RFID [CHWonders]

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El pago del transporte publico, el tele peaje, el control de accesos, etc. Son solo algunas de las aplicaciones que tiene esta tecnología actualmente. Se espera que en el futuro incluso estos chips vayan dentro de nuestro cuerpo.

La tecnología de Identificación por Radiofrecuencia RFID (RadioFrequency Identification) es, sin duda, una de las tecnologías de comunicación que ha experimentado un crecimiento más acelerado y sostenido en los últimos tiempos. Las posibilidades que ofrece la lectura a distancia de la información contenida en una etiqueta, sin necesidad de contacto físico, junto con la capacidad para realizar múltiples lecturas (y en su caso, escrituras) simultáneamente, abre la puerta a un conjunto muy extenso de aplicaciones en una gran variedad de ámbitos, desde la trazabilidad y control de inventario, hasta la localización y seguimiento de personas y bienes, o la seguridad en el control de accesos.

Son muchas las grandes compañías que apoyan la implementación y el uso sensato de la RFID, por lo que se puede esperar que su futuro sea muy prometedor. No hay duda de que se trata de una tecnología que puede aportar sustanciales ventajas en muchos ámbitos de aplicación.

De que consta un sistema RFID?

-Etiqueta RFID o transpondedor: compuesta por una antena, un transductor radio y un material encapsulado o chip. El propósito de la antena es permitirle al chip, el cual contiene la información, transmitir la información de identificación de la etiqueta. Existen varios tipos de etiquetas. El chip posee una memoria interna con una capacidad que depende del modelo y varía de una decena a millares de bytes.

-Lector de RFID o transceptor: compuesto por una antena, un transceptor y un decodificador. El lector envía periódicamente señales para ver si hay alguna etiqueta en sus inmediaciones. Cuando capta una señal de una etiqueta (la cual contiene la información de identificación de esta), extrae la información y se la pasa al subsistema de procesamiento de datos.

-Subsistema de procesamiento de datos o Middleware RFID: proporciona los medios de proceso y almacenamiento de datos.

Desarrollo

El sistema RFID no es una tecnología nueva, sino que lleva existiendo desde 1940. Durante la Segunda Guerra Mundial, los militares estadounidenses utilizaban un sistema de identificación por radiofrecuencia para el reconocimiento e identificación a distancia de los aviones: “Friend or Foe” (amigo o enemigo). Acabada la guerra, los científicos e ingenieros continuaron sus investigaciones sobre estos temas.

La tecnología RFID parece estar tecnológicamente madura, aunque se halla inmersa en una continua evolución y mejora de sus prestaciones, como evidencia el número cada vez mayor de patentes y publicaciones en este campo. Las etiquetas son cada vez más pequeñas y su capacidad de almacenamiento continúa en aumento, las antenas son más eficientes y potentes permitiendo alcanzar rangos de cobertura mayores, los algoritmos de seguridad son cada vez más robustos… y con ello van surgiendo nuevas aplicaciones innovadoras.

Ha habido diversos casos de éxito en la implantación de sistemas de RFID, especialmente en actividades relacionadas con la logística y la distribución, como los ejemplos de grandes distribuidores como Walmart y Metro. Igualmente, en muchos aeropuertos hay implantado un sistema RFID para la gestión de las maletas. También hay empresas cuyo personal está equipado con una tarjeta RFID para su identificación y gestión de zonas autorizadas o restringidas.

Otros usos actuales son el del transporte público, el tele peaje, seguimiento de animales, gestión de pasaportes y visado, arranque de automóviles, etc.

En las últimas décadas el gran crecimiento económico y demográfico a nivel mundial, han provocado que algunas actividades requieran más tiempo para realizarse debido a la gran afluencia de gente provocando grandes embotellamientos. Y es por esto de que tecnologías como el RFID podrían dar solución a estas problemáticas.

Hoy en día los principales problemas de embotellamiento de gente se producen en las filas de pago y accesos, ya sea en supermercados, cines, estadios, conciertos,  locales de comida, estacionamientos, control de accesos de andariveles en centros de esquí, etc.

Para cada uno de estos problemas la solución es simplemente mediante el pago automático. Ya sea en el cine implementando un sistema en que el cliente solo se acerque a una sala y vea afuera de esta la disponibilidad de asientos y simplemente con entrar se realice el cobro correspondiente, o en un centro de esquí en donde en vez de tener que revisar constantemente los tickets de las personas para acceder a los andariveles, baste con poner un pórtico que lea el chip RFID del ticket que porte cada persona agilizando todo el proceso.

Pero, qué sucede con un supermercado?  El problema acá no es el sistema de pago sino que el tiempo en que toma sacar los productos del carro y pasarlos por el código de barras en la caja, para luego volver al carro. Entonces es aquí en donde un sistema de RFID implementado en cada envase de los productos que se ofrezcan dentro del supermercado permita que la persona simplemente pase con el carro y se sume automáticamente el total de su compra, sin la necesidad de descargar cada una de las cosas que compro, y así de esta manera reducir en gran cantidad los tiempos de compra. Esto aun podría ser más rápido si es que se habilitaran cajas en donde a la vez escanearan tarjetas de pago para así simplemente pasar sin detenerse.

Conclusión

Es así como podemos ver que, para estas problemáticas existe una efectiva solución y en donde además la RFID es especialmente beneficiosa cuando se introduce en el ámbito de valor interno de un proceso. Por ejemplo, puede reducir el tiempo que se tarda en completar el proceso de recepción, la calidad de los envíos en los procesos de transporte y manejo y los costes laborales globales de los procesos de almacenamiento. Otros procesos interdependientes saldrán igualmente beneficiados.

En definitiva, las etiquetas RFID crearán muchas fuentes de valor, desde una mejora de la eficacia en el almacén hasta un ahorro de costes de material, mano de obra y transporte y un aumento de las ventas. De hecho, expertos vaticinan que los ahorros, ganancias en productividad y oportunidades de creación de valor posibles podrían ser más cuantiosos de lo inicialmente previsto. Sin embargo, RFID está en proceso de madurez y coexistirá de manera complementaria con otras tecnologías de identificación automática, como el código de barras, durante varios años.

En primer lugar, porque aún no existe un estándar único a nivel mundial, como ocurre con los códigos de barras, y en segundo lugar porque actualmente RFID no es la solución idónea para cualquier producto. Por ejemplo, en la industria farmacéutica, hay sustancias que contienen líquidos, por lo que la señal puede verse alterada. Esto significa que mientras no se encuentre una solución, se seguirá utilizando el código de barras para estos productos.

Otra razón de peso es el coste. Sigue resultando cara la implantación masiva y mientras los inversores no aprecien un evidente retorno de beneficios, o aparezca algún driver de mercado que fomente su implantación, será difícil alcanzar un despliegue a gran escala. Sin embargo, no debemos olvidar que RFID posibilita un modelo de negocio mucho más amplio que el código de barras.