La reina de su género [NB Opinión]

La reina de su género [NB Opinión]

Bayonetta, o el arte de convertir una pelea en una coreografía.

El género hack’n slash no es tan abundante como otros. Sus franquicias se pueden contar con una mano en esta generación, donde Ninja Gaiden, God of War, Devil May Cry, Castlevania y hasta Dante’s Inferno se llevan el premio a lo destacado. Curioso: dejando de lado a Dante’s Inferno (que igual es un calco de God of War, hasta en el mapeo del control), todos los nombres vienen desde la generación pasada.

Pero también curiosamente, hay una señorita que nació hace un par de años y sin problemas se tomó la corona del género casi sin discusión. Bayonetta, la obra de Hideki Kamiya que vió la luz gracias a Platinum Games, llegó casi sin mucha anticipación más que lo llamativo de su propuesta audiovisual, a la que incluso mucha gente le tenía bastantes sospechas. Con esa pinta llena de clichés japoneses, parecía que el juego iba a ser más cáscara que otra cosa. Aunque fuera de Kamiya.

Nada más lejano a la realidad. Bayonetta es básicamente una evolución de Devil May Cry pero que toma el concepto de combate y lo lleva más allá gracias a un par de mecánicas nuevas, y obviamente la potencia de las consolas de esta generación (no veo que Bayonetta haya sido posible en una PlayStation 2).

Pero, ¿qué es lo que hace a Bayonetta el mejor del género? Simple: su sistema de combate. Y es que la flexibilidad que otorga dicho sistema no es posible encontrarla en ningún otro juego del estilo. Quizás en Ninja Gaiden, pero la aproximación a las peleas del juego de Itagaki es diferente y un pelín más táctico que el de la bruja. Bayonetta es tan flexible que incluye combinaciones predeterminadas, pero además permite interrumpirlas en cualquier momento y cambiarlas por otra. O cambiar de arma, o simplemente meter un remate ahí donde se supone que no debería ir.

Lo cierto es que dominar el control de Bayonetta al principio parece confuso, porque es fácil dejarse llevar por el espíritu “machacabotones” y darle a todo lo que se mueva. Pero eso dura apenas un nivel o la intro, porque de ahí en adelante es necesario empezar a entender el sistema de combos y dominar el control casi a la perfección.

Otro gran elemento diferenciador de Bayonetta es que no tiene un movimiento de bloqueo. No existe la posibilidad de tener un botón presionado, irse a una esquina, y aguantar hasta ver la posibilidad de poner pies en polvorosa. No, Bayonetta lo que hace es esquivar ataques con un pequeño giro hacia atrás, y que al hacerlo en el momento preciso significa activar el “tiempo brujo”, o lo mismo, poner el universo en cámara lenta (excepto Bayonetta) y tener unos segundos para meter ataques devastadores que pueden terminar con cualquier enemigo.

Pero para hacerlo bien y dominarlo mejor, es necesario conocer los patrones de ataque de los enemigos, cosa que no es tan fácil como parece. Además, en el nivel de dificultad más alto el tiempo brujo está desactivado, por lo que el jugador o desarrolla habilidad motriz o va a ver como la bruja cae una, otra, y otra vez al suelo. Aún así, la gran gracia de Bayonetta es que no se siente un juego donde los enemigos son “maleteros”, o que usan técnicas baratas para joder al jugador. No hay una dificulta artificial que haga que los controles terminen en el piso por cuestiones de ira.

Bayonetta no es un juego perfecto. El diseño de sus niveles y la progresión en general de estos es discutible, y el ritmo en general del juego se ve muy interrumpido por videos y cinemáticas que cortan la acción. Además, a veces las parodias llegan demasiado lejos y el límite entre eso y el cliché absurdo se borra, haciendo que lo causó gracia una vez, ya no tenga tanta gracia hacia el final y llegue a cansar un poco. Mismamente, su estética para mucha gente es chocante.

Sin embargo, la verdadera gracia de Bayonetta está en hacer un juego de combate puro, una verdadera coreografía en la que el jugador está el 100% del tiempo en control de lo que sucede. Nada de meter combinaciones de 4 botones que activan golpes con animaciones imposibles de detener y que dejan al jugador vendido y a merced de los enemigos. Dominar las habilidades de pelea de Bayonetta es una experiencia totalmente satisfactoria, y que se ve favorecida gracias al sistema de puntaje de cada nivel y que hace volver siempre por más.

En Bayonetta es posible superar batallas con varios enemigos sin que estos le toquen un pelo a la bruja, y no por cuestión de suerte ni nada por el estilo. Como en muy pocos juegos, y como en contados hack’n slash, la profundidad está al servicio del jugador y su habilidad. Quizás Castlevania o God of War sean más espectaculares en su puesta en escena y definitivamente mucho mejor cohesionados como paquete completo, pero si esto hubiera que definirlo dentro de un ring, los perdedores están claros. Los recursos de combate de Bayonetta son superiores, muy superiores.

Por algo es la reina del género.