¿Por qué las GeForce 600M Series en su mayoría son refritos de Fermi?

¿Por qué las GeForce 600M Series en su mayoría son refritos de Fermi?

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Pese a que se han visto algunos modelos basados en la nueva arquitectura Kepler, la mayoría de los modelos 600M serán versiones renombradas de las GPU NVIDIA Fermi de generación pasada.

El día de ayer salió a la luz la arquitectura Kepler de NVIDIA, sucesora a la controvertida Fermi y dueña de un rendimiento que deja por el suelo a AMD. Y a la par también se empezaron a ver las primeras GPUs de esta generación destinadas a su uso en portátiles, las GeForce 600M Series, que debieran haber sido todas basadas en Kepler, o al menos eso nos indica la lógica optimista, donde concluímos, de forma inocente, que el lanzamiento de una serie nueva (600M) junto a una arquitectura nueva (Kepler), todo en el mismo día, significaba que la serie estaría basada en dicha tecnología.

Sin embargo, NVIDIA juega con nuestros sentimientos pensamientos y conclusiones al vender la Serie 600M con algunos chips Kepler y otros Fermi de segunda generación. ¿Para qué hacerlo? ¿Por qué ocultar esto al consumidor desinformado?

Resulta que las GPU móviles Kepler, hechas bajo un proceso de manufactura a 28nm, tienen que hacerse en una fábrica que NVIDIA no posee. Esa fábrica entonces tiene que ser TSMC, empresa que le gusta vender humo a los medios de comunicación pero en realidad es dueña de un lugar donde las cosas no andan tan bien como a NVIDIA le gustaría. Porque sorpresivamente detuvieron su producción de wafers a 28nm, a raíz de ciertos problemas en el proceso que necesitan corregir.

Entonces, esta clase de dificultades son las que obligan a NVIDIA a no hacer un lanzamiento simultáneo de chips Kepler a 28nm para escritorio y portátiles, simplemente porque no alcanza la producción para llenar la demanda de ambos mercados. Así que se le dio prioridad a las tarjetas de video para PCs de sobremesa, mientras que lo poco que restó para notebooks será suficiente sólo para elaborar las GT 660M, 650M, 640M (como la vista en el portátil Acer Aspire Timeline) y algunas versiones de la GT 640M LE, todas en Kepler.

Pero los refritos de Fermi son más todavía, siendo parte de esta familia las GT 635M, GT 630M, GT 620M, 610M y hasta la tope de línea GTX 675M, que no es más que una GTX 580M con el nombre cambiado.

Hay que considerar además otro importante motivo que justifica esta movida de NVIDIA: deben tener bodegas llenas de productos basados en Fermi que aún no pueden vender, los cuales definitivamente no podrían ser comercializados de haber un lanzamiento completo de Kepler.

La solución a esto habría sido retrasar el lanzamiento de Kepler a la espera de limpiar stock, sin embargo, hace dos años atrás ya hubo un escándalo con el retraso de Fermi  y ahora NVIDIA no quiere pasar por el mismo bochorno y seguir el camino de lanzar sus productos una generación por detrás de AMD. Además, NVIDIA no es tan solvente como por ejemplo, Intel, que se da el lujo de retrasar sus CPU Ivy Bridge para vender lo que resta de Sandy Bridge, sabiendo que no tienen competencia pisándole los talones.

Y hablando de Intel, hay que mencionar que NVIDIA pudo haberse visto en la obligación de hacer coincidir el estreno de Kepler junto con Ivy Bridge, algo que se justifica por motivos de marketing para lograr publicitar el paquete de Ivy Bridge + Kepler, el cual quiere ser utilizado en equipos que van desde Ultrabooks hasta notebooks de gama alta.

Finalmente, esta política de “actualizaciones a medias” llegó para quedarse, obligando al consumidor a informarse adecuadamente antes de adquirir algo de la serie GeForce 600M, porque Kepler es bastante más eficiente que Fermi en términos que van más allá del rendimiento, y nosotros no queremos que nos “pasen gato por liebre”.

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