Así comienza el universo de Diablo

Así comienza el universo de Diablo

La lucha de la Luz y la Oscuridad en el mundo de Diablo tiene un principio. Ahora sabrán cómo todo comenzó.

Es cierto que Diablo se lanzó el 1997, pero la aventura tiene un comienzo cronológico. Para saber cómo inicia esta guerra, que parece interminable, hay que remontarse años, milenios atrás. Los eventos son documentados a través de varias novelas y documentos publicados con el permiso de Blizzard, pero aquí tienen un gran resumen de lo que sucede antes de cualquier juego.

Había una vez…

El universo de Diablo se creó a partir de una perla. En él vivía una entidad llamada Anu, síntesis de lo bueno y lo malo, el chocolate y la frutilla, Steam y Origin… creo que me entienden. Un día decidió separarse de todo lo negativo, quedando una entidad de diamante perfecta. El problema es que lo desechado se transformó en un dragón de 7 cabezas llamado Tathamet. Ambos lucharon por mucho tiempo dentro de la perla, hasta que llegó un momento donde sus últimos sablazos provocaron una explosión que formó el universo. Yo sabía una versión diferente, pero en fin.

En el centro de la creación quedó un sector llamado “Pandemónium”, con la Piedra del Mundo en su centro. Ésta tenía el poder para crear nuevos mundos, y es muy importante en el desarrollo de la historia.

Los bandos que se crearon, Luz y Oscuridad, empezaron a pelear por el terreno, aunque nada indica sobre la razón clara sobre qué empezó todo realmente. La Luz estaba compuesta ángeles y arcángeles, en los Altos Cielos, mientras que la Oscuridad estaba compuesta por demonios que residían en los Infiernos Abrasadores (de ahí el tono tostado que todos tienen).

La organización de ambos grupos era medianamente aceptable para lograr reuniones de pautas. Los arcángeles tenían su Consejo de Cingris (o Angiris según otros), encargado de gobernar los Altos Cielos, que sólo los cinco más poderosos lo formaban. Por otra parte, en los Infiernos Abrazadores habían tres de los siete demonios primarios que mandaban en todo el territorio: Baal, Señor de la Destrucción; Mefisto, Señor del Odio; y Diablo, Señor del Terror.  Ellos eran conocidos como los Tres Grandes Males, y les valió el mayor respeto de los restantes cuatro Males Menores.

Inarius y Lilith

El Gran Conflicto, también conocido como El Conflicto Eterno, le tenía las pelotas hinchadas a Inarius, miembro del Consejo de Cigris. Tantas eran las peleas entre ambos bandos, que un día Inaruis les sugirió amablemente que se introdujeran su conflicto en el lugar más apretado de sus celestiales cuerpos, algo que le llegó a tres de los cuatro que quedaban. Estaba convencido que había gente en el mundo que pensaba igual que él, y eventualmente encontró mucha gente que compartía su visión de mundo.

Inarius y Lilith – The Book of Cain – Blizzard (C)

Y una de tantas era Lilith, hija de Mephisto. Poco importó la relación a lado de la dificultosa estadía en los Infiernos Abrazadores y Altos Cielos. A Inarius y Lilith se les ocurrió la gran idea de hacer un mundo con la Piedra del Mundo para ellos. Salía más barato que arrendar uno, y la economía en ese tiempo no era muy buena.

Fueron a buscar la piedra dentro del Pandemonium, territorio en control de los Altos Cielos, para crear un nuevo mundo bien escondido en los rincones del universo, al cual llamaron “Santuario”. Inarius y Lilith lograron pasar toda su gente al nuevo mundo, y de la unión entre las dos razas aparecieron los nephalem, los primeros humanos mitad demonios y mitad ángeles, pero más poderosos. Linarian, hijo de Inarius y Lilith, rechazó a sus padres y su nombre, y se fue a entrenar con Trag’Oul, dragón guardián de Santuario que no tenía ningún bando definido y que le puso el nuevo nombre de Rathma.

Lilith empezó a ver que podía sacarle provecho a los nephalem, y tenía en mente hacer una gran armada para combatir los Altos Cielos y los Infiernos Abrazadores, razón por la cual aniquiló a todos los que no compartían sus motivos (ángeles, demonios y nephalem). Inarious quería borrar a los nephalem porque eran demasiado para manejar, pero cuando supo de las acciones de Lilith la expulsó a El Vacío. También modificó la piedra para que los nephalem empezaran a perder parte de los poderes y la milenaria esperanza de vida que tenían después de cada generación como humanos.

