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The Elder Scrolls V: Skyrim [NB Labs]

Un juego que, venciendo la curva de aprendizaje, de seguro te va a absorber durante varias semanas.

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Introducción: Licencia Médica

En los últimos años no he sido precisamente un gamer, principalmente por falta de tiempo libre y múltiples deberes familiares. Pero se podría decir que afortunadamente tuve un permiso médico que me obligó a estar en casa por dos semanas desde el 15 de noviembre, y lo aproveché para jugar Skyrim en forma intensiva. Ninguna otra conjunción astronómica podrìa explicar que justo haya terminado en mis manos el deber de reseñar el que será probablemente el título del año.

Llegué a Skyrim con varias aprensiones, principalmente derivadas de no haber jugado los anteriores Elder Scrolls. Soy fan de los RPG y jugué los Diablo, los 9 títulos de Ultima, casi todos los Final Fantasy y ahora último los Dragon Age, pero de Elder Scrolls no tenía mayor experiencia que el uso que le dábamos al Oblivion para correr benchmarks en CHW. Justamente el último que terminé fue el Dragon Age 2 y aunque no es tan bueno como la primera parte fue una buena experiencia en suma, pero una experiencia sumamente guiada. Dragon Age 2 tiene side quests pero no es lo que se dice “no lineal”. Por el contrario, a medida que avanzas en la historia hay varias side quests que simplemente quedan en el tintero. Al mismo tiempo la interfaz es muy sencilla y en media hora ya estás jugando de lleno inmerso en la historia.

Venir de Dragon Age 2 me afectó porque me encontré con todo lo contrario: una interfaz menos amistosa, un comienzo poco adictivo, una curva de aprendizaje bastante empinada, una historia completamente no-lineal y un aspecto gráfico que no me satisfizo al principio. Por lo mismo y porque soy el primero en reconocer cuando hago una mala compra me presenté en el hilo de conversación de CHW y dije: “perdí USD 60, esta es una mala compra”. Claro que casi me mataron por decir tamaña herejía. Pero cuando ya gastaste ese dinero, te quedan 12 días de licencia médica, eres porfiado y tienes paciencia para aprender, incluso esos inconvenientes iniciales pasan a segundo plano a fuerza de jugar.

Entendiendo Skyrim

Empecemos por el final: el aspecto gráfico. El juego está pensado para que lo juegues en Ultra. Si no tienes una super tarjeta de video juégalo a menor resolución, pero con calidad Ultra y ojalá con filtros. La experiencia es infinitamente mejor a 1400×900 con filtros y calidad ultra que a 1920×1080 con calidad media. De hecho, en calidad media el juego se ve horrible, mejor ni hacer la prueba. Una vez calibrada la mejor calidad-resolución que podía elegir para ver la acción con fluidez, el segundo paso fue acostumbrarme a la interfaz y recorrer la curva de aprendizaje: respecto de lo primero, creo que todavìa no me acostumbro y creo que definitivamente es poco amigable. Respecto a lo segundo, se va mitigando durante las primeras horas, pero si uno busca una duda en internet se da cuenta de que muchos aspectos vitales del juego no están bien explicados, no quedan claros en el “tutorial” del inicio que con suerte te enseña a correr, saltar, abrir puertas y matar monos. Esto es doblemente grave en un juego donde el meollo de la experiencia no es hack & slash sino todo lo contrario, es amplia como la vida misma.

