Las crónicas de ALX: Forma y fondo [NB Opinión]

Las crónicas de ALX: Forma y fondo [NB Opinión]

¿Un juego vale menos que un libro sólo porque es un juego? ¿Videojuegos=Malo, Libros=Bueno?

Era una mañana de sábado, una mañana como cualquier otra.  Realicé mi rutina diaria hasta que me topé con el periódico.  Ojeándolo entre crisis, informaciones y opiniones me encontré de golpe con la siguiente frase del presidente de EEUU, Barack Obama: “Turn off the Video games, Read a Book” (Apaguen los videojuegos, lean un libro).  Con eso recordé declaraciones de una joven autora chilena que -hace unos 3 años atrás- dijo algo de similar línea: “no sólo en un país tercermundista un niño prefiere un videojuego a un buen libro“. Esta última sentencia me descolocó, como cuando te cuentan algo y te queda ahí, dando vueltas en tu cabeza.

El hecho que los juegos sean -en cuanto a imagen pública- hoy por hoy el pariente pobre de la industria de entretenimiento (según la misma sociedad que con tantas ganas los regala en Navidad) me hizo ver cuanto falta para avanzar.  Tal como en su momento fueron los comics o los tatuajes, los videojuegos no logran ni un gran consenso ni apoyo sobre si son un arte y como su uso entorpece mentes.  Tal vez mi mirada se encuentra muy parcializada por mi propia experiencia, pero no creo en las opiniones de blanco y negro.Durante varias horas, me quedé pensando ‘¿Qué quiso decir ella con eso?’.  Llegué a varias conclusiones, pero ninguna me llenaba por completo. Quizás y quería dar a entender que los juegos de video son una elección ya natural en todo el mundo (en cuanto a niños se refiere…) en desmedro de otras formas de entretenimiento.  Quizás y deseaba denotar la mala elección de un gusto (hobby) tan innecesario, mundano y banal por sobre el poder innegable de la lectura.  Fue así como una simple frase hizo darme muchas vueltas.

Es incuestionable que un libro seguramente tendrá en sus páginas sabiduría o más de algún ápice de conocimientos para compartir, pero creo firmemente que uno puede rescatar cosas y tomar valores positivos de lo que sea si estás lo suficientemente despierto.  Por otro lado, es obvio que no le puedo pedir a un juego de video la profundidad de un libro, como también es cierto que a un libro no le puedo pedir la inmediatez de un juego electrónico.  Todo tiene algo bueno, depende de quién es el que lo experimenta y es por eso que veo en este caso las comparaciones con un claro dejo de odiosidad.  En terminos minimistas, no le voy a pedir a Messi que haga una clavada de basketball ni le voy a pedir a LeBron James que convierta un tiro libre de futbol.

Hay juegos que pueden ser profundos y hay libros que pueden generar un encanto inmediato. Intentan lo mismo, pero atacan distintos aspecto y de distintas maneras, por ende compararlos es una tontera. ¿Un juego vale menos que un libro? ¿Si es un libro es positivo y si es un juego no tiene nada positivo qué ofrecer? ¿Acaso un juego no puede generar sano debate con su historia ni transmitir cosas buenas, enseñanzas ni moralejas? Hay que comparar y sopesar contenido, contexto y obra, no juzgar livianamente; no debería ser la forma o el medio, debería pesar más el fondo y lo que desea transmitir.

Todo lo referente en el entretenimiento actual, desde los libros al cine, desde la música a los videojuegos, posee una enorme cuota de trabajo y esfuerzo, de intenciones y mensajes.  Algunos son increíblemente inútiles y triviales, otros pueden dar…y mucho.  Es por eso que este es uno de esos casos en que importa más el ‘qué’ y, si no queremos privarnos de nada, no deberíamos darle importancia al ‘cómo’.  Mal que mal, el clásico ‘no juzgues a un libro por su portada’ por algo a de ser aplicable a un disco de música, al poster de una cinta, a la caja de un DVD o al empaque de un juego.

No todo es como debería, generalmente por desgano, ignorancia y (por sobretodo lo demás) intolerancia. Los juegos no deberían estar a la sombra de los demás medios de entretenimiento, tal como una buena columna de libros no debería estar semi escondida en la página de un periódico. En las historias que cuentan los videojuegos hay cosas triviales, olvidables y burdas… y hay narraciones llenas de sacrificio, esfuerzo, amistad y compromiso; hay de todo, como en todos los medios.

Seguramente estoy siendo tremendamente idealista y muy ingenuo, pero creo y mantengo cada una de las cosas que digo.  No abogo por sólo los juegos, abogo por disfrutar una cinta, escuchar un buen disco, leer un gran libro, disfrutar de un gran juego.  Si somos de rescatar belleza y sabiduría es porque estamos un paso más cerca de crecer como personas.

Y con respecto a “Apaguen los videojuegos, lean un libro“, hay varios juegos que tienen muchísima más alma, contenido y corazón que -por ejemplo- una comercialmente exitosa saga literaria de vampiros brillantes con pinta de adolescentes, que juegan baseball y con un héroe que anda con cara de tener un gas atravesado desde el año 1647. Con todo respeto, claro está.