iTunes Store Latinoamérica [FW Labs]

iTunes Store Latinoamérica [FW Labs]

En este SuperHiperMegaReviews Triple Agrandado con Extra Tocino™ analizamos en profundidad la llegada de la iTunes Store a Latinoamérica.

A comienzos de la semana pasada, y después que discurrieran múltiples filtraciones y rumores, por fin se dejó caer en suelo latinoamericano el último componente que faltaba para que la experiencia iTunes-iPhone/iPod/iPad estuviera completa. Probablemente todavía sea muy prematuro aseverarlo, pero a juzgar por movidas como ésta, pareciera que Apple por fin comienza a tomar nuestra región en serio. Aunque a decir verdad, es bien impresentable que esto ocurriera 8 años después de que la iTunes Store viera la luz.

Podríamos echarle la culpa de esto último a Apple por su falta de interés en el continente, o a las compañías discográficas y los eternos meollos que tejen en torno a los derechos de autor. Como sea, probablemente estaríamos especulando, sin contar que el ejercicio no tiene sentido alguno. Lo importante es que iTunes Store por fin está en Latinoamérica y esta vez trae música y películas incluidas en el catálogo y ya no sólo con aplicaciones y una escueta selección de podcasts.

La idea aquí es hacer algo similar a lo hecho con Netflix hace un par de meses en uno de nuestros flamantes SuperHiperMegaReviews Triple Agrandado con Extra Tocino™. Por lo tanto, lo que leerán a continuación es una completa reseña (dentro de lo humanamente posible) de la iTunes Store en su versión chilena; un nuevo actor en el mercado del consumo de bienes digitales que definitivamente podría cambiar las reglas del juego, tal y como se espera que lo haga Netflix en el mercado de las películas con sus escuetas tarifas en el mediano plazo.

Asumiendo el riesgo de apretar poco, en este review intentaré abarcar bastante. Ya que la tienda musical de iTunes es una experiencia de la cual América Latina (excepto México) estuvo privada durante 8 años, hay varias funciones que, a pesar de no ser demasiado nuevas, podrían resultar interesantes y dignas de mención precisamente por no encontrarse hasta hace poco accesibles para el común de los mortales.

Sin más cháchara entonces, vamos a lo nuestro.

Interfaz

Partamos por la presentación visual. Para ingresar a la tienda hay que descargar e instalar iTunes, necesario también para ingresar a la App Store. A este respecto no existe ninguna diferencia con cualquier otra versión extranjera de la tienda. De cualquier manera, si acaso nunca antes has tenido contacto con la iTunes Store, la interfaz es sumamente sencilla, accesible e intuitiva, como suele ocurrir en la mayoría de las plataformas de software desarrolladas por Apple. Por su parte, también existe la posibilidad de acceder a una versión móvil desde tu iPad, iPhone o iPod Touch.

La portada muestra como encabezado una especie de cartelera animada con los contenidos destacados, los que intentan ser visualmente llamativos y abarcan una gran porción de la pantalla de inicio. En esta ocasión, y como la tienda se estrena en Latinoamérica, se ha destacado algo de música en español como Serrat & Sabina, Shakira, Calle 13 y Maná.

A la derecha de la pantalla de inicio tenemos los clásicos rankings de lo más vendido. Así, donde antes veíamos sólo la lista de aplicaciones más descargadas, ahora vemos, en cambio, una con los singles más vendidos, otra con los álbumes más vendidos y una para películas.

En el borde superior encontramos un banner que nos permite acceder a la página de inicio, a las secciones de música, películas, App Store, libros, podcasts y iTunes U en todo momento, así como a las correspondientes subcategorías dentro de cada uno de estos apartados. En el caso de la sección de música tenemos una amplitud de géneros que abarcan desde rock hasta pop, pasando por electrónica, alternativa y en general lo que se nos ocurra.

En la parte inferior de la pantalla de inicio tenemos otros contenidos destacados por Apple, incluyéndose aplicaciones, películas y, cómo no, música. Como cabría esperar, esta última clase de contenidos es la que domina ampliamente la sección de recomendaciones o destacados.