¿A qué me refiero con esto? Hay decenas de disciplinas o escuelas en las cuales vas ganando práctica. Por ejemplo usar dagas te hace más experimentado en One Hand. Defenderte a punta de relámpagos te hace más hábil en la escuela mágica de la destrucción y preparar pociones en los laboratorios de alquimia te hace más entendido en aquella, y como recompensa tus pociones son un poco mejores cada vez. Las distintas disciplinas que puedes aprender son tantas que ni siquiera vale la pena listarlas todas, pero sí señalar que al subir de nivel ganas la posibilidad de aumentar una de tus tres estadìsticas principales (Magicka, Salud y Stamina) y una habilidad (llamada “Perk”) que es en buenas cuentas un bonus o característica nueva para una de las disciplinas que manejas, y puedes aprenderla en la medida en que seas experto en ella. Por ejemplo si te acomoda la arquería tienes perks que aumentan el daño de los arcos, o la probabilidad de asestar un tiro crítico, pero a medida que quieres perks más avanzados no sólo tienes que haber aprendido el precedente, sino tener cada vez más experiencia como arquero. Puede que tengas perks de sobra y seas nivel 50 pero nunca usaste un arma a dos manos y por lo tanto no te da el coco para aprender la habilidad Sweep. En otros juegos un punto de habilidad puede gastarse en aprender un hechizo nuevo. Acá los hechizos se aprenden comprando un libro, pero puedes aprender el perk que hace que los hechizos de fuego hagan doble daño.

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Dije mago y no quiero seguir sin aclarar otro aspecto confuso de Skyrim: acá se toman el multiclase en serio, al punto que no hay clases. Puedes elegir la raza de tu personaje y eso predispone si es mejor para tanquear o para la magia, pero en realidad depende de ti. Si usas magia te haces experimentado en magia y tienes experiencia suficiente para aprender los perks más avanzados de esa escuela. Si usas arco lo mismo, mandoble, daga… lo mismo. La experiencia va construyendo tu clase, pero es algo orgánico. Mi personaje es arquero en la larga distancia, mago en media distancia y maneja dos dagas en pelea corta, pero esa es sólo parte de la historia, porque la habilidad más desarrollada es la herrería. Tal como lo leen. No conozco otro juego multiclase en donde se pueda ser mago-asesino-herrero.

Ahora, si muchos pensaron que las habilidades blandas (herrería, alquimia, encantamientos, cerrajería) son menospreciadas y todo el mundo gasta sus perks en puro daño, se equivoca. Yo hice justo lo contrario: aumenté la herrería por sobre todas las otras habilidades, y esto lo hice derechamente forjando dagas de hierro, las cuales hacía con lingotes de hierro que compraba con lo que ganaba en las quests o en el combate rutinario, o bien fundiendo el mineral de hierro que recolectaba en las cuevas. Se podría decir que me pagué los estudios de herrero con lo que ganaba como guerrero. Gracias a eso pude alcanzar el nivel más alto de herrería en nivel 30, con todos los perks de esa disciplina, y pude forjar y luego mejorar armas y armadura superiores a cualquier equipo que pudiera encontrar en una quest. No soy tan bueno encantando asi que parte de mi indumentaria son cosas que no hice yo mismo, pero el armamento forjado y mejorado sí es superior, y aunque salí a continuar la historia con pocos combates en el cuerpo no me vi en franca desventaja, porque salí con un arco y dos dagas muy superiores a la media. Al encantar un objeto puedes renombrarlo y mi arco de Ébano se llama, tranquilamente: “El Arco de la CSM”.

Ojo, que se gana experiencia también aprendiendo herrería, alquimia y todas las disciplinas. Yo subí de nivel no pocas veces mientras practicaba en esas áreas. Además de la práctica reiterada, hay muchos NPC que ofrecen la opción de entrenarte en su especialidad, claro que sólo puedes entrenar cinco veces por nivel, las clases van subiendo de precio y pasado cierto punto ya no hay nadie capaz de enseñarte.  Pero cuando llegas a la cima de una escuela, te das cuenta de que tienes una veintena de otras disciplinas que has descuidado y puedes trabajar. Otra fuente de conocimiento son los libros. Las casas, castillos y calabozos están llenos de libros y muchos son sólo texto que le da sabor a la historia, pero algunos en especial te aumentan alguna habilidad por el sólo hecho de leerlos, y ojo, no son libros de autoayuda.


