Goodbye, News Of The World

Goodbye, News Of The World

El diario británico cierre por el escándalo de las escuchas ilegales

El escándalo en el que se ha visto involucrado el histórico diario británico News Of The World, tan grande como para merecer ya su propia entrada en la Wikipedia, ha sido demasiado para su dueño, el magnate Rupert Murdoch, que ha ordenado su cierre.

Una despedida que se ha convertido ya en realidad y donde desde la editorial se ha pedido perdón por las escuchas ilegales realizadas a políticos, miembros de la monarquía y otros ciudadanos. Así ha entonado el adiós el periódico fundado en 1843:

Durante unos pocos años, hasta 2006, algunos de los que trabajaban con nosotros, o en nuestro nombre, se quedaron vergonzosamente lejos de nuestros estándares. Para decirlo de forma simple, nos hemos extraviado. Se han espiado teléfonos, algo que nuestro periódico siente sinceramente. No hay justificación para este delito atroz. No hay justificación del daño causado a las víctimas, ni para la profunda mancha que ha dejado en nuestra gran historia. Pero esperamos que cuando este ultraje haya sido expiado, la historia nos juzgue por todos nuestros años.

Diversos profesionales relacionados con el diario hackearon los teléfonos móviles de diferentes personalidades, haciéndose con los mensajes de voz guardados y con otras conversaciones, antes de ser detenidos por Scotland Yard.

Pero la decisión de Rupert Murdoch de cerrar News Of The World también hay que entenderla desde otro punto de vista. Murdoch quiere hacerse con el 100% del accionariado de BSkyB, una plataforma de televisión vía satélite de la que su compañía News Corporation ya posee parte.

Para lograrlo necesita la autorización previa del gobierno británico, que ha paralizado la operación ante las miles de alegaciones que se han producido en los últimos días y el rechazo de la oposición laborista, que quiere esperar a que finalice antes el proceso judicial por las citadas escuchas ilegales.

Link: News Of The World se despide con una disculpa y mucho autobombo (El País)