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Tiempos de carga, instalaciones y más elementos que hacen menos atractiva la sesión de juego


Después de mucha desidia y darle muchas vueltas al tema, he llegado a la conclusión de que la evolución en el mundo de los videojuegos ha sido muy poca, seguimos teniendo experiencias que pueden o no ser divertidas con la finalidad de demostrar ser el mejor, ya sea mediante competencia o llegar al final. Si bien los métodos mediante los cuales se puede llegar ahí han cambiado por controles de movimiento, mecánicas atrayentes y narrativas cada vez más inmersivas, el propósito sigue siendo el mismo, entretener.

Es por eso mismo que me causa mucho conflicto la actual generación, en donde les cada vez mas dificil el disfrutar un título. A cambio de graficas de alta definición que pueden llegar a ser hiperrealistas, tenemos que soportar minutos (y a veces horas) de instalaciones forzosas, tiempos de carga que cortan el ritmo de juego y pantallas repletas de logos que nos es imposible saltar, de manera que cuando ya por fin tenemos el control de nuestro personaje hemos perdido la motivación inicial que nos llevó a poner el disco.

No obstante este es el mejor de los escenarios, pues con la llegada del juego en línea y las conexiones de banda ancha, los desarrolladores encontraron un cómodo método para sacar juegos antes de ser terminados. Evidentemente es barato y fácil actualizar constantemente el contenido mediante parches que hacen su aparición incluso desde la semana de lanzamiento, eliminando gran parte del trabajo de los beta testers, pues ahora el consumidor final es el encargado de buscar los errores.

Con este mal también llega el del contenido descargable, lo que antes los jugadores conocíamos como aspectos desbloqueables ahora son cobrados de manera independiente y aunque mucha gente podrá defender esta adición como una forma legítima de expandir el videojuego, el tiempo nos ha demostrado que nuestro dinero sólo está pagando acceso a cosas que ya están incluidas y que son evidenciadas por las risibles descargas que pesan tan solo 100 kbps.

También hay que pensar a futuro, pues los compradores que adquieran títulos clásicos se encontraran con la problemática de que los servidores que contienen estos remiendos ya no existen y se quedaran con la idea de que antes solo se hacian videojuegos incompletos y llenos de bugs.

Incluso los entusiastas que están dispuestos a soltar billetes de más se han visto frenados por medidas anti-piratería como bloqueos por región. Un ejemplo reciente es el del 3DS, que siendo una portátil con una gran base de exportadores, no titubeo en incluir esta restricción, eliminando efectivamente la posibilidad de disfrutar títulos como Ouendan, Super Robot Wars y otros que por cuestiones de licencias es extremadamente difícil ver fuera de Japón.

Y si, si bien amo el hecho de tener controles inalámbricos, chat de voz, servicio de mensajes, navegador integrado y la cuestionable capacidad de poder utilizar servicios de renta de películas y series televisivas, no puedo dejar de aborrecer los malditos servicios para jugar en línea, pues por una parte algunos requieren un pago periódico que puede ser hecho a través de tarjeta de crédito y si no se dispone de esta herramienta, uno debe buscar las tarjetas que confieren beneficios que van desde moneda para consumir bienes digitales hasta las ya mencionadas membresías.

Pero con lo que uno no cuenta es que los códigos provistos pueden tener un carácter mal impreso o de plano no estar validados en cuyo caso el usuario tiene que ponerse en contacto con el servicio al cliente pertinente (en caso de que este exista en tu país) y si bien te va el problema será solucionado en los próximos días o semanas, postergando la sesión de juego.


Esto no es garantía de que podremos hacer uso de la consola como se tenía planeado, pues existen las constantes rutinas de reparación que dejan inservible tanto las tiendas digitales como cualquier tipo de interacción en línea. Esto paso recientemente en la PlayStation Network a nivel mundial, y el inconveniente aún no tiene fecha exacta de ser arreglado al momento de escribir este texto.

Si la nueva generación retoma estos aspectos, realmente tendré que revalorar mi hobby, pues realmente extraño esas épocas en las que todo era tan fácil como introducir un cartucho y presionar Start para sumergirme en un mundo que me permitía escapar a lo cotidiano.