Un detalle interesante, en términos de interfaz, dice relación con los sitios particulares de cada artista. En la iTunes Store de otros países, los artistas musical o comercialmente más importantes suelen contar con un diseño peculiar o un fondo propio que adorna sus álbumes, singles y vídeos musicales. Como queda en evidencia en las siguientes imágenes, eso no existe de momento en la iTunes Store chilena, aunque probablemente se encuentre en la lista de detalles a implementar próximamente.

iTunes Store de Estados Unidos.

Mismo artista en la iTunes Store de Chile.

Catálogo

Como era de esperarse, todo lo musicalmente (o más bien comercialmente) bombástico que debería estar, está, tanto si se trata de canciones como si se trata de vídeos musicales. Si buscamos Coldplay, existe. Si buscamos Rihanna, está. Al final, la clase de artistas que podrían encontrarse en las listas de lo más comprado en la iTunes Store de Estados Unidos, y que representan el caballito de batalla de las compañías discográficas en estos días, hacen acto de presencia también en su símil para la región.

En general el catálogo es amplísimo. Podemos encontrar desde las bandas de rock legendarias que han sentado precedente, hasta el pop más accesible y reciente, pasando también por artistas quizá no tan conocidos y bandas sonoras de películas. Si tuviera que resumirlo en par de líneas, diría que nada de lo que hoy puede comprarse en una cadena tradicional de discos en nuestro país falta en iTunes.

Ahora bien, los que busquen contenidos un poco más rebuscados y que podrían aparecer en la iTunes Store de Estados Unidos, como bandas sonoras de videojuegos, música de animé o composiciones tradicionales de Mauritania, se encontrarán con que, salvo casos contados con los dedos de las manos y un pie, prácticamente nada de eso existe acá.

Faltan cosas, sí, pero esto debiera cambiar en la medida que se vayan realizando las correspondientes negociaciones con más sellos discográficos. De momento se encuentran incorporados a la iTunes Store de Chile EMI Music, Sony Music Entertainment, Universal Music Group, Warner Music y “miles de sellos”, según clama Apple.

Por otra parte, tratándose de la llegada de la iTunes Store a nuestra región, hubiera sido más que bien recibida alguna sección con material de procedencia exclusivamente latinoamericana. Pero como tal categorización no existe, decidí buscar manualmente algunas bandas chilenas para comprobar qué tan en serio Apple se ha tomado nuestro continente. A modo de ejemplo tomé a los grupos Los Prisioneros, La Ley y Chancho en Piedra.

Como indicaba antes, la disponibilidad de álbumes depende de los sellos discográficos que se han incorporado. Desconozco las compañías en particular con las cuales cada una de estas bandas ha negociado para lanzar sus discos, por lo tanto desconozco también si es por esta u otra razón que tienen tan poco que ofrecer en la tienda. En el caso de Los Prisioneros, sólo podrán encontrarse dos de sus seis discos de estudio. En el caso de La Ley, son cuatro discos de siete los disponibles. Y en el caso de Chancho en Piedra, podemos encontrar cinco de sus ocho álbumes de estudio.

Infiero que muchos de los discos faltantes, tanto de bandas nacionales como de otras agrupaciones latinoamericanas, fueron lanzados de forma independiente y por lo tanto no se encuentran al amparo de los grandes sellos con que Apple ha negociado. De cualquier manera, se hubiera agradecido que dentro de los “miles de sellos” independientes con los que Apple trató, se hubiera puesto énfasis en las bandas locales más importantes.

Comprando música

Para efectos de realizar un review completo como corresponde, vuestro servidor se sacrificó comprando unos cuantos discos y varias cosas más.

Primero que todo, para comprar hay que contar con una Apple ID. Las condiciones de pago son las mismas que debían cumplir cuando hace tres años registraron sus tarjetas de crédito en una cuenta de Apple para comprar una que otra aplicación para iPhone o iPod. De hecho, para adquirir canciones y vídeos he estado utilizando sin problemas la misma Apple ID que creé hace un par de años y en la que tengo mis aplicaciones. De todas formas, si van a crear una cuenta por primera vez, deben saber que sólo se aceptan tarjetas de crédito o bancarias con cupo en dólares.

