Opinión: Cuando el celular come nuestras vidas

Opinión: Cuando el celular come nuestras vidas

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(cc) AvisDigital – Editado por Wayerless

Desde los 5 años que tengo acceso a un teléfono móvil y desde ese instante mi vida cambió. A diferencia de todos mis amigos que jugaban con autitos Hot Wheels o mis amigas que jugaban con Muñecas Barbies, yo alucinaba con leer catálogos sobre los nuevos equipos, probar los teléfonos de mis familiares, etc. Hasta que llegó un punto en el cual gran parte de mi vida giraba en torno a los celulares.

Así pasaron los años, crecí y cuando ya tenía como 9 años, me daba cuenta que me era muy difícil hablar con mis amigos de fútbol o de otro tema mainstream, ya que lo que a mi me interesaba eran los teléfonos, mientras que ellos lo encontraban un tema estúpido.

Pasaron los años y poco a poco las personas se sacaron de la cabeza la estúpida frase “El teléfono sirve para llamar y punto” y cayeron en la cuenta que el mundo de la telefonía móvil era muy diverso. En ese momento yo –y muchas otras personas– pudieron hablar en igual frecuencia con el resto y la razón era una sola: Al igual como me sucedió a mi –y a otros–, la vida estaba girando en torno a la telefonía, por lo que ya pasaba a ser un tema discutible a la misma altura que la TV, el fútbol, el tenis, etc.

Ahora, me puedo dar cuenta que sin los teléfonos móviles no somos nada (hombres y mujeres). Siempre los hombres molestaban a las mujeres porque andan con la cartera para todos lados y como las vueltas de la vida son muchas, si a un hombre se le pierde el teléfono móvil o se le queda en la casa, es tema obligado del resto de su jornada laboral. Algo muy similar a lo que les sucede a las mujeres cuando se les queda la cartera.

“Buena, loco… Oye, *uta, se me quedó el teléfono en la casa, he estado súper preocupado…. blah blah”

¿Se sienten identificados?

Cuando suben al metro, ¿Qué es lo primero que ven?: decenas de personas hablando por teléfono, escuchando música, respondiendo mails, etc. Como pueden apreciar, el teléfono móvil es parte de nuestro ADN social, y así mismo a veces juega un papel tan protagónico, que le quita romanticismo a nuestra vida.

El aumento de las redes sociales y la integración con los teléfonos móviles ha sido un hito en la historia, pero también ha marcado un antes y un después en la vida de muchos. El otro día me di cuenta de que un tipo que iba twitteando, chocó contra un pilar del metro, otros cruzan la calle no mirando el semáforo, sino que leyendo el muro de Facebook. El teléfono + redes sociales es algo tan peligroso como mezclar Anfetaminas con Jack Daniel’s.

Además nuestro aparato nos aísla de nuestros seres queridos. Quienes tengan activado en su móvil la tecnología PUSH, sabrán que el sonido que indica “nuevo mensaje”, cambia totalmente el ritmo de una conversación familiar o de amigos: ¡No vas a poder seguir conversando sin antes leer el mensaje que te acaba de llegar!, lo cual produce una interrupción en la conversación y probablemente el tema del cual estabas hablando con tus amigos/familiares hasta antes que te llegara el mensaje, irá a parar a la basura y ahora será reemplazado por el del mensaje que te acaba de llegar.

(cc) maggiemanson

Obviamente lo anterior, no tiene porqué sucederle a todos, pero creánme que es una tendencia. El otro día fuí a comer al Mc. Donald’s y como estaba tan lleno, me senté a esperar. Miré a mi alrededor y vi que una niña le hablaba efusivamente a su papá y este mirando la pantalla de su Blackberry se limitaba a responder monosílabos como “Ya”, “Oh”, “Si”… cuando ya le colmó la situación dijo: “Cómete eso, se va a enfriar”. ¿Se imaginan el pésimo concepto de papá que se lleva esa niña?.

Hay otros casos más extremos de papás o hijos que no se sientan en la mesa (del hogar) sin antes poner los teléfonos encima. Es algo horrible, porque ni siquiera se ven las caras, lo único que se limitan a hacer es a ver la pantalla del teléfono a la espera de a la respuesta “de tu tweet” o de “lo que acabas de publicar en tu muro”, todo mientras comen.

Existe un meme del Guatón Granudo, que es el típico estereotipo de persona que su vida se la lleva tras un computador. Veo como todos se burlan, pero estoy convencido que muchos tenemos “Un Guatón Granudo” en nuestro interior. Y como no, si los cálculos matemáticos indican que si revisas Twitter durante 2 minutos y 20 segundos, 7 veces al día, durante un año, en total habrás gastado 4,1 días de tu vida. Días en que perfectamente pudiste haber “estudiado para ese exámen que te hizo reprobar el ramo”, o “sencillamente pudiste haber disfrutado con tus hijos o familiares”, y ojo, que esos 4,1 días corresponde a 99,3 horas, pero nosotros a lo más estamos despiertos durante 18 horas al día (promedio) lo que significa que en días-trabajo son 5 día y medio.

¿Qué opinas?, ¿Sientes que el teléfono móvil ha pasado a llevar tu vida?, ¿Has tenido algún problema gatillado porque le prestas más atención a Facebook que a tu polola? –por ejemplo–.

Carpe Diem.