Eso respecto a las disciplinas. Respecto a la magia, también tiene sus complicaciones. Para empezar no sólo están los hechizos propiamente tales que gatillas con las manos (léase, con el mouse). También están los Shouts, gritos en el idioma original de los dragones y que son una habilidad única del protagonista, aka el Dragonborn o Dovaihkin . Parte importante del trasfondo de la historia consiste en aprender y dominar los distintos shouts, que se van aprendiendo en ciertas ruinas ancestrales y se activan absorbiendo el alma de los dragones que vas matando. en tercer lugar tenemos los scrolls y báculos, que permiten ejecutar un hechizo aunque no lo conozcas, claro que el scroll se usa una sola vez y los báculos se van descargando. En cuarto lugar, hay una especie de menhires que te dotan con una “bendición” que puedes usar una vez por día y, por último, algunas razas tienen un hechizo intrínseco (otras tienen una habilidad intrínseca) y todo eso lamentablemente compite por la misma tecla.

Como la vida misma

Aunque la mecánica de juego está llena de complejidades, lo importante es asimilar lo esencial de ésta para concentrarse en el fondo del asunto, la historia y su aspecto sensorial. En este sentido, Skyrim es un deleite para la vista y el oído. He jugado títulos que tenían excelentes despliegues gráficos de escenarios majestuosos, pero nunca a este nivel. Skyrim realmente se despega de la gama alta subiendo la vara hasta otro límite. Su uso de texturas, sombras, reflejos y desenfoque por distancia o niebla logran una experiencia inmersiva que incluso provoca una respuesta orgánica inconsciente: los cambios de iluminación inducen una suerte de ritmo circadiano sincronizado con la luz solar, los acantilados de verdad provocan vértigo y los saltos de mucha altura un nudo en el estómago. Los efectos climáticos también son impecables: la lluvia molesta, las nevazones obstaculizan la vista a pocos metros, y cuando amanece con un sol radiante dan ganar de salir a trotar y matar vampiros. La música es otro componente que suma a la experiencia y sus cambios de ritmo son buen complemento para entender una situación de peligro. Ir por los campos y ver pasar una enorme sombra alada a tus pies mientras cambia la música es signo de dragón aunque todavía no lo veas ni oigas y te sube la adrenalina a tope.

Los NPC están llenos de historias. Muchos son sólo comparsa, pero otros tantos tienen su propia personalidad y alguna mini-quest que a veces consiste simplemente en entregar una carta o ayudar con unas monedas. Luego esos mismos NPC te recuerdan y agradecen. De entre todos ellos, hay varios que puedes reclutar para ser tus compañeros de armas, aunque en este sentido sólo puedes tener uno a la vez salvo en quest especiales en donde te acompaña más gente, claro que esa gente se manda sola y no le puedes dar órdenes. Hay que señalar, eso sí, que los diálogos son un poco impersonales y los interlocutores más bien inexpresivos. Las voces están bien pero les falta emoción para compensar la rigidez de los rostros. Esto se hace patente si decides casarte: el cortejo previo es casi inexistente y la relación no es particularmente romántica, pero dicen que en Skyrim los peligros son muchos, las vidas son breves y es mejor priorizar lo práctico en vez de darse muchas vueltas. No dejan de tener razón. Con ustedes, mi señora, Muiri:

Revuelve el puchero, vieja, que vengo de matar un troll

El mapa es enorme y hay cientos de calabozos, cuevas, castillos, ruinas, torres y ciudades por explorar. Estas últimas son un caso particular: hay construcciones que quitan el aliento, configuraciones que en la realidad serían imposibles o impracticables pero acá son funcionales y le dan a cada ciudad-estado una personalidad propia que contagia y se nutre de la personalidad de sus habitantes, que son bonachones en Whiterun, y solapados en Riften. Para moverse entre locaciones que ya conoces basta un click en el mapa, pero para llegar a locaciones que no has visitado tienes que hacer el camino a pie (o a caballo si compras o robas uno) teniendo la oportunidad de descubrir ubicaciones nuevas. Hay casos en que el camino para llegar a locaciones marcadas en el mapa no es obvio y te encuentras rodeando montañas o derechamente intentando escalarlas,  cruzando lagos a nado y leyendo señales camineras en unas encrucijadas en donde no hay ni bandidos para preguntarles dónde queda la ruina enana más cercana.