Volviendo a esta triste historia de consumismo, para el caso particular experimenté descargando un álbum razonablemente antiguo y conocido: OK Computer de Radiohead, lanzado en 1997.

El tiempo de descarga fue razonablemente bajo, siempre dependiendo este factor, obviamente, de la calidad de la conexión. Pero a diferencia de otros servicios, en los cuales puede ser un auténtico suplicio descargar o ver material en línea –aunque se cuente con una conexión digna de laboratorio del MIT–, aquí no existe problema alguno en dicho sentido. De hecho, utilizando una conexión de 6 Mbps, un disco con 24 canciones estaba listo en alrededor de 5 minutos, incluso mientras era descargado simultáneamente en mi iPhone.

Cada disco incluye sus pistas en AAC de 256 kbps (libres de DRM pero firmadas digitalmente con la cuenta de correo que se utilizó para comprar), con su correspondiente carátula y metadatos. Lamentablemente no todos los campos de información disponibles vienen rellenos con los datos que correspondería. Por ejemplo, ni en OK Computer ni en ninguno de los otros álbumes que compré se incluye la información de los compositores.

Un punto que tampoco se puede dejar pasar aquí es la baja calidad de algunas imágenes. Cuando existe un consenso más o menos establecido de que las carátulas deben ser como mínimo de 500×500 pixeles, repentinamente me encuentro con álbumes como PULSE, de Pink Floyd, que muestran un disco fotografiado. Desde luego se trata de algo que, en lo particular, me parece hasta impresentable y bastante alejado de la calidad de las imágenes que uno esperaría que vinieran incluidas, sobre todo siendo Apple una compañía que se suele fijar en los detalles y en entregar una experiencia de uso agradable.

Otro aspecto molesto es que los archivos tampoco incluyen las letras de las canciones, de manera que cada usuario deberá darse el trabajo de buscarlas en Google y pegarlas manualmente en el correspondiente campo de información de cada archivo, o recurrir a alguna applicación de tagging masivo como GimmeSomeTune o Get Lyrical (ambas para Mac).

Un último pequeño detalle que también noté es que los discos que no tienen pausa entre las pistas, es decir aquellos que se reproducen de forma continua (generalmente álbumes conceptuales), no vienen con dicha opción activada por defecto, de manera que si tienes activada la función de fundido entre canciones, el álbum no presentará la continuidad que debiera tener a menos que uno seleccione las canciones, vaya al campo de información y modifique la opción “álbum sin pausa”.

Pero yendo a lo importante, que es la música propiamente tal, creo que no hay razón para quejarse. La calidad de audio de los archivos AAC a 256 kbps es impecable, sin olvidar que se trata de archivos con pérdida. En mi caso particular utilicé unos audífonos Sennheisser HD 485, y sinceramente no veo (u oigo) razón para desmerecer la calidad de audio de las canciones compradas a través de la iTunes Store versus la calidad de audio que puede apreciarse en un disco en formato tradicional.

Lamentablemente este asunto es de muy difícil apreciación, corriendo por cuenta de cada usuario el deber de comprobar la calidad. Además, obviamente influye el dispositivo de audio y los audífonos que se utilicen. Pero insisto en que no hay nada que temer en este aspecto.

iTunes versus CD y precios

El precio de cada disco es muy variable. Un disco doble como PULSE de Pink Floyd, cuesta US$ 19,99 con un precio individual por canción de US$ 0,99. Álbumes clásicos como The Dark Side of the Moon de Pink Floyd y Abbey Road de The Beatles, pueden encontrarse a US$ 9,99 cada uno, con un precio de US$ 1,29 por canción. Otros álbumes como Nevermind de Nirvana, pueden encontrarse a US$ 8,99, con un precio individual por canción de US$ 0,99. OK Computer, de Radiohead, se encuentra a US$ 6,99, con un precio por canción de US$ 1,29. Y por apenas US $4,49 puedes llevarte un disco como A Rush of Blood to the Head de Coldplay, costando cada pista individual del disco, inexplicablemente, US$ 1,29. Por su parte, el precio de los vídeos de música oscila entre US$ 1,99 y US$ 1,49.

