De los trolls, del por qué los alimento y los sándwiches de queso [NB Opinión]

De los trolls, del por qué los alimento y los sándwiches de queso [NB Opinión]

Pongámonos de acuerdo, es evidente que no me estoy refiriendo a las criaturas de los libros de Tolkien ni a las versiones con cara de feto y cabello desordenado que aparecieron en los 90 y a los que “tenía que dárseles agua y semillas de girasol”. Agua y semillas de girasol. Los muy maricas. Tenían dieta de supermodelo. No, hablo del troll, de ese ente contrahecho de sonrisita idiota y bigotes relamidos. De pronto, la moda es ir y poner comentarios aquí y comentarios allá de cuán en desacuerdo están con cualquier situación. Y miren, me refiero a cual-quie-ra. Por ejemplo, alguien en la familia Niubie escribe un post acerca de lo mal que está manejando Sony la situación PSN. Y no es un juicio moral, es lógica: los anuncios oficiales se tardaron días, ofrecieron paquetes de compensación sin llamarlos de esa manera y, al final, prometieron que los servicios estarían en línea de nuevo en una capacidad menor durante la semana que acaba de terminar. Promesas cumplidas: cero. Huy, pero que no se señale, que no se diga porque el troll flexiona los dedos, hace un par de sentadillas (ok, en realidad se come un par de Twinkies) y tacha al redactor de X-fan, de N-fan, de Fan-fan y, si se puede, de ataridosmilseiscientosfan ¿Por qué? Porque no tiene una opinión real, así de sencillo.

En la fragmentada psique del troll, el llevar la contraria es ser superior. Cualquiera que juegue en línea se ha encontrado a tipos así. Entras con todas las ganas de soltarle balazos en el ass al equipo contrario y, de la nada, mueres. Y es uno o dos de tu lado quienes te lanzaron la granada, el misil, el tiro a la cabeza. Y, de nuevo, escuchas sus risitas. Jijiji. Así, tal cual. Jijijiji ¿Quién se ríe así? Ni siquiera sus risas son francas, porque no se están divirtiendo en realidad.

Recuerdo a los primeros trolls con los que me topé en la vida y más de uno de ustedes seguro pasó por lo mismo. Acababa de aprender a jugar Street Fighter II. Yo escogía a Chun-li y me volví bastante bueno. No ganaba todos los rounds, pero sí los suficientes como para tener enfrentamientos con dos o tres de los habituales. Y entonces, llegaba el troll. En ese tiempo no usábamos ese término, sino su nombre científico original: el tarado ese. Y es que el tarado ese era el que había aprendido a hacer una de dos cosas, usar la técnica brinco/golpe de Dhalsim o la muy infame en donde Guile se quedaba congelado y, después, con otro movimiento reiniciaban la máquina. El valor del token, de la moneda, se iba al demonio. Porque no es lo mismo ir y ponerte unos cuantos golpes con otro jugador y que gane el que tenga mejores movimientos que la estrategia cobarde del que quiere terminar con la diversión de los demás.

Y en este sitio (y prácticamente en todos los que escribo), siempre aparece alguien que piensa que es gracioso y que habrá cientos que le celebrarán el chiste ¿Se retrasa First Person Shooter? Ash, noticia vieja, la leí hace cinco minutos ya en otro lugar ¿Juego de iOS tiene éxito? “Ash, yo ni tengo eso, yo tengo un teléfono con Symbian y me encanta la viborita” ¿Juego de Consola X está bueno? “Huy, claro, es que Empresa Trasnacional les paga” ¿Está malo? “Huy, es que la Otra Empresa Trasnacional les paga” Vamos a regalarles Premios Diversos “Seguro se los quedan ustedes porque YO no me gané nada”.

Y miren, podría pasarles el hecho de que opinen todo lo contrario a lo que yo escriba. O lo que cualquiera escriba en sus propios blogs, redes sociales o diarios secretos. Venga la opinión, venga la discordia. Pero con argumentos. Y que sean más allá de los dos clásicos que enarbolan como si fuesen las tablas de Moisés: “porque yo digo” y “porque a mí me gusta/disgusta”. Y todavía eso podría pasarlo. Ok, eres un tipo que tiene la mente de un buey en celo, en una sola dirección. Pero ¿tienen que expresarse como si hubiesen aprendido español de parte de un misionero manco, ciego, sordo y mudo, dentro de una prisión, en la celda de castigo? Vamos, que tienen una ortografía de los mil carajos ¿No sienten un poco de vergüenza? ¿No sienten que esa educación que debieron obtener en sus primeros ocho, nueve años de vida, fue un desperdicio de dinero y tiempo de sus padres?

A pesar de lo que les hayan dicho, el troll no busca la confrontación, porque no tiene argumentos. No busca corregir al que escribe, porque en realidad es un ignorante. Busca una cosa muy simple “hacer enojar”a la gente. Aunque ese solo es el medio para el fin. En realidad busca provocar la ira de quienes lo leen porque solo así alguien les pone atención. Y por eso alimento a los trolls, porque soy una parte importante en su vida. Sus padres los ignoran, sus maestros los detestan, sus amigos imaginarios no les hablan. Y de novias ni hablamos. Entonces ¿por qué no contestarles, por qué no ayudarles, por qué no dejarles sus semillitas de girasol y su agua? Yo no quiero ser responsable de que uno de estos enanos emocionales, eunucos mentales, tarados profesionales, se suicide un día. No, no, no. De algún lado tiene que salir la gente que nos pone gasolina y nos abre la puerta en los edificios.

Los sándwiches de queso se los debo.

Pero, ya en serio, trolls, minitrolls, trasgos y grantrasgos, animalitos que pululan en las internets, regresen a la primaria. Si van a quejarse, por lo menos háganlo coherentemente, no con la ortografía de un niño de dos años.