderse el procedimiento será el mismo, sólo que cuando nos enfrentemos a algún poder especial lanzado por el adversario se pondrán a nuestra disposición cuatro opciones diferentes para eludirlo (dando paso a un Quick Time Event), apareciendo la posibilidad de pagar con la misma moneda y contrarrestar con otro rayo de energía (esto sólo si se tiene la cantidad de chi suficiente) desenlazando un choque entre poderes en el que se consigue la victoria atinando golpes a la pantalla lo más rápido posible (para aquellos que hayan jugado Dragon Ball Z: Ultimate Tenkaichi, esto les sonará muy familiar).

Pese a que el juego tiene buena variedad en cuanto a ataques se refiere, el dispositivo Kinect no siempre registró de forma exitosa los movimientos o las poses realizadas, algo que pudimos constatar al momento de hacer la acción para juntar chi, saltar o poner defensa una y otra vez sin conseguir que el personaje lo ejecutara. Sin duda esto podría arreglarse con una buena dosis de práctica, pero en primera instancia resultó un tanto frustrante.

En cuestiones de velocidad, la misma mecánica del juego limita un poco este aspecto a comparación de lo visto en otras entregas pasadas que usan control, pero la cantidad ofrecida no decepciona para nada y de hecho uno puede hacer un buen ejercicio con el juego.

Namco Bandai ha indicado que el modo historia abarcará desde la llegada de Raditz a la tierra hasta la derrota de Majin Boo, cubriendo todo el universo de Dragon Ball Z y presentando 50 personajes diferentes, cada uno con sus respectivos poderes y habilidades que en total sumarán más de 100 diferentes.

Falta jugar la versión completa para tener el veredicto final, aunque lo probado hasta ahora nos hace pensar que quizá los fanáticos de hueso colorado no quedarán muy satisfechos con esta entrega, algo que se develará el próximo 31 de octubre, fecha de lanzamiento del título.