"Moretones" en nuestro universo podrían corroborar la teoría del multiverso

"Moretones" en nuestro universo podrían corroborar la teoría del multiverso

Es lo que dicen investigadores del University College de Londres.

Actualmente sigue habiendo una enorme carencia de certezas sobre lo que existe más allá de nuestro universo (además de muchas dudas respecto de lo que está adentro), y cada vez atrae más la idea de que en esa vasta inmensidad existan más universos, dando vueltas allá afuera. Faltaban maneras de comprobarlo, pero quizás un grupo de cosmólogos del University College de Londres, liderado por Hiranya Peiris, puede haber hallado una hebra de la cual comenzar a tirar.

La científica y su equipo creen haber descubierto evidencias de otros universos, ya que pareciera que cuatro de ellos han colisionado con el nuestro. Entre las varias aristas de la teoría del multiverso, una sugiere que otros universos aparecen y desaparecen en su propio espacio y tiempo. Esto podría provocar que aparecieran muy cerca o en el mismo espacio que nosotros, golpeándose y dejando hipotéticas marcas en la radiación de fondo de microondas de nuestra burbuja.

Eso es lo que buscaban y encontraron los cosmólogos; hallaron cuatro de estos “moretones” y según ellos es diez veces más probable que se trate de golpes entre universos que cualquier otra cosa de la que tengamos conocimientos.

Por el momento no hay pruebas contundentes como para confirmar (ni desmentir) la teoría, pero un nuevo satélite microondas está recopilando información con una resolución tres veces mejor que la del satélite Planck, que se usó en este estudio. La respuesta definitiva para esta interrogante estaría disponible dentro de un par de años más, cuando recién puedan ser discutidos los datos recopilados. Pero según explica la propia Peiris, por ahora la tecnología disponible haría imposible definir qué pasa realmente.

Mientras tanto, ¿ustedes creen que haya más universos dando vueltas por allá afuera?

Link: Microwave radiation map hints at other universes (New Scientist)