La Guerra de los Pecados

Un día los demonios encontraron la ubicación de Santuario, y decidieron colocar la secta Triune para atraer a los humanos, mientras que Inarius contraarrestó con la Catedral de la Luz. Peleaban en las sombras hasta que Lilith regresó y encontró a Uldyssian, un lejano descendiente de Inarius y ella, quien utilizó para vengarse de aquél pasaje gratis a la nada.

Sin que Uldyssian lo supiera, Lilith le dio poderes y lo culpó de haber matado sirvientes de ambas religiones, convirtiéndolo en un personaje poco querido. Pensando en que sus nuevos poderes podían estar en cualquier humano, tomó algunos de sus familiares, se fue de su aldea, y fundó la orden de los Edyrem, siendo él el líder de la agrupación destinada para aquellos que no querían ser parte de la Catedral de la Luz o Triune. Después Uldyssian descubrió la influencia de Lilith y no le creyó más. Ella intentó retomar el control, pero se encontró con Inarius y la mandó nuevamente de vuelta a El Vacío.

Uldyssian – The Book of Cain – Blizzard (C)

Rathma encontró al hermano menor de Uldyssian, Mendeln, y lo entrenó. Luego llevó a ambos frente a la Piedra del Mundo, y Mendeln regaló el trabajo de modificarla a Uldyssian. Los poderes que le dio Lilith le alcanzaron para modificar la piedra y revertir el efecto que Inarius le otorgó, ahora logrando que los poderes aumentaran más rápido con el paso del tiempo.

Al ver el amenazante potencial despertado en los humanos, desperado Inarius realizó un pacto con nada más ni menos que Diablo, para aniquilar a Uldyssian y los Edyrem. Justo en ese momento, Tyrael, hermano de Inarius y parte del consejo, encuentra Santuario. Un par de correos y llamadas de larga distancia y ya había media armada celestial en camino a Santuario.

Inaruis fue a batallar contra Uldyssian. Combos iban, combos venían, y Trag’Oul no pudo aguantar a los ángeles en los bordes de Santuario y  también metieron a destruir a los humanos – considerados aberraciones por ellos. Los demonios querían proteger su materia prima y entraron al baile sin pensarlo. Uldyssian empezó a entender el poder de Santuario y logró detener el tiempo para limpiar ambas armadas y dejar a los humanos tranquilos, pero no lo suficiente para reparar el mundo. A cambio, sólo le quedó absorber toda la destrucción para soltarla en El Vacío, algo que le costó la vida.

Borrón y cuenta nueva

Después de la batalla, se realizó una votación entre el Consejo de Cingris junto a Mephisto, padre de Lilith. Después de la votación decidieron no intervenir más en Santuario – los humanos decidirían por sí mismos qué bando apoyar – y le dieron a Inarius a Mephisto como parte del trato, seguramente para meterle piñas al revés por el resto de la eternidad.

El tiempo fue revertido justo cuando Uldyssian se fue de su aldea, y la piedra fue modificada para que los humanos maduraran sus poderes bajo su propia responsabilidad, sin que la Catedral de la Luz ni la secta Triune formaran parte de Santuario. Muy pocos humanos tienen sus memorias intactas, como Mendeln (rescatado por Trag’Oul) y otros nephalem.

Mientras tanto, en los Infiernos Abrazadores, los cuatro Males Menores decidieron expulsar a Diablo, Baal y Mephisto por abandonar la guerra contra los Altos Cielos y centrarse en los humanos, evento conocido como El Exilio Negro. No encontraron nada mejor que enviarlos al mundo mortal de Santuario. Decisión que se une a varias en la lista como la Coca-Cola con limón, el Transantiago y la goma de mascar con sabor a ajo.

Supuestamente, uno de tantos Horadrim. – The Book of Cain – Blizzard (C)

Tyrael supo de las noticias, bajó a Santuario y creó la orden de los Horadrim, compuesto por poderosos magos, entre ellos Jered Caín (ancestro de Deckard Caín) y Tal Rasha, con el objetivo de detener las fechorías de los Tres Grandes Males. Como no podrían ser destruidos, fueron encarcelados en unas pequeñas y bonitas rocas llamadas Piedras del Alma. Eso o pagaban un hotel cinco estrellas para los tres.

Mephisto pasó en banda a una de las piedras, pero Baal puso tanta oposición que la suya la destruyó a medias. Tal Rasha sacrificó su alma y cuerpo para completarla y así mantenerlo luchando dentro de él durante toda la eternidad – desde mi punto de vista, mala idea después de 15 minutos. Diablo también sucumbió y su piedra fue resguardada construyendo encima de ella una Catedral.

Con el paso del tiempo los Horadrim se disolvieron, ya nadie creía en los cuentos de los demonios, y ya nadie se acordaba de resguardar los “tesoros” escondidos.

Eventualmente llegaría algún pelotudo que se encontraría con las piedras.

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