Instagram: El inicio de un nuevo ecosistema fotográfico

Instagram: El inicio de un nuevo ecosistema fotográfico

La red social de imágenes ha revolucionado la manera de tratar y compartir fotos de móviles en la Internet

De las sosas fotos capturadas con la camarita de un móvil cualquiera a fotos artísticas de calidad vintage producto de las capacidades de captura del iPhone y unos cuantos filtros bastante cumplidores. Ésta es la propuesta de Instagram, una aplicación que ya cuenta con millones de usuarios y en los últimos meses ha llamado la atención de empresarios interesados en descubrir una forma de sacarle provecho a su creciente popularidad… Bienvenidos al nuevo mundo de las imágenes.

Y es que algunos no quieren quedarse con el “¿por qué no se me ocurrió a mí?” que suena cada vez que un buen invento se alza como triunfador entre el público. Por el contrario, varios desarrollos tienen a Instagram como peldaño para meterse en las necesidades de la gente que, en tiempos de Internet, tabletas y redes sociales, cada vez siente con mayor fuerza el deseo de compartir su vida en la Red.

Es así como se explica el éxito de Keepsy, un servicio que lleva las gráficas subidas a Instagram al mundo de los usuarios en soportes que van desde un álbum digital para compartir en redes como Facebook o Twitter hasta uno físico que puede adquirirse por unos 30 dólares.

Otro que ha aprovechado la ola de las fotos compartidas es Postagram, que permite a los usuarios enviar por mail una postal creada a partir de una foto de Instagram por tan sólo 99 centavos de dólar.

Y, quizás el más audaz en lo que a integrar el mundo digital con el físico respecta, Hatchcraft, que sirve para seleccionar fotografías de Instagram y colocarlas en un portarretrato de bambú hecho a mano para luego colgarlas en una pared.

Si alguien piensa que Instagram puede estar sintiendo algún recelo por la explotación de su medio a cuenta de terceros, se equivoca, pues Kevin Systrom, cofundador y jefe ejecutivo de la red de fotografías, mira con optimismo la creación de un “ecosistema fotográfico” que permita un mayor impulso para su utilidad, gracias a la interacción con plataformas como Facebook y Twitter y, quizás, logre replicar el éxito de desarrolladores como Zynga, cuyos juegos en la red de Mark Zuckerberg contribuyeron a atraer nuevos usuarios y fortalecer el carácter saludable de la red de Palo Alto.

Y es que, si bien algunas industrias pueden sentirse un tanto incómodas con la presencia de productos que se basen en sus ideas pero no les sirvan de manera directa para aumentar sus ganacias, como el caso de Twitter con las aplicaciones permitidas en su plataforma, la gente de Instagram parece reconocer en el boom de llevar las imágenes a otras redes y soportes un estímulo para captar más usuarios.

Además, el mismo Systrom ha comentado que por ahora no se imagina abordando, por ejemplo, el territorio de Keepsy: “Vender productos en físico no es algo que la compañía esté buscando en este momento… Es una manera interesante de crear un negocio, pero no está en nuestra lista de pendientes”.

Link: The New York Times