Super Mario Bros 3. [NB Oldies]

Super Mario Bros 3. [NB Oldies]

Mario vestido de rana, Mario con cola de mapache, Mario como los Smash Bros. Mario extraordinario.

No recuerdo en que año jugué por primera vez a Super Mario Bros. 3. Sí recuerdo que no me lo compraron: me lo gané en un concurso de un ¡supermercado! en el pueblo donde vivía a principios de los años noventa. Super Mario Bros 3. redefinió lo que para mí significaba, en ese entonces, sacarle el jugo a un juego.

Y es que si los Mega Man de la época o el mítico Ninja Gaiden 2 eran juegos que exigían cierto nivel de habilidad en el control, ninguno tenía la escala gigantesca de Super Mario Bros. 3. Para los que habíamos jugado al primer Super Mario, este Mario 3 era el apoteósis máximo, con todo lo excelente del debut de Mario en la NES pero amplificado por veinte.

Para empezar, Mario ahora sí tenía forma más redonda y humana, y su animación llamaba la atención de entrada. Pero no era eso lo más llamativo, sino el impresionante despliegue de formas, enemigos, colores y otros, en el primer nivel del juego, aquel mítico 1-1 de Grass Land. Por primera vez bloques destructibles a nivel de suelo, por primera vez aparece la famosa hoja, por primera vez se puede volar. Hasta el final de cada nivel es diferente, y los que esperábamos saltar a tomar la bandera quedamos medio descolocados. Pero sorprendidos.

Los primeros niveles estaban hechos casi como pequeñísima muestra de lo que venía. Aún así, era imposible no volver atrás y adelante en un mismo nivel, una característica nueva para un Mario. O el nivel 1-4 con su scrolling automático que seguro hizo perder vidas a varios en su afán de saltar de plataforma en plataforma. Ni hablar de la sorpresa que fueron los castillos de mitad de un mundo, o la novedad de las diferentes formas de eliminar a los Koopa jefe de mundo, previo paseo en barco incluído.

Pero Super Mario Bros. 3, aparte de las mejoras evidentes en jugabilidad, también incluía otras como ser el inventario que permitía almacenar ítems para utilizarlos más adelante (por cierto, seguro que más de alguien creyó que la estrella del inventario iba a durar infinitamente). También aparecieron unos pequeños minjuegos para ganar ítems o vidas extra, y si bien los primeros mundos eran bastante fáciles tanto al avanzar por sus etapas como al conseguir vidas extra, ya después del 6, 7 u 8, la dificultad subía de forma exponencial.

El Mario 3 es un juego lleno de detalles, al punto que hasta el sexto mundo recién se conocían todos los trajes posibles para vestir a Mario. Además, algunos niveles escondían muy bien algunos ítems como las míticas flautas, que permitían llegar al mundo 9, o mas bien una isla que servía de Hub para acortar el juego. Sí, reconozco que la primera vez que ví el mundo 8 fue gracias a un par de flautas, ya que llegar en una sola pasada desde el mundo 1 al octavo era una odisea. Super Mario Bros 3. tenía en total más de 100 niveles, y aunque no era necesario pasarlos todos para avanzar hasta el final, sí se requería bastante práctica para dominar ciertas etapas. Además, el juego no tenía ni password ni sistema de guardado: apagar la consola significaba volver a empezar de cero.

Muchas veces dejé la Nintendo prendida durante toda la noche, en una época donde hacer eso no era perjudicial para la vida útil de las maquinitas. Ya después cuando logré por fin terminar el juego, este no se terminaba ahí, y había que aprovechar las casi infinitas “alitas P”, o las Power Wings que permitían volar por todos y cada uno de los niveles. Pero más allá del premio, había una atracción especial por volver a rejugar todos los mundos y exprimirlos al máximo. ¿Alguien se acuerda del truco para sacar muchas vidas en el nivel 3-7 (o 3-8 tal vez) utilizando una caparazón y el cañon? Yo lo hacía cada vez que podía, simplemente por el gusto de hacerlo. O vestirse de rana y tratar de pasar etapas en las que el traje de rana era una clara desventaja, pero que va, todo era posible.

Hasta el día de hoy, el mundo 7 es mi pesadilla, con niveles extremadamente complicados y que terminaron con mi control en el suelo muchas veces. Como pocos juegos incluso a día de hoy, al llegar a las últimas etapas todavía hay cosas por descubrir, o elementos que cambian la jugabilidad radicalmente al punto de que en ciertos niveles del mundo 8 prácticamente no se ve nada. Y que decir de aquel donde el avance de la “pantalla” es automático, ultra rápido, y las plataformas donde afirmarse son ultra pequeñas y además disparan balas. La guinda de la torta, el castillo de Bowser con estatuas que disparan lásers.

Super Mario Bros 3. fue un juego que redefinió el género de plataformas por completo. Los elementos introducidos fueron tantos, que hasta día de hoy en los Mario modernos se pueden ver, como ser los saltos con impulso sobre enemigos o la capacidad de volar por tiempo limitado. Ya un par de años después, con la llegada de la Super Nintendo, Mario volvió a expandir sus capacidades gracias a Super Mario World, otro grande entre los grandes.

Pero fue el mítico Mario 3 el que añadió un mapa, metió poderes y habilidades novedosas, y que en el fondo, sentó las bases de lo que serían los Mario Bros. de plataformas en el futuro. Seguramente, la infancia de muchos se vió marcada por ese cartucho de carátula amarilla donde se veía un alegre Mario con cola y orejas de mapache. El fontanero no solo hizo la gracia de volar por tiempo limitado; además, nos voló la mente a todos y por más que cinco o seis segundos.

Desde aquí te saludo y te doy honores, SUPER MARIO BROS. 3.

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