Al final,  estos ejemplos demuestran que los precios pueden ser tan variados como la oferta musical disponible. Esto sin perjuicio de que el promedio, al menos según clama Apple, es de US$ 9,99 por disco y US$ 0,99 por canción. Ahora, si me preguntan por el criterio para determinar el precio de un álbum u otro, conjeturo que se basará en una mezcla de antigüedad y trascendencia o volumen de ventas, pero esto probablemente sea tan relativo como los precios mismos.

Es importante señalar también que los precios de la iTunes Store de Chile (y de Latinoamérica en general) a veces difieren de los valores de su par estadounidense, aunque la variación no es significativa. Tomando los mismos ejemplos, PULSE cuesta US$ 16,99 en Estados Unidos, aunque los precios individuales de cada canción se mantienen. OK Computer en su conjunto cuesta más en la iTunes Store de Estados Unidos (US$ 9,99), mientras que los precios de cada canción oscilan entre US$ 0,99 y US$ 1,29. Y en el caso de A Rush of Blood to the Head, el disco es notoriamente más barato en la versión chilena de la tienda, costando US$ 9,99 en la iTunes Store de Estados Unidos.

De nuevo, los valores son muy variables. A veces comprar tu música en la iTunes Store latina puede resultar más barato que si compraras en la versión gringa, y en otros casos podría ocurrir perfectamente lo contrario, pero la mayoría de las veces la diferencia no es trascendente.

A la izquierda, iTunes Store en el iPhone. A la derecha, la aplicación Música mientras se descarga el álbum.

Ahora bien, comparando los precios de iTunes con los de una tienda tradicional de discos, la diferencia de precios resulta ser bastante considerable. Tomando de nuevo como ejemplo un querido álbum antiguo pero vigente, The Dark Side of the Moon vale en una cadena tradicional más del doble de lo que costaría comprarlo en la iTunes Store. El precio en tiendas es de $12.000; en iTunes, realizando la correspondiente conversión de dólares a pesos chilenos, el precio se reduce a poco más de $5.000.

Está demás decir que la experiencia en ambos casos no es la misma. Que un archivo con pérdida difícilmente podría sonar mejor que un CD original, y que la experiencia de tener un CD en tus manos con su folleto y set de imágenes es otra cosa; todo eso es cierto. Pero llegados a un punto de inflexión en que prácticamente todo se digitaliza y el soporte físico comienza a ser cada vez más prescindible, se entiende que estas cuestiones accesorias, para la mayoría y el común de los mortales, pueden ser también prescindibles.

A favor puede decirse que comprar un álbum en iTunes Store conlleva otros beneficios, además del precio. Primeramente está la comodidad de tener un disco “en tus manos” en menos de tres minutos y ahorrarse la salida al mall. En segundo lugar tenemos, asimismo, el confort de contar con la música perfectamente ordenada y catalogada en tu computador de forma automática, con una calidad de sonido muy cercana a la de un CD original y con sus correspondientes metadatos y carátula, sin necesidad de rippear nada ni menos de sumergirte en Internet para andar rellenando campos de información, lo que siempre resulta una molestia. Y si sumamos, en tercer lugar, la comodidad de contar con tu música en todos tus dispositivos al instante, sin andar sincronizando ni transfiriendo nada (más de esto en un momento), la fórmula parece más que convincente.

Algunos dirán que, sorteando las evidentes diferencias en el plano legal, estos últimos beneficios se han solido aprovechar desde el inicio de los tiempos a través de las redes P2P. Sin embargo, diría que en la práctica sólo la primera de estas tres ventajas se aprovecha. Para muchos es costumbre descargar un disco sin pagar y encontrarse con que la calidad de sonido no es la mejor, que a veces los MP3s están hasta cortados y que no viene incluida la carátula ni los tags de cada archivo. Y demás está decir también que nada de lo descargado de forma ilegal se cataloga automáticamente ni mucho menos se sincroniza sin necesidad de cables con tu iPod.

