Hoy se cumplen 25 años del desastre del Challenger

Hoy se cumplen 25 años del desastre del Challenger

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La NASA conmemora hoy el 25 aniversario del accidente del transbordador Challenger, en el que murieron sus siete tripulantes transcurridos 73 segundos después del despegue.

Si bien no fue el primer accidente con consecuencias fatales dentro del programa espacial de la NASA (19 años antes tres astronautas murieron durante unas pruebas de lanzamiento del Apolo 1), fue el primer accidente ocurrido después del despegue y el primero en el que se vio involucrado un transbordador espacial.

Haciendo un poco de historia a mediados de la década de los ochenta, los viajes de los transbordadores no generaban gran interés entre la población de los Estados Unidos. La cantidad de misiones exitosas y lo poco relevante que aparecían los experimentos realizados en el espacio, habían provocado un cierto alejamiento del ciudadano de a pie.

A lo anterior se debe agregar el hecho de que al interior de la NASA existía una excesiva confianza en cuanto a lo seguro que resultaba volar en sus transbordadores, lo que con el correr del tiempo demostraría ser una de las principales causas del desastre.

Como una forma de contrarrestar el poco interés en los viajes espaciales, la NASA decidió incluir dentro de la tripulación del Challenger a un profesor; para lo cual en el año 1984 se anunció el proyecto “Un Profesor en el Espacio”. La meta de este proyecto era elegir a un profesor para que viajara al espacio como parte de la tripulación.

En total fueron 11.000 los profesores que participaron del proyecto, siendo Christa McAuliffe seleccionada como candidata principal para formar parte de la tripulación del transbordador. McAuliffe debió someterse al mismo tipo de entrenamientos al que son sometidos los astronautas que viajan al espacio.

Una tragedia que pudo ser evitada

El despegue del transbordador Challenger había sufrido una serie de retrasos por fallas técnicas. Las que si bien habían sido solucionadas habían generado un cierto grado de preocupación entre los encargados de la misión.

De hecho la noche anterior al despegue se habían registrado temperaturas extremadamente bajas, lo que había causado preocupación entre los ingenieros debido a los efectos que podrían tener en algunas partes importantes de la nave.

Una vez que la NASA dio luz verde para iniciar el lanzamiento, la tripulación conformada por Francis Scobee, Michael Smith, Ronald McNair, Ellison Onizuka, Judith Resnik, Gregory Jarvis y Christa McAuliffe procedieron a tomar sus ubicaciones. Finalmente y luego de un par de suspensiones por motivos técnicos el Challenger iniciaba su viaje a las 11:38 de la mañana (hora local).

El hecho de incluir a una profesora como parte de la tripulación había generado tal grado de interés, que su transmisión por televisión fue seguida en directo no sólo en los Estados Unidos; sino que también en muchos otros países.

El accidente segundo a segundo

La investigación del desastre logró comprobar que los problemas para el Challenger se iniciaron cuando habían transcurrido 0,678 segundos del despegue. Las imágenes analizadas con posterioridad demostrarían que desde el cohete derecho surgía una pequeña columna de humo gris oscura (los anillos responsables del sellado del estanque habían comenzado a quemarse).

Posteriormente entre los segundos 0,836 y 2,5 se pueden observar ocho columnas de humo negro desde el mismo sector, las que desaparecen en el segundo 2,733.

Los sensores ubicados en el transbordador registraron que en el segundo 37 después del despegue, se enfrentó a un viento cortante que provocó fuerzas fluctuantes y que motivaron una respuesta activa del sistema de dirección para contrarrestarlas (en ninguna otra misión hasta ahora el sistema de dirección se ha mostrado tan activo). El registro de la telemetría demostraría a posterioridad que estos vientos afectaron a la nave hasta el segundo 64.

A los 58 segundos los ingenieros fueron alertados por una alarma que registró una diferencia de presión entre el cohete derecho y el izquierdo. Las imágenes mostraban en ese mismo instante una llama producida por la rotura de uno de los sellos. Seis segundos después el fuego ya había alcanzado al tanque exterior del transbordador, provocando una fisura por donde comenzó a perder hidrógeno.

Fue justo a los 73,124 segundos que todos los espectadores pudieron apreciar una gran humareda blanca proveniente del tanque exterior, generándose una gran explosión que terminó por desintegrar al tanque y una buena parte del transbordador. Los cohetes ubicados a ambos costados siguieron un curso irregular hasta que fueron destruidos de forma remota.

La investigación

Inicialmente las primeras evidencias apuntaban a que los astronautas habían fallecido de manera instantánea como consecuencia de la gran explosión, pero posteriormente un análisis detallado de las imágenes que registraron todo el despegue demostrarían que la cabina del transbordador se había desprendido de este luego de la explosión; para seguir en caída libre por cerca de tres minutos hasta que impactó con el mar.

Si bien la comisión investigadora del accidente determinó que era muy poco probable que alguno de los astronautas estuviese consciente al momento del impacto, posteriormente surgieron una serie de evidencias que demostrarían que al menos cuatro tripulantes lograron activar sus sistemas auxiliares de oxígeno y que intentaron ayudarse mutuamente.

Producto de la investigación se supo que los astronautas no recibían ningún tipo de entrenamiento específico para enfrentar este tipo de problemas, lo que sumado al hecho de que no contaban con algún sistema de eyección -ni hablar de paracaídas- provocaron una oleada de críticas dirigidas a la NASA.

El accidente provocó la cancelación inmediata de todos los vuelos de los transbordadores (se reiniciaron en el año 1988), una importante reorganización al interior de la agencia espacial y una reformulación de todos sus planes de seguridad.

Lamentablemente todas las medidas de seguridad que se tomaron como consecuencia de este accidente demostrarían no ser suficientes para evitar otra tragedia, de la cual fue protagonista el transbordador Columbia.

Link: Challenger STS 51-L Accident (NASA)