Buscar planetas similares a la Tierra "peinando" el cosmos con tecnología LFC

Buscar planetas similares a la Tierra "peinando" el cosmos con tecnología LFC

Con la aplicación de la tecnología LFC o "peine de frecuencias laser" es más fácil detectar planetas con mucha más precisión que con los sistemas empleados hasta ahora

Un equipo que incluye al Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha utilizado la tecnología LFC o “peine de frecuencias láser” con el espectrógrafo HARPS (Chile), para observar un exoplaneta. Es decir, un planeta que no gira alrededor de nuestro Sol y que no pertenece a nuestro sistema.

Y los resultados son buenos. El conjunto de medidas y la curva de velocidad que se han obtenido con el peine de frecuencias de la estrella HD75289 y su planeta, a 90 años luz de la Tierra, han sido más precisas que las obtenidas con los sistemas de siempre.

El trabajo ha sido publicado en Nature y ahora a través de esta tecnología se abren nuevas alternativas más precisas a la búsqueda de planetas similares a la Tierra, algo en lo que los científicos e investigadores parece que enfocan sus energías últimamente. Este singular “peine” es hasta cuatro veces más preciso que los instrumentos que se han utilizado hasta ahora.

Una de las ventajas de la tecnología LFC es que ayuda a detectar la existencia de los planetas sin importar la orientación de su órbita alrededor de su estrella, no es necesario que exista una alineación especial para lograr verlos.

La utilización del peine de frecuencias laser es un paso más respecto al uso de los espectrógrafos, una tecnología que tiene como objetivo medir la aceleración del universo y encontrar planetas que se parezcan a la Tierra en determinadas zonas que los investigadores consideran “habitables”. Y por zona habitable se refieren a planetas que guarden una distancia a su estrella parecida a la que existe entre la Tierra y el Sol.

La velocidad de las galaxias, cuántos planetas giran alrededor de una estrella, cómo se expande el universo… son algunas de las incógnitas que los espectrógrafos intentan resolver.

¿Cómo lo hacen? Descomponiendo la luz que captan los telescopios. Así extraen los colores o longitudes de onda del brillo que emiten las estrellas y otros cuerpos celestes. Y como esos cuerpos celestes quedan a millones de kilómetros de distancia, podemos entender que cuánta más exactitud mejor.

Por eso la utilización de este peine de frecuencias laser es un avance importante: La luz del láser LFC, cuando se dispersa a través del espectrógrafo “dibuja un patrón similar a un peine de infinidad de colores situados a igual distancia unos de otros” y así “es posible conocer la longitud de onda que recibe cada uno de los píxeles detectados con gran precisión”.

Seguro que este trabajo y la aplicación de la tecnología LFC nos va a traer pronto muchas sorpresas en cuanto al descubrimiento de nuevos planetas (nuevos para nosotros, claro).

Link: Instituto Astrofísico de Canarias