Dicho lo anterior, insisto en que la oferta parece más que atractiva, y entre mantener una colección de CDs y polvo cuyo precio dobla el de su par digital (y sin polvo), personalmente me quedo con la segunda opción, siempre que no se trate de aquellos discos exclusivos y regalones que uno, en su fanatismo, siempre estará dispuesto a guardar como piezas de colección en formato físico.

iTunes LP

Ésta es una de esas curiosidades que, como adelantaba en la introducción, si bien no son estrictamente nuevas, igualmente resultan interesantes y dignas de mención, al menos de pasada.

Si no saben de qué se trata, iTunes LP consiste en el intento de Apple por trasladar algo de esa magia de los CDs a la que antes aludía (folletos, imágenes, etc.) a los álbumes digitalizados que se pueden comprar en la iTunes Store. Así, cuando compren un disco en formato iTunes LP están comprando, además del álbum original, una experiencia audiovisual completa que incluye extras como imágenes, vídeos, pequeños libros, etc.

Como cabría esperar, la sección iTunes LP en nuestra tienda tiene muy poco que ofrecer, al menos de momento. El catálogo es bastante reducido y se limita, en su gran mayoría, a la discografía de The Beatles y Pink Floyd, una que otra banda transcendente entremedio, y a unas cuantas bandas y solistas que, sin ánimo de ofender a nadie o quizá dejando en evidencia mi falta de cultura musical, no había visto ni en pintura.

Como esta vez había poco material entre el cual elegir, me sacrifiqué comprando la recientemente estrenada “Deluxe Experience Version” de The Dark Side of the Moon. El disco tiene un precio de US$ 13,99 e incluye 23 canciones, un documental en vídeo de 25 minutos y la “experiencia” iTunes LP propiamente tal. Todo este material suma un total 623 MB.

Una vez abierto el archivo iTunes LP, que se agrega a nuestra biblioteca como si fuera una canción o vídeo más, nos enfrentamos a una pantalla consistente básicamente en un menú de DVD, en donde podremos revisar audio e imágenes de postales, entradas a conciertos, fotografías de la banda, etc. Nada del otro mundo, siendo franco.

Concluiré este breve apartado limitándome a señalar, primero, que la experiencia “iTunes LP” es apenas más interactiva y completa que un DVD con sus menús y extras. En segundo lugar recalco que lo que hay disponible en este preciso momento es más bien poco, lo cual, dicho lo anterior, tampoco justifica un corte de venas.

Cine en su casa

El desangramiento de la pobre tarjeta que descansa en mi bolsillo no estaría completo sin la correspondiente compra de películas. De manera que además de descargar un par de discos en formato tradicional y uno en iTunes LP, vuestro humilde servidor también se tomó la molestia de seguir reduciendo la correspondiente dieta alcohólica del fin de semana al comprar un film por US$ 9,99.

Las películas disponibles, tal como adelantábamos el día mismo del lanzamiento, corresponden a las de los estudios 20th Century Fox, Paramount Pictures, Sony Pictures Home Entertainment, Universal Pictures, The Walt Disney Studios y Warner Bros. Pictures.

En general el catálogo de películas es bastante aceptable. Incluso, para regocijo de los cinéfilos, esta vez tendremos disponible material relativa y derechamente reciente –a diferencia de lo que ocurre con Netflix– como Cars 2, Piratas del Caribe, El Planeta de los Simios, etc.

Otra diferencia importante con Netflix, en términos del catálogo , es que aquí sí se muestran algunos neoclásicos cuya ausencia es imperdonable, como la trilogía Matrix. Sin embargo, otras piezas clave como Pulp Fiction brillan por su ausencia, de manera que insisto en la idea de que el catálogo no pasa de ser aceptable o “correcto”. Es de esperar, eso sí, que  crezca en el futuro.

Ahora bien, de momento sólo algunas películas se encuentran disponibles en HD, encontrándose la mayoría en definición estándar. Lo bueno, eso sí, es que la mayor parte del catálogo cuenta con audio en inglés y subtítulos en español, lo que nos libra de soportar los doblajes a los que Netflix nos estaba malacostumbrando. Hay casos de largometrajes que se encuentran sólo doblados al español, pero en su favor debo decir que son los menos, y que se trata del doblaje a español “neutro” que podría oírse en el cine, el que supera ampliamente, por cierto, las “joyas” de doblaje que podemos encontrar en Netflix.