La inteligencia de los enemigos es otro aspecto a destacar. En vez de imponerse por fuerza bruta, los grupos de enemigos se coordinan eficazmente entre sí. Los arqueros se escabullen y tienen mejor puntería que tú, y los dragones, bueno, hasta el momento en que aterrizan y se ponen a tiro pueden tenerte varios minutos bailando para esquivar las ráfagas de fuego o hielo. Los gigantes, que habitualmente pastorean sus mamuts pacíficamente, son capaces de darte caza durante kilómetros si los sacas de sus cabales, y es aterrador sentir como retumba la tierra por el hecho de tenerlos persiguiéndote. Dije que no era un juego hack & slash pero igual tiene mucho de eso, mal que mal hay legiones enteras que exterminar. Esto puede hacerse un poco monótono por lo que se agradece mucho cuando el juego decide intercalar una secuencia en tercera persona, como la que ocurre cuando usas exitosamente el sigilo y matas a un enemigo limpiamente.

Tengo una daga en cada mano y sí, estoy feliz de verte

La historia central es interesante de por sí, pero las quests secundarias son a veces igual de interesantes o más. Jugar Skyrim es como jugar varios juegos en uno, sobre todo por quest secundarias complejas que se descomponen en media docena de sub quests y a veces más. Todas ellas contribuyen a darle sabor a un país fronterizo, dividido por rivalidades políticas y raciales, amenazado por la decadencia de los viejos clanes y por el resurgir inexplicable de los dragones. Entrar en este mundo, como dije en un principio, no es llegar y jugar. Requiere experiencia, requiere aclimatación y por lo mismo el juego puede no ser del gusto de las masas de jugadores casuales, pero remontando la curva de aprendizaje hay una extensa meseta de entretención y emociones que te puede capturar por varias semanas. Si de verdad los gamers extremos no tienen vida, y sustituyen su vida con los juegos, al menos podemos decir que Skyrim es un sustituto más digno porque abarca más aspectos de la vida real, al punto que te puedes casar, comprar casa y amoblarla.

 

Conclusión

Tal vez algunos me dirán que es un Labs inconsecuente porque empecé odiando el juego y terminé fanatizado. Yo lo veo al revés. Si el juego me hubiese gustado desde un principio, si yo tuviese una larga historia de fan de la saga Elder Scrolls, yo habría estado predispuesto a calificar bien a Skyrim. Por el contrario, empecé sin ninguna expectativa y no particularmente sorprendido por este juego, y me tocó ver cómo el mismo juego me iba convenciendo de su calidad hasta dar vuelta por completo la mala impresión inicial. Por lo mismo, considero que mi juicio es particularmente objetivo y particularmente crítico respecto de este título, y no tengo sesgo alguno para darle la máxima puntuación. El juego no es perfecto, pero este puntaje no es para la perfección sino para las obras maestras, y estamos frente a una obra maestra.

Lo Imperdible

– Escenarios, y en general gráficos fuera de serie
– Historia riquísima, muy extensa y plagada de ramificaciones
– Amplitud de habilidades, disciplinas y clases
– Universo abierto especialmente adecuado para jugadores a los que les gusta explorar.

Lo Impresentable

– Interfaz poco amigable para los principiantes
– Glitches/bugs típicos de los juegos de Bethesda
– Curva de aprendizaje más empinada que el promedio de los RPG
– Se supone que eres el único en siglos en poder usar los Dragon Shouts, pero los zombies Draug lo hacen a voluntad, muchas veces dejándote en ridículo. Exijo una explicación! (Update: esta parte era una humorada, la existencia de los Greybeards demuestra que no eres el único, pero encontrarme con zombies haciendo shouts, cuando ni siquiera les quedan pulmones para gritar, me bajó de la nube rápidamente.)

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