La decepción del año [NB Aguards 11]

La decepción del año [NB Aguards 11]

Juegos de los que, definitivamente, se esperaba más. Mucho más.

Es absolutamente esperable que de todos los ¿casi miles? juegos que se lanzan al año, no todos gusten por igual y menos, que todos sean un hit solo comparable al éxito de los wachiturros. Sin embargo, hay algunos juegos de los que se espera bastante y terminan siendo un fracaso, quizás no comercial pero sí en cuanto a convencer a la gente de sus bondades; quizás por sus antecedentes, porque vienen de primeras partes exitosas, o simplemente porque se promocionaron convenciendo al mundo de alguna cosa que en la realidad no es así.

Sin más preámbulo, estos son los nominados al que quizás es el premio más triste: la Decepción del año.

Crysis 2

Muchos le dimos un voto de confianza ante el excepticismo de los jugadores de la vieja escuela que se sintieron casi traicionados y apuñalados por la espalda con este nuevo enfoque de Crytek. Pero sus limitadas opciones de todo tipo frente a su primera parte y la falta de soporte para DirectX 11 desde su salida en PC hicieron que mucha gente se sintiera poco menos que estafada (sí, es una exageración, pero también lo eran los comentarios que se podían leer durante esos días). Más importante aún, la campaña a muchos se nos hizo bastante plana y sin chicha (lo tengo ahí, tirado a la mitad, y tengo cero motivación de continuar), y el multijugador no es más que otra copia de Call of Duty. Si la propia gente de Crytek ahora reconoce que quizás perdieron el rumbo al hacer Crysis 2, por algo será.

Rise of Nightmares

El “primer juego hardcore para Kinect” tenía buenas intenciones, pero como muchas veces pasa, se quedó solo en eso. Diseñado como para jugarse exclusivamente con el sensor de Microsoft,  pero con una temática algo más seria y más adulta, finalmente pasó sin pena ni gloria: ni vendió todo lo que se esperaba que vendiera, ni menos se llevó demasiadas loas por parte de la prensa y jugadores. Quizás lo que le pasó la mayor factura fue que su gran cualidad, esa de jugarse con Kinect, tenía algunas cosas buenas y otras horrendas, lo que finalmente le jugó en contra, tanto que a día de hoy mucha gente ni sabe que este juego existe. Seguro que por aquí hay más de alguno.

Duke Nukem Forever

Con Duke Nukem Forever hay que ser un poco indulgente: el extenso y accidentado desarrollo del juego tienen gran parte de la culpa. Sin embargo, uno valora el producto final sin considerar (mucho) lo que hay detrás, y Duke Nukem Forever es un juego anticuado, pero no en el buen sentido. Prácticamente fue lanzado para hacerle honor a su nombre, y hasta en Gearbox en su momento se desmarcaron del juego diciendo que solo lo iban a completar, lanzar y poco más, aunque igual después se quejaron de que el juego no fue analizado con justicia. La nostalgia es buena, pero a veces no tanto, y si bien los fans de Duke pueden haber quedado más que satisfechos, para el resto es un juego más, pero con un nombre milenario. No basta con eso.

Dead Island

El concepto era más que interesante en el papel: RPG occidental, zombies, una isla paradisiaca, sobrevivencia. Pero después es ponerse manos a la obra (o al control), y darse cuenta que Dead Island simplemente no da la talla al lado de sus pares. Principalmente, por un sistema de progresión bastante plano, una curva de dificultad prácticamente nula, y un puñado de bugs que se tomaron por asalto todas y cada una de las versiones el juego y que hicieron a muchos perder sus partidas. Y si a eso se le suman algunos errores de diseño impresentables para el género en el que cae… uf. Es una pena que algo con bastante potencial termine reducido a un panfleto de un RPG con zombies, y esto lo digo con propiedad, después de más de 20 horas de juego.

Bulletstorm

Desde Epic Games decían que los first person shooter se estaban tomando las cosas demasiado en serio, y por eso Bulletstorm venía a limpiar un poco la mesa entre tanta seriedad, y además a ofrecer algunas de las mejores combinaciones de jugadas en un first person shooter. Pero al final esas jugadas quedaban reducidas principalmente a “látigo más patada”, y eso sin contar que el juego parecía orientado principalmente a adolescentes rebeldes llenos de testosterona y con ganas de maldecir a quien se le cruzara. Finalmente, Bulletstorm no es un despropósito de juego, pero tampoco es la obra maestra que muchos creyeron que sería solo por llevar el nombre de Epic y la firma de Cliffy B.

Rage

Hablar de Rage es complicado, sabiendo que John Carmack está detrás de la última obra de id Software. Pero si nos ceñimos estrictamente a lo que significa Rage como juego, todo se queda a medias: Rage no le llega ni a la suela del zapato a sus antecesores provenientes del estudio. Las versiones de consola tuvieron su gracia tecnológicamente hablando (60 cuadros por segundo no es lo normal a día de hoy), pero en PC los problemas se multiplicaron por mil desde su primer día. Hablando estrictamente de la parte jugable, tampoco significó ninguna revolución en el género, y después de todo lo que se anticipó, muchas personas se quedaron con gusto a poco.

Link: Todo sobre los Niubie Aguards 2011