Anonymous tiene nuevos objetivos: Zimbabwe y Túnez

Anonymous tiene nuevos objetivos: Zimbabwe y Túnez

Ambos países bloquearon el acceso a WikiLeaks.

Al parecer se le acabaron las compañías enemigas a Anonymous por el momento y los hacktivistas han encontrado nuevos objetivos que atacar en su lucha por defender a WikiLeaks: países.

Declararle la guerra cibernética a un país es bastante diferente que hacerlo a una compañía, pero así las cosas, Zimbabwe y Túnez – países a los que normalmente nadie toma demasiado en cuenta – han comenzado a registrar defacements y ataques DDoS en sus sitios web oficiales.

En el caso de Zimbabwe, el viernes fueron modificados los sitios del Ministerio de Finanzas, mientras que la web del partido del presidente Robert Mugabe, ZANFU-PF, sufrió un ataque DDoS.

La razón del ataque es que Zimbabwe intentó bloquear el acceso a WikiLeaks en el país. Algunos cables acusaban a la esposa de Mugabe de beneficiarse de la venta de diamantes ilegales.

Túnez también tomó la determinación de bloquear a WikiLeaks, de modo que sus webs oficiales (y la del presidente Zine El Abidine Ben Ali)  también son objetivo ahora de Anonymous.

Según la firma de seguridad Sophos, Anonymous explicó el ataque a Túnez diciendo que el gobierno quiere malinformar y esconder la verdad a sus ciudadanos para controlarlos. “No nos mantendremos en silencio mientras esto sucede. Anonymous ha escuchado el llamado de libertad de la gente de Túnez. Anonymos está dispuesto a ayudar a la gente de Túnez en su lucha contra la opresión”, afirmó.

Túnez no ha estado lejos de la polémica por sus políticas poco democráticas y por falta de libertad de expresión. El ataque de Anonymous quizás no sea muy efectivo, pero muestra al menos que estos países no están solos en el mundo y que un grupo de gente occidental puede causarles problemas por internet.

Links:
Pro-WikiLeaks hackers attack Zimbabwe government websites (Sophos)
Pro-WikiLeaks hackers bring down Tunisian government websites (Sophos)
Anonymous starts declaring war on countries (The Inquirer)