En cuanto a series no me queda más que ser tajante: no existen. Así de conciso, así de simple. Para ver temporadas antiguas tendrán que remitirse a Netflix, y si quieren seguir series en curso cuyos capítulos se han estrenado recientemente, me parece que nos vamos quedando sin muchas alternativas legales.

La mayoría de las películas se pueden comprar al precio promedio de US$ 12,99 y algunas están a US$ 9,99. También pueden “arrendarse” algunos títulos, lo que permite ver una película dentro de las 48 horas siguientes al momento en que se ha reproducido el vídeo por primera vez (si se ha comprado y no se ha reproducido la película, hay un plazo de 30 días para comenzar a verla). Eso sí, esta opción está reservada sólo para producciones que no se hayan estrenado recientemente, como ocurre por ejemplo con El Planeta de los Simios, que ya hace algunos meses pudo verse en cines chilenos, y cuya opción de arriendo se encuentra disponible recién a partir del 8 de marzo del próximo año. El costo de esta opción es de US$ 2,99.

En síntesis, creo que el catálogo es tan amplio como el de Netflix (y a ratos más). Sin embargo, creo que en términos de precios la alternativa de ver cine ilimitado por streaming y por poco más de CLP$3.790 al mes todavía bate la de descargar cada película a un precio promedio de CLP$6.755. Eso sí, la gran baza a favor de iTunes Store en este aspecto es la oferta de estrenos o películas al menos razonablemente recientes, mientras que en Netflix habremos de limitarnos, como alguien dijo alguna vez, a la clase de películas que se podían ver en Red TV a las 7 de la tarde.

Por mi parte, y como decía antes, para efectos de probar agregué al carrito de compras El Rey León. Una vez descargada la película, pude corroborar que la calidad de imagen es tan aceptable como lo permite su definición estándar. Por su parte, el audio es Dolby Digital 5.1. Agrego que el film se encuentra doblado –algo que ya se advierte antes de hacer clic en ‘comprar’–, aunque el doblaje, como también anticipaba, no es ningún español coño raro, lo que vuestros oídos seguramente siempre agradecerán de sobremanera.

Para que se hagan una idea, el largometraje animado dura una hora y media, pesa 1,25 GB (que se descargaron en alrededor de 35 minutos) y viene en formato m4v. Además se puede saltar con facilidad a las distintas escenas, tal como si de un DVD se tratase.

iTunes en la nube

Con el lanzamiento del paquete de servicios en la nube de Apple, por todos conocido como iCloud, iTunes en particular recibió dos funciones adicionales: iTunes Match y iTunes en la nube.

El primero de estos servicios es de pago, y por una suscripción anual de US$ 24,99 permite “sincronizar” (técnicamente no es esto lo que ocurre, pero se entiende la idea) la música de tu biblioteca, que no haya sido comprada en la iTunes Store, entre Mac y dispositivos iOS.

Lamentablemente iTunes Match de momento sólo se encuentra disponible en Canadá, Estados Unidos, Europa y Australia, mientras que por parte de Latinoamérica, sólo México y Brasil son beneficiarios de este servicio. Esperemos que les vaya bien, para que iTunes Match pronto pueda extenderse al resto del continente, Chile incluido.

Por su parte, iTunes en la nube es una función que seguramente ya muchos usuarios de iOS podrán haber probado. Básicamente permite que, una vez que se hayan comprado determinados contenidos multimedia en iTunes, estos se “sincronicen” a través de la nube y aparezcan automáticamente en los Mac y dispositivos iOS asociados a nuestra Apple ID.

Hasta ahora esta opción existía sólo para la descarga de libros y aplicaciones, que era lo disponible en la iTunes Store, pero con la llegada de miles de canciones y vídeos al catálogo de iTunes, las posibilidades obviamente se amplían, lo que en la práctica implica que si uno ha comprado un disco cualquiera en el iPhone, las canciones ya estarán descargadas y correctamente catalogadas en la biblioteca de iTunes una vez que lleguemos a nuestro hogar y revisemos el Mac. De igual manera, si tengo activada dicha opción en mi iPad y mi iPhone, una vez que compre el disco en mi Mac, la música aparecerá al poco tiempo en mis dispositivos iOS, como reza el marketing de Apple, “automágicamente”.

