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Diablo III a primera vista

Jugamos el beta del próximo juego de Blizzard, que promete continuar la larga saga del mundo de Santuario.

Plataforma: PC
Desarrollador: Blizzard Entertainment
Distribuidor: Blizzard Entertainment

En algo que ya se está volviendo casi una tradición de Blizzard, después de una década de espera estamos viendo las primeras luces de lo que será Diablo III, la esperada secuela de una saga que comenzó en 1996 y que ha marcado el mundo de los juegos tipo hack and slash.

Esta secuela retoma la historia del mundo de Santuario, afectado por años por una guerra entre seres demoníacos y ángeles, que tiene a los humanos atrapados en medio. Pero para que los que hayan vivido en una cueva los últimos 15 años, conviene revisar este post donde se resume con mayor profundidad la historia de este juego.

Personalmente, no tuve mucha cercanía con Diablo I porque para 1996 tenía 12 años y me daba un poco de miedo jugarlo (sí, soy niñita). Eso se arregló con Diablo II, que jugué de principio a fin, incluyendo expansión, Battle.net y nivel secreto de la vaca.

Acto I

El beta nos permite jugar una parte de lo que será el Acto I. Después de crear nuestro personaje, del que ahora no sólo elegimos la profesión (hechicero, bárbaro, cazador de demonios, chamán o monje), sino también su género, partimos dirigiéndonos a “Nueva Tristán”. En las puertas del pueblo, hablamos con un guardia que nos dice que hablemos con Leah.

Leah es la hija adoptiva de Deckard Cain, un anciano que nos ha acompañado desde Diablo I y que ha luchado contra la maldad por innumerables años. El meteorito que vimos en la cinemática de arriba cayó sobre la Catedral, lugar donde Cain estaba estudiando unos antiguos escritos. Es nuestra primera misión aventurarnos a rescatar a Cain de su desgracia.

Pese a que el beta es una parte reducida del juego, se nota que Blizzard ha puesto bastante cuidado en la historia. Diablo III intentará cohesionar los juegos previos y hacerlos parte de los misterios que se desenvuelven en esta tercera versión. Una diferencia notable en cuanto a los juegos pasados es que los personajes con los que interactuaremos también tienen sus historias personales y misiones por resolver, e incluso actúan como compañeros en ciertas partes del juego (o sea, pelean a tu lado). Se insinúa que el héroe que jugamos puede tener una historia interesante también, lamentablemente, esto no podremos ver esto hasta que tengamos el juego completo.

Un legado que se mantiene

 

Aunque hay muchos cambios en Diablo III, a primera vista la esencia del juego se mantiene y sigue generando la misma sensación de ansiedad y emoción a medida que vas avanzando. Gráficamente, el juego sigue usando escenarios oscuros, bosques tenebrosos y complejos mapas de calabozos. Las animaciones de personajes y monstruos han mejorado considerablemente. El estilo musical, que ha sido clave en las entregas anteriores, sigue presente, combinando melodías antiguas que ya conocemos con algunas nuevas.

Uno de los cambios más polémicos es que el juego ya no se puede jugar offline. Esto no significa que Diablo III es un juego multiplayer, de hecho, puedes jugar completa y absolutamente solo toda la entrega, sin hablar nunca con nadie, pero necesitarás una conexión igual (hay que decirlo, esto reduce las opciones de piratear). Una de las cosas interesantes que permite esto es que podrás chatear con tus amigos de RealID mientras estés jugando. La nueva casa de subastas, que permitirá comerciar los objetos que te encuentres usando dinero real y que es una de las razones para estar siempre conectado, no está disponible en el beta.

En cuanto a la interfaz, se mantiene a grandes rasgos el sistema que usábamos en Diablo II, agregando un par de cosas que en general hacen más cómoda la forma de juego. Un cambio pequeño pero que se nota es que ya no necesitas tener un cinturón con 25 espacios para poner pociones, porque los frascos se pueden agrupar todos juntos en el mismo cuadrito. Otro cambio importante y que se agradece es que podrás cambiar los poderes que elegiste para tu personaje usando el Nephalem Altar: así, no te quedas para siempre con los skills que tomaste al principio cuando no sabías nada, o si quieres hacer PvP un rato podrás escoger lo que te sirve más para ese fin.

El juego integró además un sistema de “checkpoints”, que son el lugar donde reaparecerás cuando mueres. A diferencia de las versiones anteriores, no tienes que correr a recuperar tus cosas porque revives con todo puesto, aunque el equipo deberá ser reparado. Por otro lado, se reemplazó los scrolls de portales con la “stone of recall”, que te permite volver al pueblo. Para los que hayan jugado World of Warcraft, es lo mismo que la hearthstone.

Adicionalmente, los personajes podrán aprender profesiones fabricar su propio equipo “entrenando” al herrero, encantador y otros – en el beta sólo está disponible el herrero – algo que sin duda se volverá interesante cuando esté disponible la casa de subastas y se pueda comerciar. Básicamente hay que recolectar materiales y “páginas de entrenamiento” para subir de nivel en el área que te interese.

 

Diablo III también integra multiplayer. Se puede jugar de hasta cuatro personas, aunque personalmente creo que se disfruta más si lo juegas solo. El modo multijugador no se diferencia mucho de lo que estaba disponible en Diablo II, es decir, no se incentiva el trabajo en equipo, sino que simplemente avanzas matando monstruos con otra gente que también mata monstruos.

Las partidas Player versus Player (PvP), que han aparecido en algunas vistas previas de Blizzard, no están disponibles en el beta. Se sabe, eso sí, que serán algo separado de las partidas multijugador. Cuando estás en un grupo de a cuatro, no es posible volverse hostil hacia otro jugador.

Uno de los principales cambios positivos es que las recompensas (loot) se asignan por jugador. Ya no será necesario hacer clic más rápido que el resto para quedarse con la pieza más jugosa, ni sufrir porque tienes mucha latencia o lag y te quedabas siempre sin nada.

Conclusión

El beta de Diablo III promete un juego que mantendrá el espíritu sombrío de las entregas anteriores, pero dándonos una historia más cohesionada que sume todas las partes de la saga en una gran historia épica. Los personajes interactúan más con nuestro personaje y deslizan misterios por resolver. El modo de juego se mantiene igual – basado sobre todo en el clic de tu mouse -, aunque se agregan algunas opciones extra, como la de crear equipo propio.

En general, el beta cumple con abrir el apetito y reforzar la idea de que estamos ante el mismo espíritu que impulsó las primeras versiones. Claramente, ahora hay un negocio mejor armado de parte de Blizzard, que integrará cosas que hemos visto en otros juegos de la compañía, pero a primera vista, no parece que Diablo III vaya a decepcionarnos.

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