Esta funcionalidad resulta particularmente cómoda si queremos sortear el uso del cable USB, la sincronización manual de la música que hemos comprado en iTunes y las transferencias desde el Mac al iPhone, iPod o iPad. Recalco eso sí que, por razones obvias, la funcionalidad sólo es aplicable a las canciones que hayamos comprado en la iTunes Store.

Como última observación, los vídeos (salvo los de música) no se descargan a través de iTunes en la nube, de manera que aún tendría que recurrir a la sincronización manual entre iTunes y el dispositivo iOS de turno si quiero ver las aventuras de Simba y compañía fuera de casa.

Palabras al cierre

La llegada de la iTunes Store a Latinoamérica representa un gran beneficio, tanto para los más fieles usuarios de Apple como para los melómanos en general.

Probablemente  los fieles usuarios de Apple sean los más felices con la aparición de un catálogo musical en iTunes. Quienes cuentan con más de un dispositivo fabricado por Apple podrán dar fe de  que la experiencia musical que la compañía frutal diseñó, con Jobs a la cabeza, sólo ahora está completa, con una biblioteca perfectamente gestionada en iTunes e integrada en Mac OS X, y su música sincronizándose de forma automática e inalámbrica al iPhone, iPod Touch y iPad.

Para el público en general, no cabe duda de que la opción de obtener música de forma legal, rápida, cómoda y en buena calidad también es una opción atractiva. La experiencia de Netflix en el mercado de las películas –a pesar de todas sus limitaciones– parece ser satisfactoria hasta ahora, mientras que los resultados en Estados Unidos son más que esclarecedores. En este mismos sentido es factible esperar que iTunes, tal como se ha podido venir comprobando en los últimos años en México, también repita la fórmula ganadora en suelo latinoamericano.

Y lo cierto es que al final ganan todos. Ganan las discográficas y los artistas, porque un considerable segmento del público, que sólo esperaba buenas alternativas, comenzará a generarles ingresos por bienes digitales que antes probablemente adquirían de forma ilegal. Gana también –cómo no– Apple, que se lleva su propio royalty y observa con calma y disfrute cómo su imperio comercial se extiende por todo el mundo.

Por último, gana también el consumidor, que ahora dispone de una mayor oferta en el mercado, no dependiendo ya únicamente, si se quería comprar música de forma legal, de cadenas cuyo vergonzoso sobreprecio en muchos casos podía alejar cualquier buena intención de “no matar la música”. Si a eso le sumamos la disponibilidad de un catálogo amplio y la posibilidad de comprar música digitalizada en buena calidad, prácticamente nos quedamos sin razones para dudar que la iTunes Store vaya a ser todo un acierto comercial.

Como perdedores, me aventuro a vaticinar, podemos nominar a las cadenas tradicionales de venta de discos. Nuevamente recurriendo a la analogía de Netflix, en dicho caso la masificación del servicio derivó en que empresas como Blockbuster tuvieran que declararse en quiebra. De la misma manera, no sería extraño que las compañías vendedoras de discos, en el mediano plazo, pudieran verse en aprietos si la iTunes Store se asienta con fuerza en el mercado. Por el bien del bolsillo de los consumidores, y porque siempre es positiva la competencia, es de esperar que así suceda.

Lo imperdible

  • Por fin se puede adquirir música legalmente, de forma cómoda, rápida y en buena calidad.
  • Los precios son convenientes.
  • El catálogo cinematográfico incluye películas recientes.
  • La música se distribuye en tu iPhone, iPod o iPad sin intervención alguna del usuario.

Lo impresentable

  • La oferta de música local podría ser mayor.
  • Los archivos de audio no incluyen información del compositor.
  • A veces la calidad de las carátulas no es la mejor.
  • Que se hayan demorado 8 años en traer la iTunes Store a Latinoamérica.